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Transparentar las emociones: la literatura de Tamar Cohen

Tamar Cohen empezó a escribir formalmente hace 15 años, pero toda su vida ha estado en contacto con la literatura. Cuando era niña, escribía diarios que más adelante la literatura la llevaría a estudiar Comunicación y después una maestría en Literatura. Todo esto llevó a Tamar Cohen ser una escritora de literatura juvenil.

Con esta novela, la escritora fue detectada con bipolaridad tipo dos, la cual le causa depresión. Comentó que esa etapa fue “una etapa de maniaco” ya que siempre estaba alerta, vivía con ansiedad y no podía dormir. Su lugar recurrente de escritura era la cocina, además agregó que cuando escribía en esa época era una forma de calmarse y plasmar sus emociones.

Al plasmar sus emociones, Tamar Cohen siente que es una persona transparente y esto hace que pueda reflejarse en el mundo y entender todo lo que está pasando con su vida, dijo que esto también ayuda a su proceso de escritura.

La escritora mencionó que en su proceso de escritura nunca sabe de qué tema quiere hablar, pero sabe que quiere transmitir un mensaje a sus lectores. Agregó que a veces lo hace de forma sutil, pero su propósito es buscar que el lector se divierta con ella y la creación de un vínculo con sus lectores y sus personajes.

También agregó que en todo lo que escribe siempre existe un vínculo con la música. Para su novela ganadora del premio, escuchó el soundtrack de la película ‘Across the universe’ y para su más reciente obra, la música del grupo de rock mexicano, El Tri, al que calificó como parte importante en el desarrollo de sus personajes, así como la mención de bandas y referencias musicales en sus obras.

La autora de ‘El año terrible’ agregó que fue difícil ser publicada, ya que es un proceso largo y tardó dos años en ser aceptada por una editorial. También externó que a pesar de que ya tenía un libro, aun le resultaba complicado ser publicada, ya que necesitaba “tener un gran nombre” para poder volver a las librerías.

La escritora residente en Londres, ganadora del premio Gran Angular México de Literatura Juvenil con su novela ‘El año terrible’, puntualizó en que las nuevas audiencias deben salir de su zona de confort para poder leer más cosas que les ayuden a aprender más. En cuanto al periodismo, destacó el ambiente de inseguridad y la censura, sin embargo refirió que es una actividad que siempre deseó ejercer.

 

-¿El hecho de lidiar con la bipolaridad afecta su estado de ánimo para escribir?

La bipolaridad que tengo la tengo muy controlada, no es una bipolaridad desatada, yo tengo la tipo dos. La mía tiende a la depresión, ahorita estoy bien; por cinco años no he tenido altos y bajos, cuando estuve mala tenía mucho que ver el capítulo que escribía. Era más deprimente y sí sentía que era un capítulo más acelerado, pero tengo que agradecer a las medicinas, sino no podría hacer lo que estoy haciendo.

-¿Qué le ha dejado la literatura?

Material no mucho, porque la verdad no se gana en este trabajo, pero en el sentido de mi vida la verdad justo cuando no lo encuentro sentido a las cosas, la literatura le da sentido a mi vida. Amo escribir, amo crear historias, reírme con mi propia historia, crear personajes, ponerme yo ahí, me encanta ser uno de mis personajes, creo que es la forma de relacionarme con el mundo, así como tienes que dedicar tu vida a algo, yo le dedico mi vida a la literatura me encanta leer y creo que la forma de ser lector es ser escritor.

-¿Qué sigue como proyecto?

Tengo cuatro novelas publicadas y el año que entra sale otra más, un cuento llamado “Producciones violeta”. Estoy escribiendo una novela para jóvenes que tengo la intención de dar un mensaje. Estoy escribiendo sobre una chava que se siente gorda y un chavo muy alto; ninguno de los dos está a gusto con su cuerpo.

Quiero que la gente que lo lea, acepte su cuerpo y no le dé tanta importancia a la belleza. Me cuesta trabajo a la hora de escribir, no quiero que sea de manera obvia, pero sí quiero que se vea.

-¿Cuando escribe tomas un periodo de descanso?

Al principio no, porque me sucede algo muy extraño. Siento que los días que no escribo no soy escritora y entonces, no soy nada. Me siento mal conmigo misma. Creo que soy muy exigente de ponerme una disciplina y ponerme a escribir la mayor de las veces posibles.

Después de haber ganado el premio, con ‘El año terrible’ me tuve que tomar un descanso. Sí fue como toda la sorpresa del premio y sentí un poco de presión de escribir, de saber que tenía que superar esa escritura y siento que en lugar de ayudar, fue una carga. Ahí si tuve que tomar un descanso de un año.

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