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Trump y las oportunidades para México

Por: Martagloria Morales Garza

PARA DESTACAR: ¿Qué podríamos hacer si Donald Trump cumple sus amenazas? Primero. Proteger a nuestros migrantes, seguramente habrá deportaciones, que en realidad han iniciado ya; en los ocho años de Obama se deportaron a más de dos millones y medio de compatriotas. Segundo. Disminuir nuestras importaciones, sobre todo las anteriores y con ello iniciar un proceso de reconversión de nuestra industria nacional

El triunfo de Donald Trump no era esperado, pero ganó. Las encuestas fallaron así como todos los pronósticos, incluso el mío propio. Las razones de este triunfo las analizaré en la columna de la próxima semana, este espacio lo ocupare para hablar de los retos y oportunidades para México.

La campaña de Donald Trump tuvo como lema “Make America Great Again” traducción libre hacer a América (EE.UU.) grande otra vez. Creo que el lema refleja el programa de campaña.

De 2000 a la fecha el crecimiento del PIB de los EE.UU. ha sido apenas en promedio del 1 por ciento, con años de crecimiento negativo como serían el caso de 2000, 2008 y 2009, cuando alcanzo un crecimiento negativo de 3 64 por ciento.

Además del pobre crecimiento de la economía norteamericana, esta ha tenido un cambio muy importante en su estructura, pues en 2015 el PIB por sectores muestra una economía de servicios y no manufacturera. La agricultura aporta solo el 1.2 por ciento al PIB, la manufactura el 19.2 por ciento y los servicios el 80 por ciento.

Esto ha significado en el caso, por ejemplo, de la industria automotriz, que de 1994 a 2013 los empleos en este sector cayeron un tercio, en cambio, México se ha convertido en el productor del 20 por ciento de los automóviles que se venden en los Estados Unidos. De 2010 a la fecha se han invertido 24 mil millones de dólares en esta industria.

Este traslado de la inversión manufacturera ha pasado en la mayor parte de las industrias norteamericanas que hoy producen en México y en otros países de la periferia, hasta dejar a los EE.UU. sin casi ninguna industria manufacturera.

A eso se refiere Trump cuando habla de que el TLC es el tratado más mal negociado y donde solo México gana, claro eso dice él. Además de las amenazas racistas y misóginas, las amenazas de Trump en el campo de la economía aluden a tres muy importantes temas para México: cancelar las inmigraciones de mexicanos, renegociar o incluso cancelar el Tratado de Libre Comercio y frenar drásticamente sus importaciones.

Ciertamente México tiene muchas razones para preocuparse, actualmente al menos 12 millones de mexicanos trabajan de manera ilegal en los Estados Unidos y sus remesas representan el principal flujo de divisas para nuestro país. Y por otro lado, México es el tercer país del mundo que más exportaciones envía a los Estados Unidos, después de China y Canadá.

Las principales exportaciones de México son Petróleo crudo y refinado, automóviles y piezas de automóviles, computadoras y circuitos integrados y el 75 por ciento de nuestras exportaciones son hacia los Estados Unidos.

México, por otro lado, concentra el 80 por ciento de sus importaciones en los Estados Unidos, los productos que se importan son muy variados, casi una tercera parte son maquinarias y equipos, otro tercio petróleo refinado y derivados del petróleo y automóviles, otra tercera partes son alimentos, granos, calzado, cueros y textiles.

En este escenario, ¿qué podríamos hacer si Donald Trump cumple sus amenazas?

Primero. Proteger a nuestros migrantes, seguramente habrá deportaciones, que en realidad han iniciado ya; en los ocho años de Obama se deportaron a más de dos millones y medio de compatriotas. La mejor forma de proteger a los inmigrantes es no gastar todas las divisas que ellos ingresan a nuestro país, en granos, comida, carne, ropa, textiles, calzado, joyería, monos de peluche, productos de cuero.

Es increíble que el esfuerzo de todos los inmigrantes lo consumamos en cosas importadas sin importancia, que podemos comprar en el mercado nacional. Debemos sentir vergüenza cuando compramos cosas importadas como estas, pues las divisas que se gastan, son el producto del trabajo de los más pobres.

Segundo. Disminuir nuestras importaciones, sobre todo las anteriores y con ello iniciar un proceso de reconversión de nuestra industria nacional; pequeñas y medianas empresas que han sido destruidas por las importaciones, debemos apoyarlas para que sean capaces nuevamente satisfacer el mercado interno.

En estos momentos que se está aprobando el presupuesto de egresos de la federación los diputados deberían hacer ajustes para impulsar el crecimiento de la agricultura no es posible seguir importando maíz, trigo, frijol, arroz, frutas y múltiples vegetales, cuando pueden ser producidas en nuestros campos. Pero seguro no lo van a hacer.

La buena noticia es que nosotros podemos hacer algo, no el gobierno, sino la sociedad. Dejemos de comprar cosas importadas y con ello impulsemos la industria local. Probemos que D. Trump no tiene razón, que los mexicanos somos capaces de muchas cosas, pero en particular de sentir solidaridad por los nuestros, los migrantes los campesinos, los pequeños empresarios, todos los que han sido afectados con las importaciones.

Que nosotros sí somos capaces de defender a nuestro país, aunque el gobierno no lo sepa hacer.

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