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ASILO A LOS MIGRANTES

Los miles de migrantes salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, venezolanos y cubanos que el gobierno de Estados Unidos ha deportado a México y están en espera de asilo, viven bajo condiciones extremadamente difíciles: no tienen techo, no cuentan con alimentos, son presas de los cárteles del narcotráfico y los formatos para solicitar asilo son en idioma inglés, cuando ellos únicamente hablan español.

Así lo señaló en entrevista Rosemary Vega -abogada de la Clínica de Inmigración del Centro de Derecho de la Universidad de Houston– después de su participación en el simposio Reflexiones sobre la inmigración: soñadores, detenidos y desaparecidos, organizado por la doctora Julie Hempel, del 17 al 19 de septiembre en Austin College, universidad situada en Sherman, Texas.

La situación a lo largo de la frontera de México con Estados Unidos es un verdadero drama humanitario. De acuerdo al Instituto Nacional de Migración, del 29 de enero al 30 de junio de este 2019, el gobierno estadunidense devolvió a México 16 mil 714 migrantes centroamericanos, quienes se encuentran en espera de la resolución a su solicitud de asilo en EU.

Por ley, los oficiales de asilo o los jueces de Estados Unidos debieran de escuchar a cada persona migrante que solicita refugio —señala Rosemary Vega, nacida en Estados Unidos y abogada egresada de Austin College— para evaluar si la solicitud procede, porque la mayoría de solicitantes piden refugio debido a que en sus países están amenazados de muerte y tienen miedo de regresar.

Aunque oficialmente México no es un “tercer país seguro”, de facto sí lo es debido a que el presidente Trump amenazó al gobierno de López Obrador con “cerrar la maldita frontera” e imponer aranceles si no controlaba la migración centroamericana a Estados Unidos. A partir de aquel momento, el gobierno mexicano desplegó a la Guardia Nacional en la frontera con Guatemala, para impedir el paso a los migrantes centroamericanos y deportarlos a sus países, en tanto que Estados Unidos devolvió a México a miles de migrantes centroamericanos, en una espera, que tal vez nunca llegue, para ser admitidos como refugiados en EU.

Entrevistada en la sala de una de las casas universitarias de Austin College, la abogada viste una playera negra con palabras que resumen su actividad como defensora de los derechos humanos de los migrantes: “Inmigrants & survivors & refugees & dreamers” (“Inmigrantes. Sobrevivientes. Refugiados. Soñadores”). Menciona que en la frontera de Bronsville, Texas con Matamoros, Tamaulipas, sitio al que acude continuamente, auxilia a las personas que piden asilo en Estados Unidos, a quienes les dicen que tiene que esperar en territorio mexicano, para ir a la Corte estadunidense, en un lugar en el que ni siquiera existe un edificio, los hacen esperar en la calle y tampoco existe un juez con el que puedan hablar, sino que les informan a través de un video en una pantalla.

Los solicitantes de asilo son salvadoreños, hondureños, guatemaltecos, venezolanos y cubanos que viven en las calles de Matamoros y sólo cuentan con un permiso de estancia temporal en México. Además, como no conocen las leyes de Estados Unidos, no saben cómo llenar la solicitud de asilo porque todo el proceso está en inglés, en tanto que ellos hablan español.

Preocupada, Rosemary Vega señala que los migrantes están en grave peligro porque al permanecer en la calle, los cárteles del narcotráfico los extorsionan, los secuestran y menciona el caso de una trabajadora social que abrió un centro de auxilio a los migrantes con ropa y otros artículos de ayuda humanitaria, que a los cuantos días se vio obligada a cerrarlo porque integrantes de los cárteles del narcotráfico la amenazaron de muerte.

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