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Cuál universidad (II)

En aquél se hacía ver la importancia de saberes y prácticas que se fomentan en una universidad rural: ver al ser humano para la vida en común, compartir vínculos estrechos con la naturaleza, facilitar la vida en profundidad con el ambiente, asumir los conocimientos científicos en pro de una buena vida, etc.

Dada la brevedad de la visita a CESDER allí reseñada (10, 11 y 12 de octubre), se reconocieron sólo algunas de sus características. También es necesario visitar otras universidades –del país o de fuera de México–, para valorar las instituciones a que tienen acceso los mexicanos de hoy, y si hay posibilidad de pensarlas de manera diferente.

El grupo que visitó el CESDER busca una universidad que sea: educación superior, pública, popular, mexicana (o latinoamericana). Esos cuatro atributos parecen obvios, pero (revisados con cuidado) no lo son.

– Educación superior: desde el siglo pasado declinó la visión de la universidad como cuna de la alta cultura, en beneficio de las clases altas y se convirtió en institución capacitadora para el trabajo; poco a poco, se llenó de normas que le dan a la universidad un carácter instrumental y legaloide, por encima de la teoría y la investigación. Esa visión instrumental niega profundidad de saberes y su servicio a la sociedad. Las grandes empresas usan discursos para el consumo social, pero en verdad buscan rapidez en la producción, obsolescencia programada (que el mercado fluya) y producir a bajo costo (en favor de la empresa y del mercado, antes que del público). Hoy abundan –con marca de universidad– escuelas de capacitación que “fabrican” trabajadores en tiempo exprés, a bajo costo y con deficiencias de formación. Son “universidades” del mercado.

– Pública: en Europa todavía se entiende a la universidad pública (se mantiene con recursos públicos), pero en los EEUU y otros países son más frecuentes las privadas, con dos consecuencias: (1) para el Estado es obvio el abandono progresivo de la educación superior, para quedarse sólo con la básica, y (2) las firmas ven a la educación superior como negocio. la universidad pierde responsabilidad social, entra en el mercadeo. Hoy se habla del mercado universitario como venta de servicios de investigación y educación.

– Popular: consecuencia del tema anterior es que la universidad entra en competencia por conseguir clientes que paguen por sus servicios, se vuelven más caras, pero no mejores. En los sectores sociales se busca clientela que pague. Las universidades son inaccesibles para los pobres, los que viven lejos o tienen que trabajar.

– Mexicana: la universidad es copia de la europea o la gringa. No se construye con base en una epistemología del Sur, no se recuperan los saberes populares (muy profundos muchos de ellos) ni se echa mano de los recursos locales y endémicos (explotados por la minería, la industria extractiva extranjera, la industria farmacéutica y química transnacional), y todo se va fuera del país, a costa de empleos y beneficios en la población de origen.

 

(Continuará)

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