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Cuidar el ambiente: eje indispensable de todo programa de gobierno


En la sociedad de mercado todo se mercantiliza. Por eso en ella, los partidos políticos dejan de ofrecer proyectos de nación y debatir sobre éstos, para volverse franquicias que venden “lo que el cliente pida”.

Desconcierta observar a muchos candidatos de cualquier partido, recorrer las calles para “recoger la opinión de la gente” y autoproponerse como “su voz”. A partir de ahí, pretenden diseñar “inductivamente” sus programas legislativos o de gobierno.

Lo más redituable entonces es ofrecerse de “gestores” y olvidar la historia de las luchas populares, que buscaron erradicar monarquías o dictaduras y eliminar privilegios de la nobleza, en pro de un régimen republicano y democrático, en el que no hubiera ni “superiores” ni “inferiores” y todos, sin excepción, gozaran de bienestar.

La humanidad ha luchado durante centurias por instaurar la república y definir las tareas que corresponden a cada poder: al legislativo, al ejecutivo y al judicial. En la escuela primaria los niños aprenden (o debieran aprender) sus diferencias.

En tiempos electorales, sin embargo, eso se ignora, pues importa más ganar votos y así conseguir un estupendo empleo. Entonces basta con mostrarse simpáticos, contratar una buena agencia de ‘marketing político’, tomarse fotos con “el vulgo” y “ensuciarse los zapatos” unos días antes de la elección.

No hace falta estudiar historia, ni la carta magna, ni las alternativas económico-políticas que se debaten en todo el planeta; menos se requiere revisar diagnósticos científicos (ni siquiera los de INEGI), que exponen puntualmente la situación de la población mexicana, en general, en cada estado y en cada municipio.

Muchos candidatos parecen salir a las calles, “inocentes”, a ver qué encuentran más allá de donde se mueven normalmente. Así se enteran, por vez primera (¿?), que la población enfrenta tan graves problemas, que resulta inviable resolverlos en los tres o seis años que dure su gestión.

Por eso, más vale emplear los discursos que mejor vendan, sin entrar en conflicto con el gran poder, con las grandes trasnacionales, desarrolladoras, de telecomunicaciones…, etc., que, en último término, son quienes más pesan al decidir los programas de gobierno. Más vale expresar ambigüedades como: “quiero servir a la gente”.

El problema es que México y Querétaro sufren tan grave desigualdad, que en ese conjunto de “la gente”, caben intereses, no sólo muy distintos, sino francamente contradictorios (por cultura, costumbres, clase social, género, edad, religión, ideología, nivel escolar, etc.). Así que satisfacer las necesidades de unos, muchas veces implica dañar a otros. 

En donde vivo, por ejemplo, sufro el ruido extremo de un taller, que no debiera estar en la zona habitacional. Ambos (su dueño y mi familia) tenemos derechos, pero nuestros intereses entran en conflicto, y al gobierno le toca resolver.

A los legisladores les toca diseñar leyes para asegurar la convivencia pacífica de la ciudadanía; a los ejecutivos, hacerlas cumplir y a los jueces, imponer las sanciones correspondientes. Pero si los diputados se vuelven gestores, o los gobernadores del estado ofrecen resolver problemas que tocan al ayuntamiento (‘Gobernador en tu calle’), todo se confunde y, a la hora de la verdad, todos “se echan la bolita”, lo que beneficia a quienes ya eran privilegiados

Hay algo, sin embargo, que debiera preocupar a todos, y ser EJE CENTRAL de los programas de gobierno: CUIDAR EL AMBIENTE y frenar el calentamiento global.

Esto implica emprender múltiples acciones simultáneas, en un enorme abanico, que va desde plantar y cuidar árboles en los suburbios más pobres, sobrepoblados y contaminados de Querétaro, hasta detener el extractivismo de las mineras extranjeras y revertir los terribles daños que han ocasionado.

*Miembro del ‘Movimiento

por una educación popular alternativa’

maric.vicencio@gmail.com

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