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Doble colonización y resistencias

El reciente paro nacional de universidades, debiera ser no sólo presión por un mayor presupuesto, sino movimiento que eleve la comprensión de lo que sucede en el mundo.

Antes de iniciar ofrezco una disculpa, por haberme ausentado tres semanas de este medio. Fui arrastrada en un fascinante viaje a las entrañas de El Monstruo.

El núcleo (Nueva York-Washington) del país que se cree (y nos hace creer que es) “el más poderoso del mundo”, ofrece diversos ángulos para la reflexión. Sobre todo en este mes de octubre, en que celebramos el encuentro-choque de dos mundos, de opuestas cosmovisiones o epistemologías: la del Norte y la del Sur; la de Occidente y la de Nuestramérica; la de la esclavitud y la de la emancipación; la del individualismo exacerbado y depredador y la de la comunalidad.

Mucho de lo que sucede en México, se entiende mejor desde aquel país que se toma en serio el cuento del “Destino Manifiesto”, expresado así por el periodista John L. O’Sullivan: “El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Se trata de un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra, necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino”.

Tal “destino” alimenta la ilusión de libertad sin límites, del conocimiento humano sin límites, del poder del desarrollo tecnológico y la acumulación del dinero sin límites, así como del individualismo egocéntrico, como motor del mundo.

México fue así colonizado al menos dos veces: una, por la pretendida superioridad de Occidente; otra, por la pretendida superioridad del Norte; centros de poder que contradicen sus propios discursos de progreso, libertad, democracia y justicia…, porque en el fondo, para quienes deciden el destino del resto de la humanidad (desde Wall Street, la Casa Blanca, el Capitolio o el Pentágono), sólo son humanos los ‘whasp’ (varones blancos, heterosexuales, anglo, sajones y protestantes). El resto (en especial si son pobres): mujeres, negros, mexicanos, centro y sudamericanos, asiáticos del medio y lejano oriente, han tenido que librar duras batallas, perder su libertad y su vida, para ser reconocidos como “iguales”.

Por eso no debiera extrañar que Trump trate como animales, a los pequeños inmigrantes centroamericanos, no solo separándolos de sus padres, sino encerrándolos en jaulas (¡en el “país de la libertad”!), y que no tenga empacho en afirmar que “E.E.U.U no debería recibir inmigrantes de ‘países de mierda’…, sino de Noruega” (sic) (BBC-News, 01/18).

El pronóstico de que, a pesar de todo, Trump pueda reelegirse, da cuenta de que amplios sectores de ese país, piensan igual. El que muchos mexicanos practiquen el malinchismo, a pesar de todo, es expresión de su mentalidad colonizada.

En contraparte, también en octubre recordamos a importantes luchadores en contra del imperio y en pro de la libertad de pensamiento, que merecen ser seguidos, para animar y sostener movimientos de resistencia en todos los ámbitos: Francisco Ferrer Guardia, pedagogo anarquista español, Celestin Freinet, maestro rural francés, Ernesto Guevara, médico argentino, Hugo Zemelman, sociólogo chileno y Miguel León Portilla, filósofo mexicano, recientemente fallecido.

El reciente paro nacional de universidades, debiera ser no sólo presión por un mayor presupuesto, sino movimiento que eleve la comprensión de lo que sucede en el mundo e impulse la emancipación popular de esa doble colonización (de la que también ellas son objeto); un movimiento capaz de descubrir o construir nuevas rutas de realidad.

 

metamorfosis-mepa@hotmail.com

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