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Madrugada con agua

Anoche, en este punto de México llamado Querétaro, una cruz en la tierra de paso y no una isla flotando en las nubes azules, se hundió el mundo bajo el peso del agua, bendita y maldita.

Esta mañanita mexicana, tras el pasmo y la pesadilla, un nuevo sol tierno y jocoso nos alumbra, y el mundo vuelve a reverdecer con todos sus males y sus alegrías.

Es la hora del recuento de los daños y de los sobrevivientes tras el peso y el paso del agua, el tiempo, los gobiernos de colores y la ruda rueda del mundo bajo los siglos y los desastres.

Sigue la lucha feroz y el diálogo encarnizado y eterno entre Cultura y Natura, la tierra, el agua, el aire, el fuego, los hombres y sus maravillosas creaciones y sus terribles destrucciones (naturales y humanas).

Adiós con sus dioses a todos los hombres felices del poder que se van satisfechos con el botín en sus bolsillos. Las buenas conciencias políticas por todo lo que hicieron y lo que no hicieron aunque todo valga para un carajo en la vida.

Los sobrevivientes pasados por agua abrimos los ojos, palpamos la luz incierta del nuevo día, sábado primero de septiembre, ¿qué sigue?, ¡sepa la bola!, ¡pese a todo, todavía estamos vivos, y sentimos el prodigio y el horror de estar vivos!

Poco a poco se disipan las sombras y las telarañas del mal sueño.

Persiste el milagro. En la Tierra y bajo el Sol y gracias al Agua nace y renace la vida humana, la fauna y la flora. No quiero saber nada de dioses.

-Recógete, palpa la luz y escucha el silencio de las palabras, no su ruido y su morralla de cambio mundano.

APOCALIPSIS

-Tú escribiendo el Apocalipsis mientras todos andan enfiestados.

-¿Y los linchamientos de Puebla y de Hidalgo?

Injusticia, barbarie, democracia directa y el furor de la masa, los desastres naturales y el salvajismo humano, carajos. Q, 1-IX-2018.

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