Articulistas

Venezuela (II)

Desde lejos y como ciudadano mexicano, veo una Venezuela con un poder autoritario y represivo; no la veo ni democrática ni revolucionaria.

A propósito del silencio del papa Francisco sobre Venezuela, escribe Krauze en un tuit (2-VIII-2017):

–Piedad abstracta e indiferencia concreta, por los que sufren.

Como Hoederer en “Las manos sucias”, la obra de teatro de Sartre que nunca olvido, yo también prefiero a las personas concretas, con su fardo de cosas malas y cosas buenas, más que los grandes principios abstractos.

Hoederer le dice al joven revolucionario Hugo:

–Yo quiero a los hombres por lo que son. Con todas sus porquerías y sus vicios. Quiero sus voces y sus manos calientes que agarran, y su piel, la más desnuda de todas las pieles. (…) Tú eres un destructor… Tu pureza se parece a la muerte, y la Revolución con la que sueñas no es la nuestra; no quieres cambiar el mundo, quieres hacerlo saltar. (…) Un intelectual no es un verdadero revolucionario; tiene la pasta adecuada para ser un asesino.

Duele Venezuela por los dolientes venezolanos y por el emocionalismo abstracto ideológico de no pocas cabezas pensantes mexicanas. ¿Críticos del poder democrático en casa y crédulos del poder revolucionario lejano?

No confundir el pensamiento crítico con el radicalismo ideológico.

Entre las grandes palabras del poder y la dura realidad americana, de la Tierra del Fuego al río Yukón, yo admiro a la gente que veo y con la cual convivo en la calle, buenos y malos ciudadanos de todos colores, sabores y olores. No soy mejor que ellos.

No sé nada sobre Venezuela. Escribo ideas sobre ideas. Es el combate de mi tiempo. Y me inclino por la gente frente al poder, no porque sean ángeles, porque el poder frente a la gente tiene más poder y es más cruel.

Agosto, hojas de otoño arrastradas por la corriente política, social y económica. Allí voy, aperradamente, maestro zen Kenzo.

No la pelea sino la confrontación de ideas; no la verdad, el conocimiento; más que el conocimiento, la vida. La vida es dispareja y manchada. ¿Qué hay más y mejor o peor que la vida? La nada.

México y Venezuela dolientes. Tal vez por distintas razones, pero no muy distintas en el fondo. Cuentan los votos, valen las palabras y la sociedad está en movimiento rumbo al 2018.

II. Facebook Querétaro

En general, entre nosotros, el análisis, la información, los comentarios y la discusión en la red es pobre. Al menos en el círculo que me muevo y frecuento. Los que saben algo, por lo regular sólo están de mirones, guardan silencio o tiran línea olímpicamente. Pocas veces dialogan y discuten democráticamente. Y los que no sabemos, vemos, palabreamos y ponemos muchas pendejadas. Entre el país, el mundo y nuestro yo, pocas veces concentramos la atención y la elevamos en el común denominador histórico, presente, personal y trascendente. Desvariamos demasiado sobre el mundo y el yo íntimo.

Más exhibición que reflexión. Cháchara irrelevante y ruido de cantina. Y pistoleros de luz.

Por supuesto, nos guste o no, esta irrupción masiva no de las masas sino de los miles y millones de yoes, ya no la para nadie. Y pienso que, pese a todo, es mejor estos miles y millones de voces en la red que el monopolio absoluto de la voz de la élite, como sucedía antes.

¿Cómo elevar y conectar la irrupción de la voz de millones de yoes?

Hay que hacer hablar a los que saben y confrontar nuestra ignorancia.

Palabrear menos y pensar más y mejor.

No se trata de ganarse el “me gusta” de los otros. Tampoco de pelearse por pelearse. Pienso que se trata de enriquecer la mirada y elevarla.

Entre el coraje y la indolencia, enriquecernos todos de algún modo.

Entre el silencio y la palabra hay un puente.

La palabra y el silencio son tres oros benditos.

Gracias.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba