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Zaid, rodada 87


Por la boca muere el político y por la palabra vive el crítico. El político nacional más hablador de nuestro tiempo y el escritor más alejado de las cámaras y los micrófonos. El que escribe en bicicleta y el que hace los días en las mañaneras.

¿Se adelgaza el Estado en nombre de la austeridad republicana, el bienestar social y la democracia edificante o en favor de la concentración del poder en manos del patriarca del sexenio?

Algo semejante intentó Carlos Salinas de Gortari (1988-94) y terminó como el gobierno “más patrimonialista entre los patrimonialistas” y con “los rasgos más arcaicos” en su modernidad elitista. Del patrimonialismo económico al patrimonialismo político al patrimonialismo del verbo, los otros datos, la única verdad y el pensamiento único. ¿Quién representa la opinión pública de la sociedad y quién nos ofrece la narrativa real del estado que guarda el país, los políticos o los críticos, el Palacio o la calle?

En el nombre del pueblo el patriarca del poder ha envenenado a la sociedad. Veo una 4T más preocupada por su lucha electoral ideológica por el poder que por los problemas nacionales derivados y agravados por la pandemia. Mientras crece la militarización del país y el espíritu ético más religioso que democrático-ciudadano del señor presidente de México.

¿Avanzamos hacia el mañana o volvemos al ayer? ¿O damos vueltas en círculo? “Sexenio retro” 1. No se le dice No al presidente. / El presidente Cárdenas casi no hablaba. Pero Echeverría, que se creía un nuevo Cárdenas, no podía contener su locuacidad. Hablaba a todas horas, de todo, en cualquier circunstancia, con monólogos interminables.

El impulso retro más poderoso de todos es superar la división de poderes y volver a la Unidad Nacional. Nada de autonomía legislativa ni judicial. Ni estados “libres y soberanos”. Ni fideicomisos (ni organismo) autónomos. La división corroe el alma nacional. Todos los poderes deben subordinarse a uno. (Zaid, Reforma, 26-VII-2020).

“Sexenio retro” 2. En los tiempos del PRI, Renato Leduc recordó aquellos “Tiempos en que era Dios omnipotente y el señor Don Porfirio presidente. Tiempos ¡ay! tan iguales al presente”. Regeneración de Morena evoca el periódico Regeneración, de los perseguidos hermanos Flores Magón. Afortunadamente, no se opone al régimen ni padece cárceles. / Las visiones de un futuro mejor, en México, están teñidas del deseo de volver a una Edad de Oro, que no fue tan dorada. Aquel presidencialismo magno, magnánimo, magnífico. (Igual).

“Pifias presidenciales”. En los errores presidenciales se acumulan las estrategias fallidas, los proyectos faraónicos, las descalificaciones…

El coronavirus está generando cierta incertidumbre. No tanto en México. Afortunadamente, seguimos debajo de 19 pesos por dólar. / Eso de que no puede uno abrazarse… Hay que abrazarse, no pasa nada. / México ha podido domar la pandemia. / El escudo protector es la honestidad. / Sacando una estampita: “Detente, enemigo; que el Corazón de Jesús está conmigo”. (Zaid, Reforma, 31-V-2020).

Con esos bueyes hay que arar.

No, señor presidente, los críticos son unos magníficos animales de carga y trabajo; sin bueyes ni críticos, no habría civilización ni democracia. ¡Con estos bueyes tiene que arar! Sin la crítica serían inadvertidas las grandes obras culturales y las tiranías políticas. (Zaid, “Vigilancia ciudadana”, Reforma, 30-V-2004). Sociedad y poder. “Escribir para la gente, no para el presidente. Creer en el público lector. O creemos o no creemos en la importancia de leer y escribir. El poder literario es tan real, aunque sea minúsculo, que los otros poderes tratan de sumárselo, desconocerlo, ridiculizarlo, aplastarlo. Hay que servir en la vida pública con el poder que sí se tiene; ¿qué tratamos de hacer con otros medios que ni dependen de nosotros ni son de nuestra competencia?”. (Zaid, “Los escritores y la política”, Plural 13, octubre de 1972).         

Carta a Carlos Fuentes:

Hace falta, como ha dicho Cosío Villegas, que nuestra vida pública sea verdaderamente pública. En la zona privada de los asuntos públicos que la gente llama la tenebra, donde transcurre el grueso de nuestra vida pública… poner luz… La vida pública se extingue, si se reduce a un juego entre telones. A un funcionario público se le juzga por sus actos públicos; incluyendo sus actos de omisión. Si, para salvar a México de las Fuerzas del Mal, hay que someter la vida pública a las necesidades del ejecutivo, como en el pasado, seguimos en la tenebra: ganan las Fuerzas del Pasado y del Mal. (Zaid, Plural 12, septiembre de 1972).

Escribe bien el poeta en bicicleta. Si leer y escribir no sirve para ser más reales, ¿para qué demonios sirve?

“Variantes del progreso”. Tienes razón, pero no tienes derecho a desanimar. Es verdad, pero ¿cómo se te ocurre decirlo cuando lo está diciendo el enemigo? No importan las ideas, sino a quién legitiman. No importa la verdad: importa la tribuna. Tolero tus ideas, mientras no tengas público. Tenías razón: por eso tuve que descalificarte. (Zaid, Contenido 296, febrero de 1988).

El gran luchador social, no muy buen constructor ni administrador ni restaurador de nuestra flaca y pulgosa democracia, ha desaprendido la humildad de los sabios: para hacer ciertas obras, hay que ir con pasos de paloma, porque anunciarlas y pregonarlas genera inevitablemente una fuerza y reacción en contra. Regla de oro: que los actos hablen más que las palabras. ¡Pero el Peje se cree poeta y vive del verbo y cree que sus palabras son actos y encarnan la realidad!

El crítico y poeta lo dijo con la concisión y claridad de una línea:

El Peje por la boca muere. (“AMLO poeta”, Zaid, Reforma, 24-VI-2018).  

Palabrero ambulante cazador con su red de letras: Palabrero que vas buscando sin más y es el burro en que vas.

El crítico sale a barrer las sombras y dudas de la calle con sus dudas y palabras dubitativas.

De la primavera cautiva al invierno atroz, pese a la pandemia,  las penas con sol son menos…

El señor presidente no es la solución a nuestros problemas, el problema es el señor presidente, por quien voté, y lo digo sin pena.

Todavía hay en los partidos de izquierda gente que cree en la política del consenso, la negociación, el debate democrático… Todos esos son traidores, dice el patriarca, exigiendo disciplina y lealtad militar. Difiero.

Los enemigos identificados son el mal absoluto y nosotros el bien. Difiero. El poder no quiere dudas, pero una persona sin dudas es una pobre conciencia. La mirada crítica sobre el poder es la mejor ayuda al poder.  Es cierto, / en nombre del Bien / puede crecer el Mal. El mejor presidente puede hacer mucho mal y, aunque quiera, apenas puede hacer el bien. Corre, vuela y se esfuma entre imponderables el tiempo chiquito de la vida y del poder. ¿Tarde o temprano, todos acabamos reproduciendo lo que hemos condenado durante una parte de nuestra vida?

Peor sería seguir siendo tercamente los mismos, no cambiar ni movernos, ser la misma piedra enmohecida a la orilla del camino. Los valores como las cosas y las vistas se mueven en el trayecto. Del ogro filantrópico llamado Estado al ogro abstracto y absoluto del neoliberalismo al monstruo del patriarca, creyente, religioso y militarista, en medio de las devastadoras consecuencias de la pandemia. Zaid, otro espíritu excepcional, de los varios que hay en México, rodada 87, sigue en la autopista a la velocidad luz en la Edad Luz.

Zaid, presencia crítica. ¿Para qué la crítica? Tal vez para hacer más visible y acaso más habitable el mundo. Criticar es religarse y crear.  

(Dedico estas modestas letras de luz a Elena Poniatowska y a Alfredo López Austin, por su enorme trabajo y su honestidad intelectual. ¿Ya los leyeron? Gracias. JF).  

Q, Presidentes, domingo 24 de enero 2021.

juliofime@hotmail.com

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