Buzón del lector

El “romance” de la víctima

El monstruo de Ecatepec. A varios les sonará como un mito, una de las tantas leyendas que a los mexicanos nos encanta contar, tal vez incluso como una variación más de «El Hijo de Sam» o el «Goyo Cárdenas». Incluso tal vez todos creyeron en el cuento de que una pareja que usa una carriola de bebé para transportar restos de mujeres asesinadas: brazos, piernas, cabezas… es la nueva novela de Stephen King.

Pero es algo que está ocurriendo en nuestra época. Y no, no es una persona, es la cultura de la sociedad.

Juan Carlos y Patricia: los homicidas de Ecatepec. Atraían a sus víctimas, mujeres jóvenes, a su casa de Jardines de Morelos. Las mujeres iban para comprarles los quesos, la ropa importada o los perfumes que vendían. Una vez allí, las mataban y las descuartizaban en el baño.

La atención de México y de medios a nivel mundial, se concentra en el asesino y sus declaraciones de odio a las mujeres. En el hecho de que él declara que lo que hace «está bien» y que «lo seguirá haciendo». Y la gente habla sobre cómo sus traumas psicológicos (fue abusado a los 10 años) desembocan en sus atrocidades.

¿Atrocidades? Tienen cuatro hijos menores de edad, que según el fiscal Gómez Sánchez, Juan Carlos «le ordenaba a su esposa que se llevara a sus hijos a alguna otra habitación para que no pudieran ver». ¿Qué clase de «trauma» justifica que pierdas completa sensibilidad ante tus hijos?

Pero incluso peor, ¿qué clase de sociedad normaliza estos actos violentos, detrás de la máscara de factores psicológicos? ¿Vivimos acaso en una sociedad en que la idea de una «víctima» ya está «romantizada» por una generación que poco a poco pierde la sensibilidad?

Recuerdo que en algún momento encontré varias imágenes que decían: «Quiero una relación como la de el Guasón y Harley Quinn». Una incluso decía que era mejor que una relación como «Romeo y Julieta». ¿Acaso no son estas dos referencias, de maneras distintas, el mismo encubrimiento, la misma «romantización» de víctimas «por amor»? El Guasón abusa y violenta a su pareja en varias ocasiones y la chica, obviamente fuera de sus facultades, continúa con él «por amor». «El amor te vuelve loco ¿o no?»

Parece que la gente ya no logra comprender ¿cómo es que este hombre pudo matar y desaparecer los cuerpos de 20 mujeres a lo largo de seis años, sin ser detectado? ¿Y en su propia casa? Fácil, según la gente, «fue abusado» de niño y su pareja «lo abandonó». Fue un crimen justificado por las facultades mentales.

Ana Yeli Pérez, asesora jurídica del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, expresó que «Ecatepec es el municipio más violento en México para las mujeres, incluso superando a Ciudad Juárez, que causó alarma internacional por el alto nivel de feminicidios». Y según cálculos de la organización, En los 4 años comprendidos entre 2014 y 2017 en todo el país fueron asesinadas 8.904 mujeres, según los cálculos de la organización, hechos con datos oficiales. ¿Podemos justificar todos esos asesinatos como «crímenes de amor»?

Juan Carlos y Patricia podrán haber sido los que llevaron a cabo los asesinatos, pero lo más aterrador de esto es que el sistema en el que se vive intenta justificar los crímenes de un hombre, como siempre, culpando a la mujer.

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