Buzón del lector

La UAQ y el proyecto neoliberal

El sistema económico mundial vive una crisis prolongada en el que la hegemonía financiera (el frío interés) es acremente cuestionada por pueblos y gobiernos, no subordinados a la política neoliberal que se padece. A pesar de la masiva explotación del trabajo y la naturaleza (o por ello), este modelo se agota. Sus efectos, en el tejido social y el medio ambiente son desgarradores. La desigualdad rampante y la crasa contaminación nos tienen al borde del abismo.

En nuestro país, por mejor ejemplo, durante los últimos 30 años (cuando menos), las universidades públicas y autónomas han venido perdiendo su papel como columna vertebral de la educación superior, a las cuales se les mantiene en una situación financiera de lamentable subordinación al proyecto neoliberal del gobierno. Pero, el malestar que se vive en este sector va más allá de las finanzas, aunque si se resolviera sería tranquilizante. Es evidente que el problema requiere una solución de fondo.

En nuestro tema, lo mismo ha ocurrido con la UAQ. En las últimas tres décadas, sus ejes de identidad y de relación con la sociedad (docencia, investigación, difusión, organización del trabajo y su retribución, etcétera) se fueron distorsionado. En realidad, durante este tiempo, en nuestra Universidad se impulsa la visión empresarial de la educación superior. De distintos modos, sucesivas gestiones de autoridades universitarias impusieron una normatividad académica, condicionada a los intereses del gobierno, asociados a los de la iniciativa privada y aplicaron nuevas condiciones de contratación laboral. Entre ellas, el otorgamiento de estímulos económicos al desempeño docente, como una forma de pago no salarial, la obligación de hacer investigación (sin condiciones para ello), de brindar tutorías (con lugar y horario) sin reconocimiento económico para este trabajo. Además, las autoridades lograron doblegar a la representación sindical (2007) y perdimos la jubilación para los maestros de nuevo ingreso. También, se estableció una nueva contratación, sobre la ya existente y se recurrió a las contrataciones por honorarios (mil 200 profesores, aproximadamente), precarizando el trabajo docente y afectando la calidad de la enseñanza que se imparte en la UAQ.

En los últimos años, esta política y sus prácticas se han expresado con mayor dureza en la institución. El ataque a los sindicatos (STEUAQ y SUPAUAQ) se hizo cotidiano y pareciera que, con oscuros fines, se les quiere desaparecer. En particular, a los trabajadores académicos se les restringen los derechos pactados o se violan descaradamente. Si bien, se trata de políticas federales, la autoridad universitaria las adoptó de forma indiscriminada y son evidencia de que su origen está en el punto de vista, impulsado por los propietarios del capital.

No obstante lo anterior, mediante el trabajo conjunto de la comunidad universitaria, la universidad queretana aumentó la cobertura, diversificó su oferta de calidad y egresó profesionistas que participan en la administración pública y en todos los sectores productivos de la sociedad. Este indudable esfuerzo no se ve reflejado en recursos suficientes para fortalecer a la casa de estudios.

Sin embargo, la revisión salarial y las violaciones al CCT del SUPAUAQ ponen de manifiesto la omisión del Gobierno del Estado y las autoridades universitarias en el cumplimiento de la legalidad vigente. La creación del grupo que encabeza la maestra Villaseñor Cuspinera es un engendro de la pasada administración y prohíja la división entre los docentes, tanto como la inestabilidad institucional. A nadie conviene un paro de actividades en la UAQ, a no ser que se persigan intereses extra institucionales, dejando de lado la solución del conflicto.

En entregas anteriores traté de justificar la lucha del SUPAUAQ por un salario digno y remunerador para el trabajo docente. En este momento, el sindicato de profesores de Chapingo se encuentra en huelga, demandando un 15 por ciento de aumento salarial. Por su parte, el Centro de Investigación en Economía y Negocios del ITESUM (campus estado de México) calcula, en enero, la inflación anualizada en 5.5 por ciento y la gasolina magna amaneció (20/2/18) a 17.52 pesos el litro. También, argumenté sobre las violaciones al CCT (a partir de un tríptico informativo de la organización gremial). Pero, no hay visos de que la representación del la UAQ tome con seriedad el emplazamiento, radicado en la JLCA y parece no importarle la deriva que tomen los acontecimientos, que tendrán su desenlace el próximo 1 de marzo.

El SUPAUAQ no tiene alternativa: deberá guardar fidelidad a sus estatutos y obedecer el mandato de la Asamblea General o condenarse a la intrascendencia.

P.D. Esta semana, los medios de comunicación dieron a conocer la candidatura del intransigente exrector, Herrera Ruiz, al Senado de la República, por el partido Morena. Me recordó cuando el tirano Calígula, en la antigua Roma, nombró a su caballo para ocupar un puesto similar.

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