Punto y Seguido

Los jóvenes no pueden ser sabios

Uno

Dice el lugar común que el futuro es de los jóvenes. Sin embargo hay que aclarar que cuando ese futuro llegue, los aludidos ya no serán jóvenes. En cierto sentido podemos afirmar que el futuro nunca será de los jóvenes.

Al final del texto dejo unos hilos sueltos que de todos modos tienen que ver con los jóvenes.

-Por su talante los jóvenes son propensos a los deseos pasionales y de la condición de hacer cuanto desean.

De entre los deseos que se refieren al cuerpo, los jóvenes son dóciles a los placeres del amor e incapaces de dominarse ante ellos.

-Son volubles y prontos en hartarse de sus deseos: tanta es la fogosidad con que desean como la rapidez con que se les pasa, pues sus afanes son agudos, más no grandes.

-Los jóvenes son apasionados, coléricos y proclives a sucumbir a la ira.

-Los domina el apetito irascible, pues, en efecto, por causa de la honra, no soportan que se les desprecie, sino que se indignan si piensan que se les trata con injusticia.

Son amantes de honores, pero todavía más de victorias porque los hace sentirse superiores.

-No son codiciosos; no tienen la experiencia de la privación.

-Son bondadosos; todavía no han visto muchas maldades.

-Son Crédulos; aún no han padecido engaño muchas veces.

Son optimistas, porque lo mismo que los borrachos, así los jóvenes son calientes por naturaleza, además de que no han sufrido muchas decepciones.

-Viven llenos de esperanza, ya que la esperanza atañe al futuro; los jóvenes tienen mucho futuro y poco pasado.

-Por el poco pasado y el mucho futuro, son fáciles de engañar, fácilmente se llenan de esperanza.

-Irascibles y optimistas, tienen un ánimo más valeroso. La ira les hace perder miedo y el optimismo los hace confiados.

-Son magnánimos porque todavía no han sido heridos por la vida. La magnanimidad consiste en considerarse uno mismo merecedor de cosas grandes, que es propio del optimista.

-Prefieren lo bello a lo conveniente. Viven según el talante y no según al cálculo racional.

-Son más amigos y mejores compañeros que los de las otras edades.

En todo pecan por demasía y por vehemencia: todo lo hacen en exceso; aman en exceso, odian en exceso, y proceden igual en todo lo demás.

-Creen que lo saben todo y son obstinados en sus afirmaciones.

-Cometen injusticias por su desmesura, no por su maldad.

-Son compasivos porque suponen que todas las personas son buenas y mejores de lo que son. Miden a cuantos tienen cerca según su propia falta de malicia.

Finalmente, son amantes de la risa y de las bromas. La broma es una desmesura en los límites de la educación.

(Supone el sabio que los viejos somos poco más o menos lo contrario).

Dos

-La vida terrena se considera la verdadera vida. Misma que será añorada después de la muerte, pero la vida después de la muerte es considerada como un misterio y no como una mera ilusión.

-La pregunta acerca de la naturaleza humana se vuelve también pregunta sobre la idea de la naturaleza humana, y después, sobre la idea de idea.

-Evangelio según San Mateo, 10:34-38: “No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí; El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará”.

(Ver, la Retórica de Aristóteles).

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