Punto y Seguido

Poesía y alrededores

Punto y seguido

Llego a la página 50 de ‘El mundo como supermercado’, de Michel Houellebecq. Anagrama 2005. De ahí viene lo que sigue, aforismos. Algunos no vienen del libro.

-Aunque la gente no se dé cuenta, en la actualidad el pensador más influyente es E. M. Cioran: a la par del optimismo amoroso y los besuqueos en público, la explosión demográfica y la imparable expansión urbana, mucho pesimismo, desesperanza en el porvenir, mucha imbecilidad. Todo lo cual nos hace un poco más inteligentes.

-Hay poetas y poesías que llevan al lector a instantes de, digamos, vergüenza ajena.

La inteligencia no ayuda en absoluto a escribir buenos poemas; sin embargo, puede impedir que -uno escriba poemas malos o, en caso de escribirlos, romperlos inmediatamente.

-Hay poetas que, a nivel filosófico y político dicen ser, sobre todo, libertarios; es decir, fundamentalmente, unos imbéciles.

-Resulta imposible imaginar que la liberación de las fuerzas del deseo sea capaz, por sí misma, de provocar un recalentamiento.

-Sociología de la mediocridad: A los actores, bastante mediocres, les cuesta mucho interpretar un texto visiblemente demasiado elaborado, que a veces rosa en lo ridículo.

-Un tema de trágica sencillez: es verano, hace buen tiempo; una mujer de unos cincuenta años aspira a vivir una última pasión carnal; pero si bien la naturaleza es bella, también es cruel. Luminosidad terrible de los rostros. Cosa que los jóvenes tampoco entienden.

-El ser humano habla; a veces, no habla. Cuando lo amenazan se retrae, otea rápidamente el espacio con la mirada; desesperado se repliega en sí mismo, se enrosca en torno a un centro de angustia.

-Hace cinco siglos que la idea del yo domina el mundo; ya es hora de tomar otro camino.

-Comparada con el lenguaje ordinario, la poesía permite desviaciones varias (“crepúsculos blancos”, Mallarmé; “negros perfumes”, Rimbaud; “No lo desgarres con tus dos manos blancas”, Verlaine; el espíritu ordinario se ríe burlón: ¿acaso ella tenía tres?).

-No está de más recordar a Demócrito: lo dulce y lo amargo, lo frío y lo caliente, el color, no son más que opinión; la única verdad son los átomos y el vacío.

-No sólo el cielo sino el mundo entero, el ser de aquel que habla, el alma de aquel que escucha se impregnan de angustia y opresión. El significado patético invade el mundo.

-Una escuela de poesía. Cupo limitado. Curso de observación, duración seis meses. Todas las noches, sin excepción, presenciar necropsias de todo tipo. Diario de campo obligatorio.

-Nos conformamos con reunir observaciones, sabemos que nuestras observaciones son humanas porque somos humanos, ponemos en correlación esas observaciones mediante leyes creadas por nosotros mismos humanos. La idea de realidad no es científica y nos interesa.

-La coherencia, si se le deja, suele venir por sí misma. El universo se basa en la separación, el sufrimiento y el mal. Su presencia conjunta crea una situación incómoda para la razón; pero solo podemos acceder a una representación correcta del mundo a través de ese malestar conceptual.

-En la vida cotidiana hay que andar con cuidado para no dejarse atrapar por la propia historia de uno mismo o, de forma más insidiosa, por la personalidad que uno imagina que es la suya. De lo contrario seguirás cantándole a una libertad inexistente.

Nos movemos en un sistema de dos dimensiones: la atracción erótica y el dinero. El resto, la felicidad y la infelicidad de la gente, se deriva de ahí.

-El verdadero paraíso moderno es el supermercado; la lucha se acaba en sus puertas. Los pobres, por ejemplo, no entran.

-Tengo la impresión de que los individuos son prácticamente idénticos, de que lo que llaman su “yo” no existe en realidad, y que en cierto sentido sería más fácil definir un movimiento histórico.

-Y también hay algo más en el fondo de cada quien, una especie de sentimiento oceánico más o menos apagado.

-Me gustaría escapar de la presencia obsesiva del mundo moderno; entrar en un universo tipo Mary Poppins, donde todo va bien. Pero teniendo en cuenta nuestros presupuestos filosóficos y nuestras intuiciones, es evidente que el ser humano se precipita a corto plazo y en condiciones terribles hacia una catástrofe.

-Alguien sintió agudamente una carencia monstruosa y general; como no fue capaz de dar cuenta con claridad del fenómeno, nos dejó algunos poemas en testimonio de su incompetencia.

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