Opinión

De la Seguridad

Llegamos al crucero y para nuestra sorpresa ni un triste policía, ni una luminosa patrulla…no hubo denuncia posible y los delincuentes y su fiesta seguían por las calles del Centro Histórico. Nos fuimos antes de seguir viendo el espectáculo de la impunidad.

 Esta es la crónica de un sábado 14 de octubre por la noche en el Centro de Querétaro; eran las 21:17 horas por las calles de 5 de Mayo y 16 de Septiembre. Previo a este momento, en familia decidimos dar una vueltecita por el Centro y pasar a retirarnos a casa, en ocasiones es un momento de convivencia y reconocimiento de una vivencia existencial en la que se repite la reflexión existencial heredada por los antiguos griegos: ¿Quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos? ¿Cuáles son nuestras raíces y hacia dónde se perfila el presente/futuro propio, el de nuestra progenie y la del planeta?;

Regreso a la crónica. Íbamos en el auto subiendo la calle 5 de Mayo, por el barrio de La Cruz y sin más ni más, un auto con placas de la Ciudad de México, sin respetar el “Uno a Uno” se interpuso…eran entre cuatro y cinco jóvenes que haciendo gala de su linaje traían el radio al máximo de volumen dejando escuchar, no podía ser otra canción misógina y que la gente escucha sin escuchar: “Cuatro Babies”; decidimos tomar un poco de distancia entre ese auto y el nuestro y no vernos violentados por el ruido de su auto.

La circulación lenta, lenta pero andante, hora pico en la que las personas de a pie van más ágiles que los autos. Llegando a la esquina única y rara de Felipe Luna y 5 de Mayo, los del auto Jetta gris se le metieron a un taxi que le tocaba turno para dar vuelta hacia la calle de Felipe Luna, sin más ni más del auto del DF, se bajan tres, ahora ya no son jóvenes, ahora se empiezan a transformar en delincuentes furtivos impulsados por su etnia turística visitante y por la cobardía que implica estar en grupo que decide hacer su propia fiesta a costa de los demás: “Es Provincia y nosotros somos Defeños…” envalentonados y sin importar nada, primero empezaron a gritar maldiciones, luego combinaron éstas con movimientos amenazantes de querer golpear al chofer del taxi, se acercan a la ventana del mismo y lo retan haciendo como que lo golpean, se retiran y arremeten asestando uno, luego dos golpes, otro patea el auto del taxi, siguen maldiciendo interpelando que “han sido ofendidos”; uno de ellos se quita la camisa quedando en camiseta, me supongo para impresionar su musculatura, pero en realidad se veían brazos y torso fofos. Lo cierto es que los tres abajo del auto no invitaban a conversar, sino a huir o pedir a alguien que se fueran y los detuvieran.

La escena dura aproximadamente dos minutos, personalmente conté tres golpes al chofer del taxi y varias patadas al auto. Cabe hacer mención que el taxi traía pasaje completo, era una familia, el colmo de lo absurdo es que después de toda la escena violenta sobre el chofer del taxi, el más envalentonado y alterado, grita: No señora el problema no es con usted es con este hijo de …”.

Finalmente se subieron a su Jetta y siguieron por 5 de Mayo, haciendo su fiesta, gritándole a la gente que caminaba en pareja, entre amistades, en familia…en el auto no podíamos creer lo que acabábamos de presenciar, tomamos el número de placa, no quisimos filmar por terror, la luz del celular pondría en evidencia lo que pasaba, sin embargo estaba pensando en que si estos rufianes se seguían por 5 de Mayo hasta plaza de Armas, que es lo más obvio desde la psicopatía de delincuentes que consideran que nadie los ve, ahí siempre, y para algo, hay un piquete de policías estatales, municipales, turísticos, con patrullas y de bicicleta para servir y cuidar a la gente, al ver que los delincuentes cruzaron Río de la Loza para llegar a Pasteur, me dije, “ahí les digo a los policías…”.

Llegamos al crucero y para nuestra sorpresa ni un triste policía, ni una luminosa patrulla…no hubo denuncia posible y los delincuentes de la Ciudad de México y su fiesta seguían por las calles del Centro Histórico disfrutando de la ciudad queretanas y su impunidad, no sin antes arrojar una y otra lata de bebida energética y de cerveza justo antes de llegar al cruce de Pasteur e Independencia; esa bandilla se siguió por Pasteur, decidimos ya no seguirlos, aunque fuera la ruta a casa, nos fuimos por la vía larga antes de seguir viendo el espectáculo de la impunidad de un acto vandálico.

Del chofer del taxi no supimos más, y lo que fue una vueltecita al Centro para convivir en familia, terminó con un presenciar un episodio de violencia urbana, generar un montante de adrenalina, terror e impotencia ante la impunidad, todo como un “recuerdo del porvenir” en esta ciudad misma que se prevé será el puerto de llegada por el “Tsunami” como lo fue el de 1985, ya que para muchos discursos oficiales y coloquiales en los que se sigue diciendo que: “Querétaro capital, la Suiza de México…”.

Son las 21:43 horas y vamos bajando del auto, consternados, incómodos y tratando de digerir algo que no se digiere ni se olvida. No fuimos el taxista, tampoco fuimos el pasaje de ese taxi, todas esas personas vivieron de manera directa la amenaza de cuatro sujetos en estado alterados, capaces de hacer lo que se les viniera en gana y sin que alguien los pudiese poner en orden.

Sólo fuimos espectadores a 10 metros de distancia de los hechos, anhelando imaginariamente poder ser una Kill Bill y Claude Van Damme, en su defecto Súper Barrio, Chuck Norris, de perdis… pero como eso no es ni será en el real, ¿quién resulta responsable? ¿quién aplica la ley? ¿Quién sanciona? ¿Fuenteovejuna, de Lope de Vega: “la unión del pueblo contra la opresión y el atropello?”

 

Madrugada del domingo 15 de octubre 2017

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