Invitados

Ponencia por el 10 aniversario de la Especialidad en familias y prevención de la violencia

Metodología en posición científica, social y política para el pensamiento crítico

Expongo a continuación una serie de reflexiones sobre mi participación en la Especialidad que se orientó principalmente hacia el eje metodológico. Su hechura se tradujo en las asignaturas de diagnóstico y elaboración de proyectos de intervención que, a su vez, dieron lugar a sus respectivas guías metodológicas para el proceso formativo.

La práctica docente en estas asignaturas, la puesta en marcha con el equipo de tutoras-profesoras y estudiantes, hizo comunidad.

La Especialidad constituye una aportación importante a la perspectiva de la democratización familiar sobre la que se sustenta la formación educativa. En su horizonte, la formación educativa para “abrir las ciencias sociales” (Immanuel Wallerstein), en diálogo su estructura y organización de contenidos y con ellos la construcción de una línea de pensamiento  metodológico. Alentado por la discusión analítica y el acompañamiento en cada uno de los procesos de los proyectos de intervención. Una visión particular sobre la democratización familiar con una perspectiva crítica en la metodológica de abordaje.

En contexto. Mi reflexión, en cuanto el término refiere “de nuevo”, “hacia atrás”, recupera a Catherine Malabou (El placer borrado. Clítoris y pensamiento, 2021) quien alude que para lograr sobrevivir las mujeres en el discurso académico tradicional, la filosofía y desgenerizar iban juntas; tal como podemos advertir que sucede también en las ciencias sociales. La filósofa y feminista “fracasó con éxito”, ese es el sentido de nuestra propia experiencia en el desafío por quebrantar el discurso tradicional y patriarcal. Así devino la crisis, el diseño y la formación se sometió a la crítica, a la crítica de la perspectiva de democratización familiar, el acto en proceso a la reidentificación, formar y ser formado, nunca neutral.

¿En qué aspectos puede una experiencia educativa con perspectiva de democratización familiar tener sentido para quienes no  forman parte de ella y se ven envueltos en su incidencia? Con esta interrogante pretendo incursionar en que se pensó y la forma que tomó la propuesta metodológica. Destaco tres aspectos sustanciales que están íntimamente relacionados:

Primero, la construcción de una línea de pensamiento crítico en la metodología con base en la conceptualización de la democratización familiar y las ciencias sociales en general.

La propuesta de la democratización familiar atraviesa por rupturas paradigmáticas en favor de la construcción del co-conocimiento y la co-creación. En este sentido, resultó sugerente para la metodología la perspectiva de Boaventura de Sousa Santos (Epistemologías del Sur, 2011) cuando señala que la teoría requiere ser de “retaguardia” más que de vanguardia, en el sentido de aprehender las transformaciones sociales en las que se ponen en juego diversos conocimientos científicos y no-científicos que requieren relacionarse, de tal manera que se necesitan maneras alternativas de pensamiento. Nuestro intento, pensar la línea metodología en su crítica a la razón instrumental.

Por lo común se entienden los conceptos como entidades abstractas, indiferenciados de la realidad, productos del intelecto con valor epistemológico para representar, clasificar y ordenar de forma generalizada. Sin embargo, como bien afirma Theodor Adorno (Introducción a la Dialéctica) “los conceptos se mueven”, puesto que la realidad social los produce y revela con ello su identidad o no-identidad entre realidad y concepto; se mueven en su puesta en reflexión, pensar contra sí mismo, dialéctica negativa. Por tanto, la Especialidad con el enfoque de democratización familiar y los proyectos en su metodología logran situar los conceptos como medios de reflexión con la vida social, cultural, económica, política y territorial. Como advierte Hugo Zemelman, el uso crítico de la teoría.

El abordaje metodológico incide en re-conceptualizar a las familias, el género y las generaciones, a la manera de Michael Foucault la teoría como “caja de herramientas” tal el caso de los conceptos de autoridad, autonomía, conflicto, asimetrías de poder, comunicación, estereotipos, roles, entre otros.

El segundo aspecto a destacar en la línea del pensamiento crítico en la metodología de la Especialidad fue colocarla como un dispositivo de crítica, de transferencia, de circulación, de tránsito entre la realidad de análisis, del desmantelamiento ideológico y la experiencia dialogada. Como advierte Anthony Giddens (Las consecuencias perversas de la modernidad, 1996: 119-122) es la democracia dialogante como forma de democratizar la democracia a través del desarrollo de la capacidad de reflexión en las actividades cotidianas.

Que decir, la democratización como un recordatorio de las violencias ejercidas en, sobre y con las familias, el género y las generaciones. La existencia de diversas fuerzas imprime el autoritarismo sobre el sexo, la raza, la clase, pero no son un destino. Derrotar la dominación es uno de los más grandes desafíos de nuestro tiempo-mundo. La mirada de la metodología era una de sus figuras al desafío: las familias a través de la transformación democrática de las sociedades contemporáneas.

La metodología no pretendió una mirada ortopédica, de domesticación. Buscaba arrancar la naturalidad de un lugar, la marca de un lugar vacío pero abierto. Se trataba de desnaturalizar a las familias, desnaturalizar lo que una mujer debería ser y hacer; lo que un niño, joven, adulto o anciano debería ser y hacer. Envolturas moldeadas por discursos, normas, representaciones, ideologías, políticas, instituciones.

El “por venir” después de desnaturalizar viene en familias, en plural y diversas. Así, la perspectiva metodológica no sería otra envoltura más, por el contrario buscaba la forma de quitar cada una de las capas, la crítica ideológica para poner las capas al descubierto. La apertura de un espacio de sujeto que sobrevive a las violencias, que no se oye, pero que en la escucha dialogada la previene.

La metodología apunta a una temática central: la búsqueda de igualdad de género y las familias para vivir la vida de otra manera: una vida no violenta, no discriminatoria, no injusta, no autoritaria. La construcción de una vida en común con sujetos libres, una vida entre lo posible y lo deseable, así como una vida visible con lo diferente y lo diverso. Pensar la metodología como experiencias, actualidad, apuntan a vivir democráticamente.

La metodología constituye una propuesta para mover la posición del sujeto al crear nuevos procesos.  Un campo de posibilidades para desmontar los mandatos de género. Así, los análisis que se presentan resultan de la tensión de diversos actores (instituciones, estado, iglesias o filiaciones, policiales, comunidades, centros urbanos, entre otros) en un intento de incidir en la democratización familiar.

Considerar las diferentes formaciones del profesorado y de sus estudiantes abría ángulos multi, inter y transdisciplinarios para emprender los diversos estudios, en su singularidad y pluralidad, desplegados conceptualmente por la perspectiva de democratización familiar y llevada a distintas estrategias metodológicas.

En su escritura, la metodología daría cuenta de una narrativa viva, actual y variada de sus distintos planos generales y particulares que se combinarían en los análisis; cada uno se introduciría en los interiores de las vidas familiares para traducir un mosaico vivaz de relaciones sociales.

Todos los proyectos tuvieron una orientación metodológica, la dialéctica en juego. La analítica de lo cuantitativo y lo cualitativo. El análisis de género con información desagregada por sexo, refleja la brecha existente entre los sexos respecto a las oportunidades de acceso y control de los recursos económicos, sociales, culturales y políticos. El análisis y su toma de conciencia sobre las desigualdades y las discriminaciones del género y las generaciones con las familias. Metodología con enfoques abiertos y participativos de co-investigación y co-intervención.

Los diagnósticos y proyectos producidos nos revelan un amplio y fructífero camino recorrido; traen consigo significativos análisis con el enfoque de democratización familiar. Resultan estudios e intervenciones que documentan las familias, el género y las generaciones, la historia que heredamos y de la que somos corresponsables.

Tercero, el acompañamiento a los proyectos desde la estructura metodológica advierten sobre los riesgos de continuar sin intervenir en las transformaciones complejas, vertiginosas, contradictorias y hoy profundizadas en la base cultural de comportamientos violentos y de alto grado de impunidad que inciden en su repetición.

Asimismo, denuncian las asincronías entre las transformaciones y las políticas públicas, de aquí la importancia de las evidencias analíticas y experienciales que arrojan los diversos proyectos que se presentan.

Finalmente, el avance de la Especialidad desde su línea de pensamiento crítico metodológico trae consigo un universo a ser descubierto. Exploración de nuevas interrogantes, la identificación de líneas de acción para su incidencia, el estudio de realidades emergentes. La metodología un acceso a la puesta en marcha de la transformación. Hoy más que la crisis de la democracia expresa la racionalidad de la organización de la vida social asociada al neoliberalismo.

En este marco es imperativo seguir profundizando sobre las “generaciones” campo polisémico y confuso que requiere de cuestionar su categoría como estable, natural, cronológica, homogénea, sin-género, universal. Como bien destaca Pier Paolo Donati: “Las generaciones no pueden ser definidas prescindiendo de la familia, sino que encuentran en las relaciones familiares su criterio distintivo respecto al concepto más extenso de generación como grupo de edad, en sentido demográfico o histórico” (Familias y generaciones, 1999: 33).

De igual manera, avanzar en la relación entre familia y territorio, género y espacio, por cuanto que el espacio siempre fue considerado un soporte neutro, homogéneo y asexuado (García Ramón, 1998, 2005); y no se consideraba al género que, junto con otras como el de generaciones, fuera capaz de explicar los desequilibrios en el territorio y la reproducción/perpetuación de los mismos en las sociedades. Reconocido el territorio, éste constituye el soporte que las sociedades construyen a lo largo del tiempo, sus relaciones y  estructuras sociales que las sostienen.

Nuevos horizontes abren las puertas para el pensamiento crítico en la intención de buscar respuesta para entender las dificultades de la vida y de las relaciones de género y las generaciones y actuar en consecuencia desde la democratización familiar.

La línea de pensamiento metodológica en la Especialidad es una posición científica, social y política. Una crítica ideológica, una construcción epistémica de la vida y su incidencia  en la realidad.

Los invito a leer para reflexionar los proyectos que produce la Especialidad, leer para transformar nuestra vida cotidiana, leer las experiencias teorizadas e intervenidas de la vida misma; con el compromiso, en el decir de Agnés Héller, de que la siguiente entrega de la historia será escrita por nosotras y ellos.

Muchas gracias.

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