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La violencia contra las mujeres en contextos rurales

La violencia contra las mujeres es un problema que va en aumento en México, se manifiesta de diferentes maneras, pero el objetivo siempre es el mismo: dañar a la mujer de alguna u otra manera. Pero la cuestión aquí es preguntarse cómo es que las mujeres en contextos rurales no solo se enfrentan a la violencia sino a la falta de recursos por parte de la misma comunidad. Es por ello que en estas líneas le daremos voz a algunas de las vivencias de estas mujeres.

El comportamiento de las mujeres está determinado por la familia y la cultura patriarcal (tradiciones machistas), se podría pensar que las cosas actualmente no suceden de esa manera, pero las mujeres afirman en cada una de sus narraciones que sigue siendo parte de su forma de vivir. Antonia nos dijo:

“Yo en algún momento no quise denunciar porque me preocupaba que vaya a decir mi familia de eso. Y mi mamá me decía que tenía que aguantar los golpes porque al final de cuenta es mi esposo. Hasta llego a decirme; que probablemente me los merecía”.

En el caso de Antonia, el poder que ejerce su familia muestra cómo esta influye en su manera de ver la vida, y lo más importante en tomar la decisión para denunciar sobre la violencia a la que es expuesta, lo peor es que también están sus hijos de por medio.

La influencia de los estereotipos de género en las mujeres, son determinantes ya que de alguna manera las pone en una situación de vulnerabilidad ante el sistema burocrático al que son sometidas durante el proceso de denuncia, sin mencionar que discrimina su condición de ser mujer. Cook (2010) hace referencia a que los estereotipos de género generalmente se refieren a la manifestación del género de la persona, que podría incluir la forma de hablar, modo de vestir, comportamiento personal, comportamiento o interacción social, modificaciones corporales, entre algunos otros.

Los estereotipos de género en la sociedad son inevitables, por no decir imposibles; estos no tienen un espacio geográfico y tiempo determinado, es decir que cada uno de nosotros cumple una función social en donde nos comunicamos con determinados códigos, vestimenta, comportamiento individual y social que nos llevan a identificarnos con un grupo determinado. Es por eso que el contexto de las instituciones especializadas en materia de violencia intrafamiliar influye en cómo las mujeres relatan los acontecimientos.

Los relatos de las entrevistadas nos afirman que la familia es un ente social que toma relevancia para la toma de sus decisiones, entre más apegadas al seno de la familia es más difícil que ellas tomen la decisión de denunciar al maltrato al que son expuestas. Por ejemplo, Lucía refirió:

“Si. La familia es muy importante para mí, por ellos hago sacrificios como aguantar a mi esposo…”.

Mientras que Antonia dijo:

“Mi mamá y mis hermanos siempre han tenido mucha influencia en mi vida matrimonial, de hecho, me casé con mi esposo porque mi familia así lo considero”.

A pesar de que estas mujeres han sacrificado su vida personal por su familia, siguen siendo violentadas de alguna u otra manera (psicológica y culturalmente).

Aún en pleno siglo XXI se siguen presentando tradiciones tan arraigadas, como el hecho de que los padres elijan el marido de una mujer. El tema de la unión familiar para las mujeres impacta de manera negativa en su vida personal, ya que como mencionó Lucía:

“Pueden sacrificar sus sueños, deseos, etc.; solo porque los hijos tengan una figura paterna”.

Entre nuestras entrevistadas una constante que se presenta en cada uno de sus relatos es la necesidad de anteponer a su familia antes de su bienestar.

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