Editorial: Decisión ciudadana
El proceso electoral de 1997 no ha terminado. Pasó la primera fase que se inició con la postulación de los candidatos por cada uno de los ocho partidos con registro. Continuó con las campañas durante las cuales los candidatos a los distintos puestos de elección popular dieron a conocer sus programas y sus ofertas a la ciudadanía, de acuerdo a las estrategias que los distintos partidos y candidatos diseñaron para atraer el voto de los electores. En esta fase la palabra la tuvieron de manera muy especial los partidos y los candidatos, la participación de los ciudadanos fue la de escuchar, proponer, cuestionar y ponderar las alternativas a su alcance.
Vino después la fase que consistió en la emisión del voto de los electores. Aquí la palabra se le regresó preponderantemente a los ciudadanos: fueron los ciudadanos como electores, como observadores, como funcionarios de casilla, como auxiliares electorales y como participantes en los órganos electorales quienes decidieron sobre la suerte de cada uno de los candidatos. Esta fase, que se inició el día 6 de julio, continuó con los cómputos de las casillas electorales y entrega de las constancias respectivas a los candidatos que obtuvieron la mayoría en las votaciones.
Una vez que se terminan los cómputos y se entregan las constancias de mayoría sigue otra fase del proceso electoral que consiste en la presentación de recursos de impugnación ante los órganos electorales. En esta fase la palabra pasa a otro ámbito, al de los jueces que, tanto en el ámbito estatal y en el federal son quienes decidirán sobre las impugnaciones que los partidos políticos, de acuerdo con sus evidencias, decidan interponer.
En esta fase del proceso electoral, Tribuna Universitaria hace votos porque la única guía que norme el juicio de los tribunales electorales sean la ética y el estricto apego a derecho a que están obligados los tribunales de justicia electoral. Esta será la manera más digna que deberá coronar un proceso electoral en el cual los ciudadanos han dado muestras fehacientes de civilidad y de apego a derecho.
Los ciudadanos de Querétaro estaremos observando y seremos los que calificaremos, al final, la actuación de cada una de las instancias y etapas de este proceso que, a decir de propios y extraños, ha sido ejemplar.