El camino para construir Paz de la UAQ

Hoy la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) es reconocida como una de las Universidades del país y de Latinoamérica, con un compromiso serio y autentico en transformarse desde lo más esencial, para impartir una educación integral transversalizada por los ejes que conforman la cultura de paz; para formar ciudanías conscientes y comprometidas con los cambios que demanda la actualidad. Se busca que cada estudiante universitaria (o), desde su perfil formativo, se conduzca en la verdad y en el honor; viviendo en un marco de derechos humanos y valores desde donde contribuya en todo momento a construir maneras distintas de relacionarse con su entorno construidas desde el bien común para abonar a consolidar una cultura de paz.
Hablar de paz es hablar de un continuo, de movimiento constante, de cambio, de transformación; no refiere a un término estático que hay que alcanzar para solo entonces decir, que hemos logrado la paz, por el contrario; hablar de paz refiere un trabajo constante, presencia en el aquí y en el ahora, una toma de decisiones consciente, eligiendo siempre en favor del bien común y no del propio. Es incluir al perdón como virtud principal de esta consciencia, reconociéndonos como seres imperfectos en constante transformación, creadores de contexto, de realidad desde nuestros pensamientos nuestras emociones, nuestras creencias, es decir, desde nuestro propio ser. Es así que cabe preguntarnos ¿Cuál es el valor de asumir el compromiso de trabajar por la paz desde nuestras acciones? La respuesta es variable, implica ir en contra de lo establecido, asumir retos, superar obstáculos, críticas, etc., pero siempre será gratificante a nivel personal y significativo a nivel institucional y colectivo.
La realidad es que vivimos en un momento a nivel global, donde la violencia está presente en todos lados, forma parte de nuestra vida e inclusive, hemos llega a normalizarla. Por ejemplo, la crianza que hemos recibido está impregnada de situaciones de violencia explícita e implícita, nos educamos en un sistema donde se promueve la competencia y esto a su vez, genera un contexto violento fomentando las desigualdades y las relaciones de poder. Así mismo, construimos relaciones desde nuestras carecientes afectivas/emocionales lo que nos lleva a tener episodios violentos, aspiramos a un estilo de vida poco o nada sustentable, violento con el planeta y al final, nos incorporamos a una actividad laboral que fortalece el modelo de desarrollo actual, el cual, percibe al planeta como una fuente inagotable de recursos, sin siquiera considerar que no será posible para las generaciones futuras satisfacer sus necesidades más elementales porque habremos agotado al planeta con nuestro estilo de vida, basado en los índices de consumo, uso y abuso que estamos haciendo del planeta.
No podemos seguir evadiendo la responsabilidad de tomar acción para generar un cabio en esta tendencia colectiva, hacerlo desde las Instituciones de Educación Superior (IES) resulta una estrategia clave para lograr un efecto contundente y exponencial, en las generaciones actuales. A nivel nacional, un gran número de las universidades del país formamos parte de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) desde donde se generan estrategias diversas que la situación nacional demanda de las universidades; como es el caso de la elaboración de un Plan Integral de Cultura de Paz desde las Instituciones de Educación Superior con la participación de varias instituciones con amplia trayectoria en el trabajo en el tema de paz, como UANL, la UZ y la UAMEX, por mencionar algunas con las que la UAQ tiene alianzas de colaboración, que han permitido llevar a cabo acciones como el 3er. Foro Internacional de Cultura y Educación para la Paz de la UAQ, así como, el 2do. Número Especial de Cultura y Educación para la Paz del Semanario Tribuna que aquí presentamos.
Es así que, la colaboración voluntaria, transparente, honesta y en red, contribuye de manera significativa en el proceso de construcción de la paz tanto a nivel institucional como a nivel personal y profesional. Un referente de ello, es el proceso que ha llevado la UAQ para contribuir de forma constante en la construcción de una cultura de paz a través de transformar su oferta educativa en una educación para la paz. Acciones que fortalecen estos procesos son las Redes de Paz, específicamente la de docentes por la paz de la UAQ que, con sus proyectos, conferencias, asesorías y participación en procesos de formación, han contribuido de manera contundente a consolidar la misión institucional en favor de construir desde lo colectivo una cultura de paz. Sin embargo, los logros mencionados tienen un punto de partida que no se ha mencionado y que es fundamental para que estemos hoy aquí, escribiendo sobre Cultura de Paz por segunda ocasión; me refiero al apoyo absoluto de las autoridades universitarias de la UAQ de esta administración, desde donde se gesta la estrategia universitaria para accionar en favor de la paz, en medio de un contexto de actos violentos y perturbadores, no solo en el ambiente universitario o a nivel estatal, sino a nivel nacional. A partir de esta necesidad identificada, es como se gesta la creación de la Coordinación de Gestión Educativa para una Cultura de Paz (CGECP) de la UAQ, la cual ha pasado por varias etapas, lo que ha permitido un rápido y acertado impacto entre los diferentes actores no solo de la comunidad universitaria, sino de la sociedad en general. Finalmente, pero no menos importante, la profesionalización, compromiso y amor, del equipo de la CGECP, a partir de quienes la identidad de la misma se ha conformado, siempre apegada a los valores universitarios de esta casa de estudios.
Finalmente, en la continuidad de dar respuesta a la pregunta planteada al inicio de este escrito, sobre el valor de asumir el compromiso de trabajar por la paz desde nuestras acciones, verdaderamente puede hacer la diferencia en el contexto inmediato de cada persona y en algunos casos, puede llegar a sensibilizar o hasta transformar a miles de personas, más ahora que existen tecnologías que favorecen la comunicación a distancia y que hemos incorporado a nuestra cotidianidad. Así que, ¿Qué harás hoy para cambiar tu contribución hacia la construcción de la paz?