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Un Año de Caída en la Industria del Cine Mexicano

El año se acaba, y si este pudiera tener un nombre en términos cinematográficos, definitivamente se llamaría Guillermo del Toro. Y es que a simple vista se puede percibir que se trata de la mejor época que pudiera estar viviendo el cineasta mexicano en el extranjero, pues desde finales del año pasado, nos deleitó con películas como: El callejón de las Almas Perdidas, su miniserie Cabinet of Curiosities, hasta su más reciente entrega, donde nos muestra a partir de su mirada, la agridulce historia de la marioneta que quería convertirse en un niño de carne y hueso, Pinocchio.

Como era de esperarse, el cineasta volvió a hacer de las suyas, presentándonos una película que se sale por completo del guion que tradicionalmente ya conocíamos. Un pseudo niño que no deja de tener un alto grado de inocencia, pero con capacidad de cuestionar a una sociedad sumergida en ideologías fascistas y que pone por delante la desobediencia y la imperfección como el campo ideal para el aprendizaje.

Lo que particularmente me llama la atención es como la película de manera involuntaria pareciera mimetizarse con el también reciente escándalo que se generó en redes sociales a partir de la desafortunada crisis económica que sufre la industria del cine mexicano; pues hace un par de semanas Guillermo del Toro se puso al centro de la discusión, luego de que la Presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), Leticia Huijara, hiciera del conocimiento público la suspensión de la convocatoria e inscripción para los premios Ariel 2023 debido a la falta de presupuesto.

Y es que cuando estamos en estas épocas invernales, es común que en el inconsciente colectivo hagamos una recapitulación de aquello que ha mejorado y lo que sigue quedándose atrás. Por lo mismo, el cineasta mexicano expresó lo lamentable que es la sistemática destrucción del Cine Mexicano y sus Instituciones; a lo cual, la secretaria de cultura, Alejandra Frausto, contesto a manera de bateo como lo hace el presidente, pues dentro de su argumento presumió que en el país se habían producido 259 películas locales en el año y que el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) se había fortalecido por estímulos que casi ascienden a los 900 millones de pesos.

Como es costumbre en esta administración, las cifras suelen ser engañosas, pues aunque en el paquete económico 2023 se haya aumentado a un exorbitante 3 por ciento el presupuesto para Secretaria de cultura, la realidad es que hacía la primer mitad del actual sexenio, ha disminuido el financiamiento por más de un 11 por ciento, sin mencionar el ejercicio de austeridad que posteriormente llegó a raíz de la pandemia, en donde se redujo un 75 por ciento del apoyo económico a varias secretarías, incluida la de cultura.

Para la mala fortuna de todos los interesados en el cine, pareciera que se está lejos de tener un diálogo sinceramente abierto que pueda dar solución. Y aunque Guillermo del Toro siga siendo uno de los benefactores principales de esta industria y apoye desde su crítica al sistema, aquellos jóvenes que se asemejan al imperfecto Pinocchio del Gordo del Toro, no tendrán la credibilidad e importancia necesaria para poder compartir sus visiones del mundo.

Que buena noticia que Guillermo del Toro siga triunfando en el extranjero y poniendo en alto el nombre de los mexicanos y que lamentable año para el financiamiento de la Industria Cinematográfica de México.

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