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Los libros sirven para cambiar al niño y que el niño cambie el mundo: Miguel Ángel Rivero

Desde hace 24 años, Miguel Ángel Rivero es cuentacuentos profesional y busca que la
lectura se convierta en una herramienta para prevenir situaciones de violencia, consumo de
drogas y conductas de riesgo en las infancias y juventudes de San Juan del Río.

“Si alguien va y dice que los libros son la salvación del mundo es la mentira más grande.
Los libros sirven para cambiar al niño y que el niño cambie el mundo”, afirmó Miguel
Ángel señaló que antes de pensar en cualquier proyecto, se busca trazar caminos de diálogo
con el objetivo de que cualquier niño sepa cómo pedir ayuda, pedir información y que los
padres lo generen.

El cuentacuentos, quien además trabaja en una agencia funeraria, dice que en su andar
literario ha podido abordar las problemáticas relacionadas con la violencia en el municipio
y poner en la mesa de discusión situaciones relacionadas con la migración, la integración de
las comunidades y la educación sexual.

“Por la cuestión del área de desarrollo psicosocial, al niño de primera infancia es más fácil
moldearlo, enfocamos bajo el lema de informar y educar para prevenir”, describió.
A partir de su trabajo como cuentacuentos, ha podido implementar estrategias para la
detección de conductas de riesgo, incluso en comunidades que se caracterizan por su
comportamiento silencioso, poco participativo con índices preocupantes de violencia.

Las historias que lee tratan temas como la aceptación de la identidad, la preferencia sexual
y el matrimonio igualitario, narrado en historias pensadas para niños; a pesar de que, en
ocasiones ha encontrado resistencia en los padres de los niños, ha podido identificar que en
muchas ocasiones esta información tampoco había estado nunca al alcance de los adultos.
“En un principio, la resistencia, sobre todo en las comunidades no es fácil, pero también el
papá nunca había recibido la información”. Agregó que 360 textos digitalizados se brindan
en las escuelas para que los docentes trabajen con los niños y para los padres se abren
talleres para que ellos mismos se atrevan a dialogar.

De acuerdo con Miguel Ángel, para fomentar el acercamiento a la lectura en niños se debe
quitar el concepto de obligatoriedad, así como las campañas de 20 minutos de lectura,
puesto que la estrategia principal es a través del juego y que exista un hilo conductor
amoroso hacia su familia: “no es la necesidad de la literatura, es la necesidad del amor”.

Otro de los principales objetivos que se busca conformar en los talleres de lectura y centros
recreativos, es que puedan responder ante una emergencia, puesto que en algunas
comunidades sanjuanenses el tiempo estimado de un vehículo de emergencia llega a ser de
1 hora 10 minutos, por lo que también se busca convertir a los niños en líderes de
conservación de medio ambiente, que conozcan la prevención en materia de protección
civil y sepan sobre el cuidado de sus pastizales.

Además de ser cuentacuentos profesional, su satisfacción por ayudar a la gente lo ha
llevado a emprender un negocio funerario con el objetivo de obtener fondos para crear más
proyectos para el fomento a la lectura, no sólo en la zona central de San Juan del Río, sino
también en comunidades como El Cazadero, así como en el municipio de Ezequiel Montes.

Para Miguel Ángel la huella que ha dejado a lo largo de estos veinticuatro años laborando
se reconoce en la memoria, al ir caminando por la calle y ser saludado por la gente que ha
leído sus cuentos y ser solicitado para leer “El cuento de la gallina”, que lleva más de veinte
años contándolo, es de su principal satisfacción: “Que yo vaya encontrando a los niños y
papás en la calle, me digan que son lectores o que me griten frases de algún cuento, saber
que pudimos aportar algo a las familias en este camino del fomento lector y la mediación
lectora”.

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