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Divague 19

Hoy pensé en las flores,
las que crecen en la grieta del concreto.
Las que no eligen dónde estar
pero sobreviven,
como tantas de nosotras.

Me acordé del silencio,
de ese que no es calma,
sino grito atrapado
en gargantas que tiemblan,
en corazones que esperan.

Porque nos quitaron todo, hasta el miedo.
Porque al escribirlo se me tensan las
venas,
así como cuando alguien toca una guitarra
sin saber tocar.

¿Y qué de los ecos?
los que no se apagan,
los nombres que resuenan
en paredes, en calles,
en almas que no olvidan.

Dicen que somos un desastre.
pero no saben que somos milagro.
dicen que somos sombra,
pero no entienden que en nosotras
nace la luz que guía.

Dicen que somos viento,
pero no saben que también somos
tormenta.
que si se nos rompe la voz,
aprendemos a guitar con las manos,
con los ojos, con el fuego.

Hoy no quiero llorar más por las ausentes,
quiero pensar en las que aún están.
en las que ríen con cicatrices,
en las que pelean con miedo,
en las que sueñan un mundo
donde no haya que sobrevivir.

Los sueños no mueren,
se transforman en lucha,
en pasos firmes, en miradas al frente,
en un “aquí estoy”
que no pide permiso.

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