Columnistas

Poema sobre la maternidad

Nos dijeron que al nacer
teníamos una luz en la frente
que el deber de una mujer
era amar eternamente

Que debemos ser pacientes
que debíamos ser ternura
que en nuestro pecho, simplemente,
no cabía la amargura.

Que la vida era dar vida a otros
y en silencio, soportar
que si estamos dolidas,
no debíamos reclamar

Pero nadie nos contó
que ese mito nos aprisionaba
y que a quien un día dudó
la sociedad le señalaba.

Pues si un hombre se quiebra
dicen que solo fue por las cosas de la vida,
pero si a una mujer le pasa
eso se convierte en una caída.

Nos revisan cada gesto,
nuestros errores y el pasado,
como si esto fuese un supuesto
de jamás haber fallado.

Y la madre idealizada?
Y el amor inmaculado?
No es verdad, es el mito
del mandato disfrazado

Pues nos quieren tan perfectas
sin cansancio, sin razón,
como estatuas siempre rectas
sin llorar de corazón.

Yo no más de esta exigencia
que nos corta a la mitad
que niega la conciencia
y nos roba humanidad

Que se rompa cada mito
de la madre sin defectos
Somos carne y memoria
somos gritos, somos retos.

Que lo escuchen y resuene
que retumbe en cada hogar:
también nuestra alma duele
y también puede sanar.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba