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Hablemos de CUIdadanía…

La primera vez que escuché el término “ciudadanía” fue al finalizar una clase en la maestría, cuando mis compañeros y yo cometimos un desliz al decir “cuidadanía” en lugar de “ciudadanía”. En ese momento, la palabra surgió para resaltar la importancia de cuidarnos mutuamente para concluir el cuatrimestre, pero con el tiempo, comprendimos que la ciudadanía no podía separarse del cuidado. La discusión se enriqueció tomando en cuenta modalidades específicas de ciudadanía, como la feminista, intercultural, global y sostenible. Argumentamos que la ciudadanía debe implicar un compromiso responsable, crítico y activo que vele por el bienestar integral de todas las personas, el medio ambiente y la comunidad. Así, concebimos la ciudadanía como una práctica política y social basada en la interdependencia y la responsabilidad colectiva para mantener la vida y la justicia social.

Esta reflexión amplío nuestro concepto de ciudadanía más allá de derechos y deberes formales, incorporando un compromiso ético y afectivo con el cuidado mutuo y la sostenibilidad ambiental, esenciales para la convivencia democrática, la inclusión y la justicia. Con el tiempo, desarrollé conciencia sobre cómo los cuidados atraviesan transversalmente la vida personal y global conectando dimensiones individuales con las colectivas. La ciudadanía entendida desde el cuidado, o CUIdadanía, articula la solidaridad, la corresponsabilidad y el respeto hacia la vida humana y el planeta, configurándose como un paradigma clave para enfrentar retos sociales, ambientales y políticos actuales.

La CUIdadanía propone redefinir la ciudadanía desde una ética del cuidado, mostrando la interdependencia entre personas y su entorno. Destaca que nadie se desarrolla aisladamente, sino en redes sociales, ecológicas y económicas que sostienen la vida. Subraya que el cuidado mutuo es fundamental para la dignidad humana y el bienestar colectivo. Además, impulsa un compromiso activo, responsable y crítico en el que cada persona asume la corresponsabilidad del cuidado, que es político y ético, con potencial para transformar estructuras de poder basadas en exclusiones y jerarquías. Promueve una ciudadanía que vela por el bienestar integral de todos, valorando los trabajos y relaciones de cuidado tanto públicos como privados.

En definitiva, la CUIdadanía emerge como un paradigma que busca sociedades más equitativas, cuidadoras y resilientes, fundadas en la vida y la interdependencia como valores políticos esenciales. La CUIdadanía no es añadir derechos, sino un cambio radical en la ciudadanía, reconociendo y valorando todos los cuidados que sostienen la vida y superando la separación público-privado, para configurar un pacto social inclusivo y sostenible. Este enfoque redefine la ciudadanía para incluir, en su núcleo, el compromiso ético y colectivo con los cuidados mutuos, la justicia social y la sostenibilidad ambiental, proponiendo un modelo que orienta tanto la praxis política como la convivencia social hacia la construcción de sociedades más justas y solidarias.

*Coordinadora de Transversalización Educativa e Investigación para la Igualdad

Juana Maurilia Ochoa Rocha

Responsable del Área Académica para la Cultura de Paz de la UAQ

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