Contra el olvido digital: celebran la fotografía analógica

Con la idea de cuidar la historia de la fotografía antes de la llegada de los teléfonos y los sistemas digitales, la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y la Secretaría de Cultura del Estado presentaron de forma oficial el libro y la exposición “Cámaras mecánicas de 35 mm”. El evento ocurrió en el Centro de Arte Bernardo Quintana Mansilla de la UAQ el pasado 10 de junio. Este proyecto no sólo incluye el texto impreso, sino también una exhibición física de los aparatos que permanece abierta con acceso libre a todo el público.
El trabajo es una obra de Armando Arias, quien reunió los datos de 68 cámaras antiguas que cambiaron la forma de ver el mundo en un periodo de 50 años. El libro es gratuito y busca que la gente vuelva a interesarse por los objetos reales frente al uso excesivo de las redes virtuales. Al evento asistieron artistas, estudiantes y ciudadanos, quienes vieron este proyecto como un esfuerzo por defender el arte clásico en la capital del estado.
Un recorrido por el centenario de la democratización visual
La publicación de este volumen representa un tributo al centenario de la presentación de la URLeica, un prototipo que vio la luz en 1925 y que modificó por completo la práctica fotográfica global. Armando Arias detalló que antes de esta innovación técnica, el oficio dependía de pesados equipos y procesos químicos complejos que requerían ayudantes y estudios fijos a donde acudía solo una élite social.
La llegada del rollo flexible de 35 mm permitió que millones de personas tuvieran acceso a este lenguaje visual de forma portátil. El autor a su vez explicó el impacto diferenciado de esta tecnología en las diversas regiones del globo: mientras los europeos registraron sus urbes antiguas y sus conflagraciones bélicas, y los estadounidenses retrataron su estilo de vida, en Latinoamérica sirvió para ilustrar la existencia de las culturas desde una mirada propia y profunda.
Arias manifestó su preocupación ante el rumbo de las tecnologías actuales y estableció un contraste crítico con las dinámicas de las redes sociales. El investigador afirmó: “Internet nació como una filosofía del medio ambiente libre del orden mundial, pero estos pocos años han servido para comprobar que los gigantes del capital se han apropiado de aquel anhelo de existir fuera de la reglamentación”.
Frente a los efectos de desánimo que causan las plataformas virtuales, el especialista propuso el retorno al libro como un objeto físico que posee un poder superior de preservación intelectual. El texto no mantiene una estructura de novela, sino que se organiza en estricto orden alfabético para facilitar la consulta técnica e histórica de cada pieza analizada. Dentro del catálogo se incluyen marcas de enorme relevancia histórica como Minolta, Nikon, Canon, Zenit, Topcon, Petri, Olympus, Pentax, Contaflex, Voigtländer, Argus, Balda o Kodak; los cuales marcaron la pauta industrial del siglo XX, siendo unas marcas más renombradas que otras.
Contexto socioeconómico global y el valor de lo artesanal
La investigación de Armando Arias no se limita a las especificaciones técnicas de los aparatos, sino que profundiza en las dinámicas de la economía política que hicieron posible su manufactura. El origen de estas industrias se localiza en transformaciones geopolíticas de gran escala. En el caso alemán, la unión de 39 universidades dotó de un sólido sustento científico e industrial al imperio, lo que impulsó cadenas de producción eficientes.
Antiguos valles de pastoreo sufrieron una metamorfosis para dar paso a polos mineros y siderúrgicos que proveyeron el acero indispensable para el troquelado de los cuerpos de las cámaras. Este proceso requirió de mano de obra que realizara tareas de alta precisión similares a la de la relojería para el ensamble de los mecanismos y la fundición de los cristales con plomo.
Tras el desenlace de la Segunda Guerra Mundial en 1945, la configuración de este mercado cambió de forma drástica debido al reparto de la infraestructura entre las potencias vencedoras. La Unión Soviética trasladó plantas completas de maquinaria para el desarrollo de sus propios modelos populares, como la Horizon, la FED y la línea Zenit, la cual ostenta el récord de ventas a nivel mundial.
Por su parte, la industria japonesa experimentó un auge notable tras recibir inyecciones de capital de corporaciones occidentales. Compañías como Canon, que inició con el prototipo Kwanon en 1936, y Nikon, que comenzó con la producción de binoculares y telescopios pequeños, consiguieron desbancar la supremacía óptica alemana hacia la década de 1950. Este desarrollo industrial concluyó en los años 80 con la llegada de los componentes electrónicos y el uso de polímeros que sustituyeron al metal, lo que preparó el terreno para la posterior transición digital definitiva.



