6 años de AMLO: muchos abrazos y muchos balazos.

Este domingo primero de septiembre, el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, presentó su sexto informe de gobierno, a meses de ceder el lugar en la silla presidencial a Claudia Sheinbaum Pardo. Una de las tareas en las que este sexenio se comprometió a resolver, fue combatir los índices de violencia que han sacudido al país a causa del crimen organizado.
Para el coordinador del Laboratorio Universitario de Seguridad Ciudadana (LUSC), Guillermo San Román Tajonar, calificar la eficiencia o deficiencia del presidente en su estrategia de seguridad, consta de analizar los diferentes indicadores de percepción de seguridad nacional, como lo es de las tasas de tendencia delictiva y compararlos con las tendencias de gobiernos antecesores.
La tarea para AMLO no fue sencilla, pues en el año del 2019, a un año de tomar el cargo, había una tendencia ininterrumpida hacia el alza en la tasa de homicidios, alcanzando su punto más alto con un registro de 36, 661 víctimas según el INEGI, pero es este mismo que alcanza su punto de inflexión al registrarse 36, 579 homicidios para el cierre del 2020, teniendo una reducción sistemática sostenida.
“La percepción de seguridad había alcanzado su punto más bajo precisamente al final del gobierno de Enrique Peña, menos del 25% de los ciudadanos sintiéndose seguros y ya haciendo las últimas mediciones, pues sí superamos el 40 por ciento, entonces también ha habido aumentos, mejoras en la percepción de seguridad a nivel nacional, aunque evidentemente esto se refleja de manera diferente en cada en cada entidad.” mencionó.
La tarea de la Guardia Nacional
Fue el 30 de junio de 2019 que la Guardia Nacional inició labores de asistencia civil como un órgano desconcentrado de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y cuyas funciones han empleado desde colaborar con policías municipales y estatales; atención en carreteras y accidentes viales; atención a ciberdelitos y por supuesto, en enfrentarse contra grupos civiles armados. Sin embargo, para San Román Tajonar, la encomienda de la Guardia Nacional no ha sido precisamente de persecución a los grupos delictivos, sino de detener o evitar los episodios de violencia que aprisionaban a la población, casi a diario en diferentes estados del país.
“Aquí notamos algo importante y es que después de la declaratoria de “abrazos, no balazos” con que inició la política del gobierno federal, una política no violenta o de evitar los enfrentamientos, pues tuvimos este evento del Culiacanazo .”
El 17 de octubre del 2019, la ciudad de Culiacán vivió un episodio de violencia armada por el Cártel de Sinaloa como consecuencia de la detención de Ovidio Guzmán Lorea, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, por parte de elementos de la Secretaría de Defensa Nacional (SEDENA). A lo que aconteció que el mandatario federal ordenará la liberación de Guzmán Loera, para conservar la paz y evitar más bloqueos con vehículos en llamas.
Pese a las “presiones de Washington” para que se reanude la persecución contra estos grupos delictivos, Guillermo San Román asegura que sí se ha visto mayor actividad de la Guardia Nacional, pero que dicha institución ha instado por otras estrategias de seguridad pública:
“No es igual que la que se observaba en policía federal, o en marina en sexenios anteriores. No vemos la exhibición de cadáveres como cuando la Marina detuvo a los últimos de los Beltrán Leyva, tampoco vemos la persecución sistemática de los líderes de las propias organizaciones criminales (…) entonces parece que la estrategia actual de la Guardia Nacional consiste precisamente en evitar la decapitación de estas organizaciones, aunque se ha visto como en el caso del Marro de Santa Rosa de Lima; no parece que sea como el eje de estrategia que en los tiempos de Santiago Nieto [Al cargo de la UIF], pues parece ser más concentrada en, como estrategia federal, parece estar más concentrada en decomisión de activos.»
El problema es la violencia
Queda ver si dicha estrategia que ha optado por seguir la Guardia Nacional es sostenible. Según el Censo Nacional de Seguridad Pública Federal del 2024, presentado por el INEGI, se muestra un alza en enfrentamientos o eventos registrados en los que elementos de la Guardia Nacional hacen uso de la fuerza contra grupos delictivos, registrando 21 en su primer año de operaciones; posteriormente con 128 en 2022 y finalizando con 211 en el año del 2023.
También, otra de las actividades en materia de seguridad pública federal por parte de la Guardia Nacional, han sido de asistencia civil y atención a denuncias que son recibidas mediante su sistema telefónico 088. Entre las tres más resaltables, están la asistencia vial en Situación de Carretera con 57, 724 casos; 41, 938 denuncias por Delitos en Internet y 36, 374 denuncias por Robo de Vehículo, todos estos casos para el año del 2023. Solo 3, 588 personas fueron puestas a disposición.
Pese a que, en Querétaro, la presencia de la Guardia Nacional es reducida, Guillermo San Román, consideró que habría que llevar una mejor coordinación con las autoridades locales, estatales y federales, sin que haya intromisión en sus competencias correspondientes:
“Por otra parte están los delitos, digamos del fuero común y los que no esperaríamos que interviniera la Guardia y que son los que sí serían de competencia de la policía estatal y municipal. Estos en particular, son los que vemos que, en Querétaro, han estado aumentando, en particular los delitos de fraude según la ENVIPE y muy en particular la violencia familiar, que aquí en Querétaro ya se convirtió en el segundo delito más denunciado. También el aumento de los robos; el aumento de robo a casa habitación, robo de vehículo y del narcomenudeo”, alertó.
Resultado de la Estrategia de Seguridad
La última Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), mostró que para el año 2022 en Querétaro, la tasa de delitos aumentó de 31, 817 en 2021 a 35, 828 delitos por cada 100 mil habitantes, superando en ambas ocasiones la tasa de índice nacional. Esto ha sido un reflejo de la atención que se le da a la materia de seguridad en el estado de Querétaro.
“Durante toda la administración local, hemos visto un énfasis considerable en la persecución y en la sanción, pero no en la prevención. Vemos una inversión millonaria en tecnología, hay un énfasis mayor en la infraestructura de vigilancia y persecución (…) prácticamente no hemos visto aumento en el número de efectivos, prácticamente no vemos policías de proximidad fuera del centro, entonces creo que estos aumentos en la inseguridad que son propios de Querétaro y que van en contra de la tendencia nacional, se explican en buena medida en términos de la propia estrategia de seguridad.”



