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Acueducto II representa riesgo para medio ambiente

Al traer agua de la cuenca del Pánuco vence el parteaguas continental y, en consecuencia, estaría en contra del postulado inicial de la gestión integrada de recursos hídricos.

Las obras hidráulicas de trasvase tales como el Acueducto II tienen consecuencias ecológicas y afectaciones del balance hídrico, informó Raúl Francisco Pineda López, investigador de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Por su parte, Luis Enrique Granados Muñoz, maestro en Gestión Integrada de Cuencas por la UAQ, indicó que el Acueducto II, al ser una obra hidráulica de trasvase, va en contra del paradigma ambiental que expone que se debe respetar el orden inicial de los componentes de los ecosistemas, en su estructura y función, además de aprovechar el “orden natural” de las unidades hidrológicas a fin de llevar un aprovechamiento armónico de los recursos hídricos.

Granados Muñoz explicó que este acueducto —al traer agua de la cuenca del Pánuco-Lerma a la cuenca de Lerma-Chapala, que es donde está la Sierra de Querétaro— vence el parteaguas continental. En consecuencia, indicó, estaría en contra del postulado inicial de la gestión integrada de recursos hídricos, que dicta que “en cada cuenca se tiene que administrar el agua que naturalmente tiene la red hidrográfica, es decir, no traer agua de otros lugares o de otras cuencas lejanas”.

De acuerdo al Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), en México se consume entre el 40 y 80 por ciento de las reservas de agua anualmente. No obstante, hay estados donde el gasto es más alto y corren el riesgo de acercarse al “Día Cero”; es decir, quedarse sin agua. En el quinto lugar nacional se encuentra Querétaro, con un grado de estrés hídrico de 4.71 de 5, que es la máxima posible. Entre mayor es la puntuación, más cerca se está del “Día Cero”.

Economías indígenas en riesgo

En la página oficial de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), se describe al Acueducto II como una obra que “cumple con todos los estándares de eficiencia en conducción y uso de energía, además de respetar el medio ambiente”. No obstante, para algunos investigadores, que el Acueducto II sea una obra de trasvase genera más daños ambientales.

En 2008, en una entrevista para Cimac Noticias, David Barkin Rappaport, doctor por la Universidad de Yale, declaró que el Acueducto II generaría una “gran cantidad de gases invernadero, destruirá la economía de las comunidades aledañas, así como el patrimonio indígena, costará seis veces más de lo que requeriría una campaña de ahorro de agua y que el arreglo de las fugas que existen para su distribución en la zona urbana”.

El sistema Acueducto II comenzó su construcción en 2007 y se inauguró oficialmente en febrero de 2011 por el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa. Consta de una red de 123 kilómetros que va desde los manantiales de El Infiernillo, ubicados en el río Moctezuma, a la zona metropolitana de Querétaro.

La obra representó una inversión de más de 2 mil 854 millones de pesos, de los cuales 854 millones procedieron directamente de la federación, vía el Fondo de Infraestructura (Finfra), y 2 mil millones más fueron aportados por inversionistas privados, según informó en su momento ‘El Financiero’.

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