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Alto riesgo de que la red de gas natural del centro de la ciudad explote a causa de la instalación del cableado subterráneo

En menos de dos meses terminará la primera fase del cableado subterráneo, la cual abarca principalmente las calles de Madero, 5 de mayo, Juárez, Vergara y los jardines Zenea y Guerrero, además de la Plaza Constitución. Sin embargo, la versión oficial sobre la seguridad de estas obras es puesta en duda por la obsoleta red primaria de gas de la ciudad de Querétaro, lo cual se ha comprobado en las explosiones verificadas en otras entidades que poseen redes de gas similares a las de nuestra capital.

Mientras tanto, el superintendente de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Querétaro, Cuauhtémoc Suárez Meza, afirma que la instalación para el cableado subterráneo “es de altísima calidad, de una seguridad a prueba inclusive de explosión, a prueba de inundaciones”. A lo cual habría que objetar que las condiciones en las que se realiza la obra en calles como Madero contravienen el proyecto de Norma Oficial Mexicana NOM-003 de construcción y mantenimiento de distribución de gas natural publicada por el Diario Oficial de la Federación el miércoles de marzo de 1997.

Un proyecto costoso y largamente añorado

El tendido de cableado subterráneo en el Centro Histórico costará 29 millones de pesos más IVA. La red se extenderá desde Ezequiel Montes hasta Gutiérrez Nájera; sus limitantes serán la Avenida Zaragoza al Sur, y la Avenida Universidad al Norte.

La obra completa tardará un año en ser terminada, siempre y cuando el próximo gobierno dé continuidad al proyecto. La primera etapa, de obra civil —abrir zanjas, tender ductos y taparlos—, inició en abril ya como obra formal y se concluye a finales de julio, explica Suárez Meza.

De acuerdo con información proporcionada por un exfuncionario de la Distribuidora de Gas de Querétaro, la red primaria fue construida en los años sesentas, a mediados de la administración de Manuel González de Cosío, por Raúl Orvañanos —el padre del cronista deportivo— quien era el dueño principal de la compañía General de Gas, ubicada en la Avenida Insurgentes entre Puebla y Sinaloa en la Colonia Roma de la Ciudad de México. Él, junto con otro socio, eran los dueños del 49 por ciento de las acciones y Petróleos Mexicanos (Pemex) era el socio mayoritario que poseía el resto de las acciones.

Este proyecto tuvo su origen en una propuesta presentada al entonces director general de la CFE, Arsenio Farell, por Jorge Torres Vázquez, Alcalde del municipio de Querétaro en el año de 1974. Dieciocho años después, el Diario de Querétaro (07-05-1992) anunció a ocho columnas que “para contribuir al propósito que tiene la UNESCO de designar a Querétaro como patrimonio cultural de la humanidad, la CFE se abocará a instalar el cableado subterráneo del centro histórico para dejarlo limpio de los 18 kilómetros que se tienen de líneas aéreas”.

Al año siguiente, la administración municipal desarrolló obras hidráulicas en la calle de Juárez, entre Independencia y Madero. “Como ya entonces se tenía el proyecto de la red subterránea, aprovecharon que abrieron ellos en esa calle y se instaló la ductería para el cableado subterráneo, pero nunca se concretó su instalación” relata el superintendente de la CFE. Más tarde, a principios de 1994, fuentes gubernamentales anunciaron que los recursos destinados originalmente para el proyecto del cableado serían usados para fortalecer “la imagen urbana de la capital” (Noticias, 17-02-97).

Desde entonces y hasta abril de este año, la obra del cableado se suspendió.

De las dos redes de gas natural que existen en Querétaro, la secundaria —encargada de suministrar el gas a los domicilios particulares— ha sido reemplazada casi en su totalidad desde que fue instalada originalmente, afirma Germán Diez Marina, jefe administrativo de Distribuidora de Gas de Querétaro (Digaqro). En cambio, la red primaria, hecha de acero al carbón y surtida por Petróleos Mexicanos (Pemex) continúa intacta desde que fue instalada (a mediados de los años sesenta). Sus ramales principales atraviesan Avenida Zaragoza, Avenida del 57, Pino Suárez, Morelos y Ezequiel Montes —hasta Balvanera, donde prosigue hacia Pasteur—. Esta última tiene los mismos límites: comienzan por Tecnológico y desembocan en Pasteur. Esta red, carente de un mantenimiento adecuado, según declaraciones hechas en 1994 por José Antonio Martínez Mendoza y Eduardo García Mcpherson, miembros del Colegio de Ingenieros Mecánico-Electricistas, (Noticias, 18-05-94) compartirá el suelo con otras instalaciones subterráneas como las de teléfono, agua, telecable y por supuesto, de energía eléctrica.


El superintendente de la CFE, Cuauhtémoc Suárez Meza, declara a este respecto:

— Hasta el momento no hemos detectado tuberías de gas que sean demasiado viejas, porque hay algunos lugares en los cuales, inclusive, no le llegamos a la profundidad donde va la tubería de gas, la cual no llega ni siquiera a destaparse; en donde las hemos observado no hemos determinado que sean peligrosas, porque si así fuera, de inmediato haríamos intervenir a la compañía Gasomático.

Por su parte, Diez Marina, jefe administrativo de Digaqro, asegura que anualmente, durante noviembre y diciembre, a petición de Pemex y Protección Civil, revisan la red secundaria con un equipo especial que detecta la presencia de gas natural.

Respecto a la instalación hecha para los cables de electricidad, Suárez Meza dice que es de altísima calidad, de una seguridad a prueba, inclusive, de explosión; a prueba de inundaciones; no hay, por tanto, ninguna circunstancia peligrosa por tener un cable de energía de 13 mil 200 voltios, pues toda la instalación está hecha para tipo submarino, para que no haya ningún peligro”.

No obstante todas las declaraciones de Suárez Meza, al pasar cerca de las zanjas se puede apreciar que la distancia entre los ductos eléctricos y los de gas no rebasa los cincuenta centímetros, lo cual quebranta el proyecto de Norma Oficial Mexicana NOM-003 de construcción y mantenimiento del sistema de distribución de gas natural publicada el miércoles 3 de marzo de 1997, que en dos de sus apartados, referentes a las características de una zanja, dice a la letra:

6.15. Cuando una tubería en construcción cruce otra tubería o línea de servicio, deberá cuidarse de no dañar las instalaciones existentes y prever una separación apropiada para el mantenimiento y reparación de ambas tuberías o líneas de servicio.

6.16. Cuando las tuberías de acero que trabajen a una presión mayor de 6 mil 835 kPa (kilopascales) se crucen con otras instalaciones, la distancia mínima entre ambas instalaciones deberá ser de un metro. En caso de no poder cumplir con lo anterior, será necesario proteger la tubería existente.


Consultado a este respecto, un verificador de instalaciones eléctricas y de gas —que ignora por completo los planos del proyecto para cablear subterráneamente a la ciudad— explicó a Tribuna Universitaria que, cuando el recubrimiento del cableado subterráneo, no es a prueba de explosiones “el gas puede perforarlo y degradarlo y ambos pueden combinarse para causar un accidente” porque los dos son solventes extraídos del petróleo.

En entrevista, Gabriel Morales Díaz, catedrático de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Querétaro y miembro de la Asociación Nacional de Peritos en Gas Natural y LP (Licuado de Petróleo), difiere de las declaraciones hechas por el superintendente de la CFE y reafirma las disposiciones de la norma NOM-003. Morales Díaz expresa:

No se está haciendo la obra sustentándola en un proyecto integral, es decir, Gobierno del Estado ha dado rienda suelta a la CFE; y esta compañía lo está realizando sin tomar en cuenta a los demás involucrados que también tienen instalaciones subterráneas, a saber a: la Comisión Estatal de Aguas (CEA), que tiene el sistema de agua potable y drenaje de aguas negras; el municipio, en lo correspondiente al alumbrado público; la Dirección General de Seguridad Pública, por el sistema de semáforos; Teléfonos de México, por el sistema telefónico; Telecable, por el sistema de televisión por cable; y sobre todo la Distribuidora de Gas de Querétaro (Digaqro). Por otra parte, la Secretaría de Desarrollo Urbano, Obras Públicas y Ecología (SDUOPE) carece de personal idóneo para responsabilizarse de la obra y para hacer un proyecto que regule el uso del suelo adecuadamente; en este mismo sentido el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), no aprueba ni reprueba nada, como si no existiera.

La CFE no está respetando los derechos de vía que ya había adquirido el ducto del gas natural y otros sistemas, mucho tiempo atrás. Se observa que en la misma zanja están colocando sus ductos de alta y baja tensión de energía eléctrica cuando hay más espacio en todo lo ancho de las calles y hasta bajo las banquetas; si llega a suceder una contingencia en cualquiera de ellos —ya sea en el sistema de gas o en el sistema eléctrico, como lo puede ser una explosión—impactará a otra instalación y habrá pérdidas de incalculable valor.

Una empresa de servicios (CFE) no puede ser juez y parte; es decir, esta compañía que actualmente es la responsable de la obra, no puede ser la misma que supervise la ejecución y la seguridad del proyecto. En este caso es la que aporta la tecnología, la que administra los recursos—para hacer la obra civil, por ejemplo— y no admite intromisiones o participaciones ni del gobierno del estado, ni del municipio, ni mucho menos de los colegios de profesionistas.

Digaqro, por su parte no está aprovechando los trabajos actuales para cambiar y modificar sus tuberías de acero al carbón en su red primaria, que datan de los años 1964-1965. Pero de todas formas tendrá que cambiar dichas tuberías posteriormente; aunque eso sí, de nueva cuenta con las consabidas molestias al transeúnte y altos costos. Por el momento no desean invertir un centavo más en dicha red; esperarán al ganador de la próxima licitación que la Comisión Reguladora de Energía realizará durante el segundo semestre de 1997 o el primero de 1998. De no hacer esta renovación Digaqro nadie se atreverá, porque quizá esta empresa de gas considera que lo más razonable es no moverle, ya que a lo mejor acelera su propio fin…

Sobre este problema, las demás dependencias mencionadas “ni se dan por enteradas”. En las zanjas actuales se observan las tuberías de agua potable, los cables de alumbrado público y de semáforos en pésimo estado; los tubos del agua, hechos de metal, ya están muy oxidados y corroídos; los cables de los semáforos están colgados de los tubos de gas. natural.

Ni la Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP) ni la Procuraduría del Medio Ambiente han mencionado públicamente si la obra en cuestión cuenta con el estudio de impacto ambiental y el estudio de riesgo en la modalidad correspondiente.

La red de Agua Potable es muy vieja y está corroída, como lo demuestran las fotos. Una fuga de esta red podría provocar un corto circuito en el cableado subterráneo por falla en los aislamientos de éste último. Los cables del alumbrado y de los semáforos también están viejos y podrían causar un corto circuito y en consecuencia la explosión de las tuberías mecánicas del mismo gas.

Historias que no deben repetirse

En el famoso año de 1992, cuando estallaron los ductos subterráneos en Guadalajara, también se verificaron explosiones en las redes de gas natural de dos estados de la República. Según Gabriel Morales Díaz, ambas redes fueron instaladas en los años sesenta, es decir, durante la misma década en que fue colocada la red primaria de gas natural de Querétaro.

En otras ciudades del país se han verificado conflictos sociales por estos problemas, por ejemplo, en Ciudad Juárez: “Vecinos de la colonia Hidalgo, done se han registrado 10 explosiones en la red de gas en los últimos 30 días, bloquearon por dos horas las oficinas de la empresa Gas Natural de Juárez exigiendo que cambie la tubería que tiene más de 380 años de antigüedad” (La Jornada 31-12 9). En Saltillo, las autoridades de las tres niveles de gobierno exigieron a la compañía distribuidora de gas natural un programa de reposición o reparación de la red para controlar alrededor de 2 mil fugas en los 60 kilómetros del tendido en la zona urbana. “Ante funcionarios de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (Secofi) y miembros del cabildo citadino, la Compañía Gas de Saltillo aceptó que los graves deterioros en la red de distribución a su cargo ocasionan fugas constantes del combustible, y se comprometió a sustituirla por un nuevo tendido de tuberías” (La Jornada, 31-12-92).

Las historias de accidentes por negligencia de funcionarios públicos o por falta de previsión en nuestro país es larga. Sería absurdo que después de acontecimientos como los de Guadalajara, algunas instituciones como la CFE expongan a la población a catástrofes de este tipo.

Por último, concluye el catedrático Gabriel Morales: “Propongo que las instituciones públicas, el colegio de profesionistas y le Universidad Autónoma de Querétaro coordinen un foro público en el cual se dejen asentados los pros y los contras, y 125 consecuencias futuras de obras como li instalación del cableado subterráneo”.

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