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Argentina campeón: ‘¿Dónde están los franceses?’, argentos y mexas celebran el triunfo mundialista

Argentina debía ganarle al campeón del mundo para ser campeón del mundo. La final entre un equipo europeo y uno latino se repitió después de ocho años. Las declaraciones del #10 de Francia, Kylian Mbappé dieron la vuelta al mundo al “menospreciar” el fútbol sudamericano: “el fútbol no está tan avanzado como en Europa, y es por eso que cuando miras las últimas Copas del Mundo siempre son los europeos los que ganan”.
Mientras en Querétaro, un peruano, un paraguayo, un boliviano, un guatemalteco, un mexicano, un argentino, un colombiano, una española y un alemán traían la camiseta albiceleste en el corazón.

El peruano no dudó en afirmar: “la mayoría aquí queremos que gane Argentina, hay muy buena onda. Para ser un mundial en el que no clasificamos, la gente está bastante metida con todo el tema”. Mientras que el paraguayo argumentó que la Argentina de la final no era la misma que la del primer partido: “Si bien Argentina empezó con el pie izquierdo, Scaloni le pudo encontrar la forma al equipo, un partido muy táctico, representan cómo es el fútbol en sudamericano”.

Nuestra española estaba en busca de su playera argentina dos horas antes de la final, el boliviano estaba a nada de tener un ataque cardíaco por la emoción de la segunda final de Messi; mientras que el guatemalteco reiteró “creo que todos vamos con Messi, pero creo que estamos subestimando a Francia”.

El porteño habló desde el análisis de respeto latino: “es un 50-50, vienen bien los dos, pero confío en Argentina, juega con más sangre, con más corazón. Messi y Mbappé llegan con los mismos goles. Francia juega muy bien, pero Argentina también, no se sabe, pero yo confío que gane Argentina por la mínima, 2-1”.

Es ansiedad
El bar Wicklow Irish Pub, ubicado en 5 de Mayo, fue creado por una pareja de argentinos que pese a abrir a las 2 pm, desde las 8 am estuvieron recibiendo gente para la final. Entre los asistentes hubo lejanía, los suéteres cubrían la camiseta albiceleste. Estaban tanteando el terreno, ¿amigo o enemigo?

Cuando todos se escanearon y se dieron cuenta de que iban por la misma causa, se sentaron en el mismo perímetro y olvidaron los 5 grados centígrados que cubrían la capital. Había 12 asistentes en la sala principal, 2 argentinos, un alemán y un portugués.

-Me tiembla todo -señaló un señor proveniente de la Ciudad de México.
-¿Quieres mi suéter?- ofreció su esposa.
-No, es mi ansiedad.

El partido arrancó con la preocupación de Didier Deschamps, director técnico de Francia, desde el tercer minuto. Los presentes gritaban tímidamente “¡vamos Argentina!”, “¡vamos Messi!”, y fue justo el capitán quien abrió el marcador con un penal, que en redes fue señalado hasta por Martinoli.

Con el gol de su compatriota y el dominio de la Scaloneta, los argentinos iban sobradísimos, entre broma y broma decían “penal” cada que un francés se barría, pero cuando Mbappé tocó el balón se escuchó: “Mbappé nada, nada, la concha de la lora Mbappé. ¡Vamo´, vamo´…. Gooooooooooooooooooooool!, es Di María, carajo”, exclamó uno de los argentinos en la sala. Fernando Galdeman es un argentino que venía de paso. Comentó que llegó a Querétaro por azares del destino, ya que su recorrido inició al sur de México y para no regresarse a su país para la final, decidió buscar un lugar en el que pudiera sintonizarlo. Además, comentó que se sentía más cómodo viendo el partido con mexicanos cuando está en el extranjero: “es que hay argentinos que son raros, no se juntan, yo esperaba que estuviera lleno de argentinos, pero bueno, igual allá es diferente, todos lo toman como un día familiar, claro”.

¡Nos vamos a penales!
El segundo tiempo fue el del empate, en el que salieron los franceses del clóset, personas que salieron de algún rincón para tocar la campana, bueno, exactamente, salían de la cocina para festejar los goles de Francia.

Con el tiempo extra, el apoyo se mantuvo hacia la selección argentina, las salidas de Di María, Julián Álvarez, De Paul, Mac Allister y Tagliafico fueron acompañadas con aplausos.

Llegó el tercer gol de Argentina y el segundo de Messi, pero fue raro ya que los asistentes no sabían si festejarlo, si había entrado, rebotado o si sería anulado, pero la timidez desapareció para que todos brincaran y se abrazaran por la adrenalina de un marcador que estuvo 3-2.

El cántico argento podía distinguirse “muchachos, ya nos volvimo´ a ilusionar, queremo´ ganar la tercera, queremo´ ser campeón mundial”. Un gol de diferencia no era suficiente, y los argentos lo sabían, aunque no esperaban mucho de la participación de Laurato: “¡Noooo Lautaro!, siempre Lautaro, es horrible… vamos Lautaro, vamos, tírate al piso o algo”, pronunciaban entre risas. Esas risas se desvanecieron con el tercer gol francés y las campanas que lo anunciaban:

-Una colonia de franceses- le dijo el argento al alemán- ¿tienen familiares franceses o qué?- ahora hacia la mexicana.
Con el marcador 3-3, y el respaldo a la selección francesa, los argentos se mantuvieron parados frente a la transmisión y respondieron con un: “¿nos vamos a penales? Pues nos vamos a penales”.

¿Dónde están los franceses
Argentina debía ganarle al campeón del mundo para ser campeón del mundo y así fue: la ronda de penales quedó 4-2, sin ninguna falla por parte de la Scaloneta. Los gritos al unísono musitaban: “¡dale campeón, dale campeón!”, los abrazos, alabanzas y desprendimiento de remeras -como ellos dicen- fueron envueltos por la bandera albiceleste.

La familia de mexicanos abrazó a los argentinos… se abrazaron todos, gritaron, tocaron la bandera argentina, seis desconocidos se tomaron fotos por portar la camiseta de la selección campeona. Incluso hicieron planes de salir por toda la cuadra con la bandera, o irse a la embajada en la Ciudad de México, aunque antes consideraron ir al cardiólogo por la lluvia de emociones que recibieron durante el partido.
Con Argentina campeona, los hinchas de Francia no se aparecieron ni por accidente en la sala, “¿qué pasó, boludo; dónde están los franceses’, ¿ya se fueron?”. El reparto de abrazos fue similar al de Navidad, se sentaron, comieron y bebieron mientras disfrutaban el resumen del partido entre risas que reemplazaron la presión del momento, entre los comentarios dijeron: “vamos Argentina, clarísimo penal” o “bien Lautaro, siempre confíe en vos, acá siempre te bancamos”.

36 años pasaron para que Argentina levantara la copa por tercera vez y 8 años para que Messi jugara su segunda final, sólo que en esta salió con la frente en alto.

Semejanzas y diferencias
A inicios de año la fe argentina -no precisamente la del Papa- divulgó curiosidades entre el mundial de 1986 y el de 2022: la última vez que hubo tres equipos cordobeses en primera división había sido en 1986, de la misma manera, el #9 en ambos mundiales fue portado por un cordobés (José Luis Cuchufo y Julián Álvarez).

En la copa de 1978 y 1986, las mascotas del mundial usaban sombrero, en esta edición tenía un turbante. Además, en las tres finales el presidente argentino tenía bigote (1978, Videla; 1986, Alfonsín y 2022, Fernández).

Durante el torneo surgieron otras similitudes que apuntaban el triunfo de la Scaloneta: no había ningún jugador pelón (como en el 78 y el 86); el campeón del mundo ha eliminado al siguiente por la diferencia de un gol: en Sudáfrica, España eliminó a Alemania 1-0; en Brasil, Alemania le ganó a Francia 1-0; y en Rusia, Francia derrotó a Argentina 4-3.

Así mismo, la simulación de EA Sports predijo el campeonato de Argentina para esta edición, tal como el de España, Alemania y Francia; también, se relacionó la derrota de la Scaloneta en su primer partido frente a Arabia Saudita con la derrota de España en 2010. De la misma manera, Argentina sólo ha salido campeona cuando usa la playera titular.

Otra coincidencia fue relacionada al PSG, ya que en 2001 compró a Ronaldinho y en 2002 ganó el mundial; en 2017 fichó por Mbappé y en 2018 ganó el mundial, por lo que la llegada de Messi al club francés el año pasado sería una señal para su triunfo en esta edición.

Finalmente, al igual que en 1986, se contó con la presencia de Canadá, la clasificación de Polonia de la fase de grupos, la pérdida de Brasil en cuartos tras la ronda de penaltis frente a una selección europea (Francia en 1986 y Croacia en 2022), la victoria de Marruecos frente a Portugal y España como segundo de grupo con cinco puntos.

Lionel Messi no solo salió como campeón del mundo de la mano de su selección, también como el futbolista con más partidos en mundiales (26), es el primer jugador en anotar en cada una de las fases y tiene la mayor cantidad de minutos jugados (2.284 minutos).

Créditos: Silvia Tovar
Créditos: Silvia Tovar

Dafne Azuby Arreola Santana

Estudiante de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro. Parte del equipo de Verificado Tribuna durante las elecciones 2021 y reportera de Tribuna Diario desde agosto de 2021.

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