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Breve auge y estrepitosa caída del PRD en Querétaro

La caída del PRD a nivel estatal comenzó en 2012, cuando en las elecciones no obtuvo ninguna presidencia municipal y sólo un curul vía representación proporcional. En 2018 perdió el registro.

La alianza del Partido de la Revolución Democrática (PRD) con su enemigo político, el Partido Acción Nación (PAN), terminó de sepultar al partido del sol azteca en la entidad, manifestó José Luis Álvarez Hidalgo, exmilitante fundador de la organización. Agregó que esta coalición fue motivada por un pragmatismo político.

El PRD se mantuvo durante mucho tiempo como la tercera fuerza política en Querétaro, aunque nunca con una impacto suficiente para terminar con el bipartidismo de la entidad, a diferencia de Morena en su segunda elección local.

El PRD nació como un partido que agrupaba a los personajes que sustentaban los ideales de libertad y justicia colectiva, así como el bienestar social sin distinción de posición social o ideología política. El partido fue fundado el 5 de mayo de 1989 con personajes pertenecientes principalmente a la corriente democrática del Revolucionario Institucional (PRI). Todavía existía la herida por la “caída del sistema” de 1988.

1991, falta de dirección

Su primera participación en Querétaro fue durante 1991, mismo año en que el estado estrenó una nueva Constitución Política. El semanario El Nuevo Amanecer señalaba que 1991 sería un año con un ‘abanico de opciones políticas’ con una sociedad plural, compleja y participativa.

El PRD advirtió que contaba con un fortalecimiento territorial en el estado y que sería uno de los triunfos más anhelados que se deseaba conquistar. Durante este año, los perredistas acordaron realizar una serie de alianzas políticas diferenciadas con el PAN con el objetivo de defender el voto y el cuidado de las casillas.

El 17 de marzo del mismo año, el PRD estableció los puntos básicos de su plataforma electoral, como la lucha por la sociedad, la defensa de los derechos sociales y los derechos humanos, al igual que la modernización económica para todos.

El candidato a la presidencia municipal de Querétaro era Salvador Alcocer, poeta queretano. En entrevista con este semanario, José Luis Álvarez Hidalgo, recordó con nostalgia su campaña: “me acuerdo de un mitin en el jardín Zenea; Alcocer tenía un problema de tartamudeo en su vida cotidiana, pero cuando tomaba el micrófono en la plaza pública su tartamudeo desaparecía”.

Álvarez, catedrático de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), señaló que no hubo éxito en aquella ocasión: “era un partido que recién nacía, además Querétaro siempre se ha inclinado al lado conservador; por eso la izquierda como opción política continúa sin germinar”.

Salvador Canchola Pérez, candidato a la gubernatura del PRD en 1991, era definido como un cristiano que vivía su evangelio de manera auténtica y que desde su creencia religiosa podía participar en la vida política, situación que dejaba en claro que en el partido no existía discriminación por creencias religiosas.

En ese año, Mauro Ramírez González, dirigente de los colonos de Carrillo Puerto -organismo adscrito al PRD- manifestó su disgusto con el partido; según lo publicado por ‘El Nuevo Amanecer’, en Querétaro “no encontraba la brújula” y el trabajo se dispersaba por falta de una dirección eficaz.

Antes de las elecciones, el líder perredista Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano visitó el estado en apoyo a sus candidatos. Al término del mitin, Cárdenas ofreció una rueda de prensa que presenció Francisco Ugalde Álvarez, expresidente estatal del PAN (‘El Nuevo Amanecer’, edición 5 al 11 de junio de 1991).

Posteriormente, Canchola y Alcocer manifestaron su rechazo a los sondeos de opinión porque, de acuerdo a los candidatos perredistas de ese entonces, los sondeos pretendían predisponer al electorado a pensar que es inútil inclinarse hacia otras opciones y fomentaban el abstencionismo.

Salvador Canchola obtuvo apenas el 2.9 por ciento de la votación, mientras que el PAN ya se perfilaba como la segunda fuerza política con 18.7 por ciento. El PRI se conservó como el partido predominante con el 75.9 por ciento de la votación, lo cual dio inicio también al sexenio de Enrique Burgos García.

1997, las primeras fracturas

Previo a la elección de 1997, que inició el bipartidismo en la entidad, el PRD vivió un año contrastante, pues no logró fijar a un candidato para la gubernatura de Querétaro; el puesto se disputaba entre Armando Presa, César Pérez y José Ortiz Arana; este último pudo ser quien le diera al PRD más del 30 por ciento de los votos (‘El Nuevo Amanecer’, 346).

La candidatura de Carlos Saint Martín Caballero tomó por sorpresa a los perredistas y ocasionó las primeras fracturas del partido.

A pesar de que el candidato del PRD, Carlos Saint Martín Caballero, no resultó electo como gobernador, el partido de izquierda logró obtener 34 mil votos, es decir, 7.3 por ciento de la votación, además de un legislador por vía de representación proporcional. De 1991 a 1997 la cantidad de votos a nivel estatal del PRD había aumentado de manera considerable y el PRI parecía ir en picada; situación que colocaba al partido frente a un panorama prometedor.

La fuerza que aparentemente el partido había ganado en preferencias electorales a finales de los noventa cayó para el año 2000; pues a nivel nacional únicamente obtuvo el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en el Distrito Federal, situación que pudo verse opacada por la alternancia política que México estaba viviendo con el triunfo de Vicente Fox.

2006, el mejor momento

José Luis Álvarez Hidalgo apuntó que a nivel estatal, el mejor momento para el partido fue en 2006, cuando obtuvieron los ayuntamientos de Arroyo Seco -con Mariano Palacios Trejo- y Tequisquiapan -con Noé Zárraga Trejo-. También estuvo cerca de quitarle la primera minoría del Senado al PRI.

Álvarez Hidalgo lamentó que el esfuerzo no fuera suficiente para arrebatarle los ayuntamientos a Acción Nacional: “con [Cuauhtémoc] Cárdenas hicimos muchos esfuerzos, pero el partido no levantó como queríamos. Siempre andábamos entre el 5 y 6 por ciento, hasta 2006 que fue cuando rebasamos el 8 por ciento: algo inimaginable para un partido de izquierda en Querétaro”. Subrayó que esto sucedió como resultado de la fuerza con la que ya contaba Andrés Manuel López Obrador.

2018, el final

La caída del PRD a nivel estatal comenzó en 2012, cuando en las elecciones no obtuvo ninguna presidencia municipal y sólo un curul vía representación proporcional. “En 2012 no figuramos realmente, vino la caída y en 2018 participaron de la mano con Acción Nacional, nuestro principal enemigo después del PRI”, refirió el exmilitante.

Ahora en 2018, el PRD obtuvo un 2.8 por ciento de la votación en la elección presidencial en la que realizó su cuestionada alianza con el partido blanquiazul. El partido perdió el registro local en Querétaro, Aguascalientes, Jalisco, Colima, Nuevo León y Sinaloa y ahora sólo tendrá la esperanza de sobrevivir mediante las aportaciones de militantes y recursos enviados por el Comité Ejecutivo Nacional.

Vender el alma al diablo

José Luis Álvarez Hidalgo expresó su frustración debido a la fractura de un partido que comenzó plagado de ideales y principios: “Se volvió carente de principios, optaron por lo pragmático para colocarse a nivel electoral al costo que fuese, así esto implicara vender su alma al diablo”.

El catedrático declaró que su desencanto con el partido vino después de 2006. “Ya después del 2006 no figuramos y hoy, 2018, vemos la consecuencia de su apuesta al pragmatismo político al aliarse con la derecha… 12 años después se terminaron aliando con nuestro principal enemigo político de 2006”, aseveró Álvarez Hidalgo.

José Luis Álvarez destacó que las discrepancias al interior de un partido con ideología de izquierda son necesarias: “cuando la pelea es limpia es bienvenida, los conflictos en la izquierda son muy fuertes; pero cuando hay traiciones, el partido termina desangrándose y eso fue el fin del PRD”, puntualizó el exmilitante.

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