Carrie Conelly: Aprender otro idioma para conectar como seres humanos

La profesora de intercambio estadounidense Carrie Conelly, se encuentra actualmente dando clases en la Facultad de Lenguas y Letras de la Universidad Autónoma de Querétaro, Campus San Juan del Río, pero, más que una labor profesional, ha encontrado en su constante aprendizaje del español y labor como docente extranjera, una filosofía de vida, que la ha llevado a conclusiones sobre quien es, y quienes somos todos.
Oriunda del estado de Virginia, pero habiendo radicado cinco años en la ciudad de Denver, estado de Colorado, Carrie, aceptó un programa de intercambio de profesores entre México y Estados Unidos:
“De verdad yo estoy muy feliz de estar aquí, me gusta mucho San Juan del Río, pero no pudimos elegir el lugar en el que íbamos a trabajar. De hecho, el proceso de aplicación fue muy largo, casi un año, yo no supe a qué estado llegaría, sino hasta un mes antes de venir”, comenta entre risas la profesora Conelly.
De Virginia a Querétaro: Una aventura sin mapa
Entre los múltiples profesores que realizan esta práctica, Carrie considera “curioso” el hecho de que ahora esta sea su profesión, tomando en cuenta, que, en su adolescencia, no le interesaba mucho estudiar el idioma.
“Hay comunidades hispanohablantes en todo Estados Unidos, pero es menos común en la región de Virginia. Por ejemplo, en el pueblo pequeño donde yo nací había solamente una o dos familias que hablaban español, así que por eso yo no tuve la motivación para aprenderlo.
Yo odiaba estudiar español en la escuela, no aprendí nada en un salón, sobre todo porque también me daba miedo hablar en la escuela, mi pronunciación era terrible. Y por eso no lo vi como algo importante.
Después de la universidad, me mudé a Denver para dar clases y la mayoría de los padres de mis alumnos eran mexicanos, así que ahí fue donde quise aprenderlo. Quería comunicarme con los padres de mis estudiantes. Además, empecé a hacer amigos de otros países hispanohablantes. Pero sobre todo conecté con la cultura, mi pasatiempo favorito en Denver era bailar; aprendí salsa, bachata, cumbia, y de ahí creció mi motivación, quería conocer más gente, cultura y países”, comenta Carrie Conelly.
Aprender para conectar: más allá de las palabras
Destacando su amor por la aventura de descubrir otros países y costumbres, la profesora Conelly creyó que esa ambición tendría un límite; el idioma. Dominar el español significaba poder abrirse las puertas a múltiples destinos para seguir descubriendo, aprendiendo y divirtiéndose en el proceso. Sin dejar de considerar el aspecto más importante. Ganarse la vida.
En lo profesional, ella compara la intención de querer aprender español en Estados Unidos, con la intención de querer aprender inglés en México. Un segundo idioma, sobre todo uno que se habla en múltiples países, garantiza estabilidad laboral y buenos ingresos.
“Aquí la mayoría de los estudiantes me dicen que quieren aprender inglés por un mejor trabajo, pero, en Estados Unidos es lo mismo, te funciona para el trabajo y para cosas más divertidas como la música y los amigos, estoy aquí por eso. En mi vida cotidiana escuchó a cantantes como Mon Laferte, Natalia Lafourcade, Silvana Estrada, Carín León.
Sus canciones son muy poéticas, creo que casi todas las canciones en español hablan de amor, y me parece mucho más bonito hablar y cantar sobre el amor en español”, destaca Carrie Conelly.
Migración: sueños y realidades
Con la compleja situación que viven los migrantes latinos en Estados Unidos, desde el regreso de Donald Trump al poder, el tema de migración ha abarcado los titulares. Sin embargo, es cubierto desde lo superficial, los ciudadanos comunes de Estados Unidos tienen una opinión que no se lee en los periódicos.
La profesora Conelly cree que todo depende de una perspectiva por supuesto social, pero también política e histórica.
“Es muy interesante. Hay matices, el ‘American Dream’, el famoso sueño americano, es parte de nuestra cultura, de hecho, nos lo enseñan en la primaria. Entonces, toda la gente en Estados Unidos crece creyendo que es una tierra de oportunidades, pero: ¿Qué piensa el ciudadano promedio? Es difícil, hay dos perspectivas políticas. Así que tu relación con los migrantes allá depende de tu opinión política.
Yo diría que, en general, les agradan los migrantes, son muy abiertos. Pero lo interesante es que cada familia en Estados Unidos tiene una historia de migración; te dicen si yo soy de Virginia y llevamos aquí varias generaciones, pero, mi familia es de Irlanda, Alemania, Colombia o México. Entonces todo el mundo tiene raíces familiares de otros países. La mayoría pensamos en esta idea; todos somos migrantes de alguna manera.
Claro, están también los que piensan que la migración es un problema, que los migrantes son peligrosos. O que se preguntan si ¿Es algo bueno para la economía estadounidense? Pero sí, en general es algo que depende del contexto”, afirma Carrie Conelly.
Conexión y Reflexión
Enlazado a lo anterior, el interés por aprender otra lengua, de acuerdo con la profesora, si bien tiene beneficios económicos y experiencias divertidas e interesantes. A lo largo de su carrera ha descubierto que, la mayor ventaja, es descubrir que la forma más pura y natural de entender que los seres humanos, no importa de qué país, etnia, o colectivo, somos iguales.
“Aunque es muy difícil, ahora creo que es una manera de aprender sobre nuestro mundo y la humanidad. Como somos los seres humanos. Si puedes conectar con más gente, culturas y países, puedes descubrir que las personas también son las mismas en todos lados.
Yo amo ver que hay diferencias, pero también hay similitudes en todos lados, por ejemplo, los estudiantes son estudiantes en todos lados, tienen las mismas excusas para no hacer su tarea aquí y en Estados Unidos, es lo mismo. Así que sí, aprender cómo la gente trabaja y es en todos lados. Es increíble”, sentencia Carrie Conelly.



