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Cuatro meses no son suficientes para conocer México, apunta ciudadano alemán

La estrecha relación entre Alemania y Querétaro se remonta al Mundial de Fútbol de 1986. Durante seis semanas, la ciudad fue base del equipo teutón, mismos en los que realizaron visitas al Colegio Alemán y a la Casa Cuna Oasis del Niño, de las cuales derivó la creación del programa “México-Hilfe” (Ayuda a México). Querétaro ha sido durante 31 años uno de los principales benefactores de dicho programa, además de Puebla, Guadalajara y la Ciudad de México.

Otro rubro en el que la presencia alemana en la entidad es notoria es en la industria. Hasta 2015 operaban 125 empresas, la mayoría del sector automotriz. Brose, Forschner, Prettl, Oechsler, Novem Group, Harman, son algunas de las más destacadas.

El Centro Alemán de Cultura y Educación Querétaro ofrece a los queretanos un enlace entre la cultura alemana y la mexicana a través de asesorías, enseñanza del idioma, eventos culturales, cursos especializados, etc.

Benjamin Walbroel, asistente lingüístico del centro, forma parte de un equipo de nueve nativos provenientes de Austria y Alemania que se dedican a la enseñanza del idioma en la entidad.

 

-¿De dónde eres y por qué decidiste vivir en Querétaro?

Soy de una ciudad llamada Bonn (donde nació Beethoven). Hace dos años vine por primera vez a hacer unas prácticas profesionales por cuatro meses y luego tuve que volver a Alemania para concluir mis estudios en lengua alemana y francesa. Ese tiempo no me fue suficiente para conocer México, entonces decidí buscar un trabajo y regresar.

Querétaro es una ciudad muy internacional, con todas las empresas alemanas, francesas, asiáticas que han llegado a establecerse aquí. Hay muchas oportunidades laborales para los extranjeros debido a lo mismo, y por eso es un lugar atractivo para nosotros.

La mayoría de mis estudiantes toman clase para emigrar por razones de trabajo, ustedes sienten que hay más oportunidades allá, pero depende mucho del sector… Querétaro es una mezcla interesante entre la vida mexicana y un toque de Europa.

 

-¿Qué es lo que te agrada y desagrada de vivir aquí?

Me siento muy seguro en Querétaro, por ejemplo más seguro que en Francia, donde también viví un tiempo. Me encanta el Centro, sus calles, sus colores… en general lo que más me gusta de México es la riqueza de sus paisajes, la diversidad que hay, aunque creo que la situación es un poco difícil porque el gobierno no hace mucho por los ciudadanos.

Los mexicanos son personas con buena actitud y muy animados, a diferencia de los alemanes que somos un poco más “fríos”. También me agrada que se interesan mucho por ti aunque todavía no te conozcan bien, eso es algo que no pasa en Alemania.

Creo que lo que más trabajo me ha costado para adaptarme es la falta de áreas verdes, de parques… mi ciudad natal se encuentra al lado del río Rin, por lo que estoy acostumbrado a hacer muchas actividades al aire libre y aquí no hay lugar. También me desagrada la contaminación del aire y el tráfico, por lo que en algún momento pienso volver a mi país.

La movilidad también es un tema que se me ha dificultado, yo no tengo coche y si quiero moverme tengo que usar el transporte público, que es realmente una pesadilla… El precio de los taxis no es tan elevado como en Europa pero si es un gasto fuerte. Los camiones son súper feos y sucios, el sistema no es bueno ni tampoco los horarios. Me gusta mucho andar en bicicleta pero aquí la infraestructura es deficiente.

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