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Denuncian desaparición de queretano en Guerrero

Xiuhtletl Abarca Olea desapareció hace más de un año, en Chilpancingo; autoridades de aquel estado no han hecho nada, acusa su madre

Por: Aurora Vizcaíno

Ante el “mutismo” de las autoridades de Guerrero respecto a la desaparición de Xiuhtletl Abarca Olea —chef de 31 años que vivía en Querétaro y desapareció el 8 de septiembre de 2013 en Chilpancingo, Guerrero— Sara Olea Robles, madre de Xiuhtletl, interpuso una denuncia el lunes 20 ante la Procuraduría General de Justicia (PGJ) para que también investigue el paradero de su hijo.

La denuncia fue interpuesta en la Agencia IV del Ministerio Público ubicada en Prolongación Pasteur sur. Así, comenzó la averiguación previa IV/3085/2014 bajo “hechos posiblemente constitutivos de delito (extravío o desaparición de persona)”.

“Vamos a ver qué le exigen al gobierno de Guerrero”, expresó en entrevista realizada el jueves 23 de octubre, en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

La “única” pista que se tiene sobre el posible paradero de su hijo está en Zumpango del Río, porque el año pasado encontraron dos fosas con ropa ensangrentada y otros artículos, entre ellos un par de tenis Puma blancos del número 29, junto con un desodorante y un talco propiedad de Xiuhtletl. Su madre asegura que “esos tenis son de mi hijo, lo tuvieron en esa casa, pero no sabemos qué hicieron con él”.

Xiuhtletl Abarca Olea

La familia Abarca Olea vivió un tiempo en Guerrero, pero desde el 2006 reside en Querétaro. Xiuhtletl Abarca Olea nació en Acapulco y entró al Instituto de Estudios Superiores ISIMA de Querétaro para recibirse como chef. La credencial de elector y la licencia de conducir de Xiuhtletl están registradas con domicilio en Querétaro.

Después de que terminó sus estudios, en julio de 2013, la Asociación Culinaria de México nombró a Xiuhtletl delegado del estado de Guerrero. Su madre, Sara Robles, especificó que el proyecto de su hijo estaba enfocado “en promover la gastronomía guerrerense, lo que no se conoce y solamente las personas mayores saben”.

Xiuhtletl no estaba involucrado en movimientos o partidos políticos porque no le llamaba la atención, era “muy dedicado” a la gastronomía y a la organización de eventos para niños, ya que les enseñaba campismo a los infantes.

De complexión atlética, tez morena y de 1.80 m de altura, Xiuhtletl contaba con 31 años cuando fue a Chilpancingo para entrevistarse con los agentes de turismo de Guerrero para promover su proyecto, el 9 de septiembre del 2013.

 

“Se esfumó, se lo tragó la tierra”

Un primo de Xiuthletl lo vio por última vez el 8 de septiembre de 2013, en Chilpancingo; el chef se encontraba cenando en un mercado a las ocho y media de la noche. El último registro al celular de Xiuhtletl es a las nueve de la noche de ese mismo día: había tenido una conversación con un amigo. Después de esto, el teléfono suena sin respuesta alguna.

“Tal vez lo confundieron con alguien”, dijo la madre, ya que en esos días la zona estaba “muy caliente” porque había existido un enfrentamiento entre “Los Rojos” y algunos soldados: “Agarraron a quien fuera. Tal vez lo confundieron con un militar… desaparecieron muchos jóvenes de esa complexión, que nada tenían que ver, para que se vuelvan esclavos del narco”.

Cuando desapareció Xiuhtletl Abarca Olea, su madre tuvo que esperar el plazo instituido de 72 horas para poder declarar como desaparecida a una persona; sin embargo, desde la perspectiva de Sara Olea Robles “es una aberración, porque 72 horas son la muerte, en que se lo llevan, que lo saquen del país”.

La señora Olea tuvo que viajar de Querétaro a Guerrero para presentarse ante la Fiscalía Especializada para la Investigación de Delitos Graves de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Guerrero, el 11 de septiembre de 2013.

En la PGJ de Guerrero se expidió el acta de averiguación previa FEIDG/2013, en la cual se extiende una misiva hacia Iñaki Blanco Cabrera, titular de dicha institución, sobre la desaparición de Xiuhtletl Abarca Olea.

Sin embargo, las autoridades le dieron prioridad al huracán Ingrid y la tormenta Manuel, pasaron el caso de Xiuhtletl a un segundo plano. Además, la familia Abarca Olea quedó aislada, sin teléfono, sin comida y sin poder salir.

“La búsqueda no se dio porque no era prioridad, sino la contingencia que estaban viviendo Chilpancingo y Guerrero”. La madre del desaparecido también señaló que a raíz del huracán se perdieron muchas pistas.

Días después, en Zumpango del Río encontraron ropa con sangre, además de dos fosas con ropa y otras cosas. Ahí estaban el par de tenis Puma blancos del número 29, mismo que calzaba Xiuhtletl, junto con un desodorante en spray y un talco suyos: “esos tenis son de mi hijo, lo tuvieron en esa casa, pero no sabemos qué hicieron con él”.

No hubo detenidos, supuestamente no encontraron cuerpos. Es la única pista que hay respecto a su hijo: el par de tenis.

“Las autoridades de Guerrero no me dan explicación porque no han hecho nada”

Sara Olea Robles nació en Atoyac de Álvarez, Guerrero, y escuchaba anécdotas acerca de las guerrillas: “escuchaba de niña cómo se desaparecían las personas durante la guerrilla de Lucio Cabañas”, pero en su mente jamás pensó vivirlo en carne propia.

Después de haberse enfrentado a la omisión de la PGJ del estado de Guerrero respecto al caso de su hijo, Sara Olea Robles asistió a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, el 12 de mayo del 2014.

Posteriormente, la madre de Xiuhtletl fue a la Unidad Especializada de Búsqueda de Personas Desaparecidas perteneciente a la Procuraduría General de la República (PGR), el 2 de junio de 2014, ante Miguel Ángel López Zumaya, agente del Ministerio Público de la Federación.

El 7 de julio de 2014, también denunció ante la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero la poca atención que recibió su caso en la PGJ de dicho estado.

En boca de Sara Olea Robles “las evasivas que reciben los padres del caso de Ayotzinapa son las evasivas que me han respondido miles de veces” porque, “las autoridades en Guerrero no me dan una explicación porque no han hecho nada”.

“Ellos saben quiénes somos nosotros, nosotros no sabemos quiénes son ellos”

A través de Facebook, Sara Olea Robles recibió un mensaje en el que le dijeron que a su hijo lo habían “levantado” policías municipales de Chilpancingo; la madre trató de buscar a la persona que le dio la noticia y se dio cuenta de que la “persona no existía, pero el mensaje estaba ahí”.

Además de la desaparición de su hijo, Sara Olea Robles denunció que tiene una hija en Chilpancingo a quien trataron de “levantar” y que además la extorsionan.

Finalmente, Sara Olea Robles sentenció que “los policías de Chilpancingo están coludidos con los narcotraficantes” y que va a hacer todo lo posible por encontrar a su hijo.

“El razonamiento lógico me dice que mi hijo no vive, pero mi corazón me dice que sí, que lo voy a encontrar como sea, aunque me lo tengan que entregar en un costal”, concluyó.

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