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Y Dios tocó el Corregidora

Sin más, el cronometro continuó corriendo, el sinaloense Fernando Arce disparó un cañonazo a la portería de Tiago Volpi sin éxito y Diego Armando no pudo más que cerrar los puños y subirlos al cielo.

Diego Armando Maradona arribaba al terreno para deleitar a la afición con su estilo de juego, pero hoy desde el banquillo de los Dorados de Sinaloa. Y Dios pisó el césped glauco del estadio Corregidora; nuevamente una noche futbolera cayó sobre la casa de los Gallos Blancos, pero ahora estaban de gala.

Muchedumbres se congregaron bajo las faldas del cerro del Cimatario. Los hinchas atiborraban las entradas de las gradas del Corregidora; fotógrafos y periodistas manoteaban y empujaban por tomar un lugar para obtener buena vista del astro argentino; aficionados vestidos con las camisetas de Argentina, uniformados con la casaca del Boca Juniors, todos al unísono, desde las butacas bajas del estadio, entonaban canticos alabando al “Pibe de Oro”, gritaban halagos “¡Diego, Diego, Diego!” al Pelusa, añoraban fotos o autógrafos del único “Barrilete Cósmico”, al inigualable “10”; El “10 albiceleste” de vieja guardia.

Llegada la hora, en el ambiente se congregaron los gritos de la afición “¡Pibe, Pibe!”. Acto seguido inició la fanfarrea de la Liga MX. Dorados y Gallos saltaron al campo de juego para después contemplar el simbólico abrazo entre Maradona y Rafael Puente; aplausos inundaron la cancha del Corregidora, gritos y chiflidos buscaban su camino entre las multitudes para ofrecer tributo al día histórico en el que uno de los mejores jugadores del mundo recorría la casa del futbol queretano.

Inicia el juego

Y del centro del terreno de juego nace el pitido inicial, comienza la noche del balompié en Querétaro: Dos escuadras peleaban al límite por un pase a la siguiente ronda, dos técnicos comandaban a sus muchachos para hacerse con la victoria. Rafa Puente observaba inerte el juego de sus Gallos mientras Maradona al filo de su banquillo analizaba a sus Dorados.

El reloj corría al igual que los 22 futbolistas. Los aficionados seguían arribando al estadio y a lo lejos las butacas comenzaban a llenarse, la resistencia albiazul puso la fiesta mientras que los Gallos Blancos encantaban con su estilo de juego pero los Dorados torpes en pasos caían frente a la escuadra queretana…

Así llegó el minuto ocho, un balón parado se colocaba a tres cuartos de cancha, Camilo Sanvezzo toma posición y recorre distancia para encontrase con el esférico, para que finalmente la bola superará la barrera sinaloense y entrase al arco cerca del ángulo derecho que no pudo ser defendido por el guardameta Andrés Servio.

Gol de Gallos. La escuadra albiazul corrió a celebrarlo con su afición a la cabecera norte, Rafa Puente abrazaba a su cuerpo técnico y Maradona suspiraba de tensión mientras susurraba palabras con su auxiliar. Sin más el cronometro continuó corriendo, el sinaloense Fernando Arce disparó un cañonazo a la portería de Tiago Volpi, sin éxito, y Diego Armando no pudo más que cerrar los puños y subirlos al cielo. Minuto doce: los Gallos seguían tocando a puerta ajena; un Dorados desarticulado no encontraba la manera de repeler los embates queretanos.

Los Gallos insistían, el director argentino se frotaba el rostro con desesperación hasta que una falta sobre Jordi Cortizo, en los linderos del área, marcaba tiro libre a favor de la escuadra queretana. Nuevamente Sanvezzo sería el ejecutor de la acción. El portero de Dorados titubeaba al recorrer la zona de meta hasta que el arbitro dio el pitido de cobro y el dorsal 7 de gallos repitió la técnica de su primer gol, pero está vez el arquero sólo logró ver el balón pasar hasta tocar la red.

Al minuto 17 Querétaro ya se imponía 2-0 frente a los Dorados. Corría el tiempo, Dorados se replegaba a la zona baja de la cancha, Gallos buscaba espacios y por lucidos momentos llegaba a línea de fondo peor los sinaloenses habían recuperado el toque del balón; sin más la escuadra albiazul opto por circular el esférico por el terreno de juego desde el minuto treinta hasta consumirse el primer tiempo del encuentro.

Segundo tiempo, muy tarde

Comenzó el segundo lapso del encuentro: Diego Armando Maradona se paró del banquillo por única ocasión a dar indicaciones pero no entro al césped; la escuadra de Dorados intentaba llegar a puerto queretano con pelotazos al área chica pero sin tener éxito. Gallos por momentos tocaba con tranquilidad la bola sin que los dirigidos por “El Pelusa” ejercieran presión; la tribuna continuaba con cánticos, gritos y chiflidos disparados por doquier.

Al minuto 68 los queretanos continuaban gozando el lujo de pasear el esférico de lado a lado sin que los Dorados adelantaran filas o buscarán la posesión del balón. Para el momento en el que el tiempo llegaba al minuto setenta y cuatro, arribaba a la cancha Daniel “El Keko” Villalva en lugar de Camilo Sanvezzo -que se despedía entre aplausos de la afición local-. “El Keko” continuó con el trabajo de su compañero y, al instante de haber tocado el balón, cruzaba un tiro al costado de la puerta de los sinaloenses.

Pronto, los Dorados retomaban la compostura y comenzaron a tocar con inteligencia la bola, acarreando a las filas defensivas queretanas. Minutos más tarde, se consagraba al minuto 88 el primer gol de la escuadra visitante y el último del encuentro. Sin más al filo del segundo tiempo, el cuarto arbitro agregó tres minutos más al partido.

Los ánimos se encendieron entre los futbolistas de ambos equipos, pero la vida del partido se consumió en repetidas faltas cometidas entre las mismas agrupaciones. Gallos venció dos goles por uno a unos Dorados perdidos, eliminados de la copa, mientras que la escuadra local esperaba a su próximo contendiente: los Rayados de Monterrey.

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