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El futbol no se come

Tigres de papel

Por: José Luis Álvarez Hidalgo

El pueblo no fue invitado a la fiesta

-Pedro Cifuentes

Comenzó la gran fiesta mundial del futbol y de modo muy inoportuno, sin tampoco haber sido invitada, se asoma al festejo la inquietante presencia de la conciencia crítica de una sociedad apesadumbrada y furibunda que ya no va a tolerar la eterna dosis de pan y circo que se le da a los pueblos para que no den lata y se conformen con lo que les procura el Estado. Hay una frase que también citó Pedro Cifuentes, corresponsal de MVS Noticias en Brasil, y que se atribuye a un intérprete de la música bossa-nova: “Brasil no es para principiantes”, lo cual se interpreta como que se trata de un pueblo impredecible políticamente hablando y que posee un entramado social y cultural tan complejo y heterogéneo que no hay un método único para comprender su comportamiento como sociedad.

Juan Villoro, gran escritor mexicano y uno de esos raros especímenes de la intelectualidad mexicana a quien le apasiona el futbol y además lo analiza críticamente y con conocimiento de causa, señala que las revueltas en Brasil representan el despertar de una sociedad que exige lo que por derecho le corresponde; y que, lamentablemente, eso no pasa con la sociedad mexicana, quien sigue siendo fiel (y esto lo digo yo) a sus apetitos más inmediatos que le inhiban la penosa sensación de hambre y la falta de cobijo y que no dice ni pío a la funesta imposición de las reformas estructurales de Peña Nieto que dan al traste con las mínimas expectativas de bienestar social del pueblo mexicano. Hemos perdido la capacidad de oponernos, la gracia de la protesta.

Por supuesto que el tsunami futbolero va a adormecer la conciencia del más pintado y las artimañas de los priistas para sofocar cualquier intento de protesta, o por lo menos de debate, para la aprobación en fast track de sus contrarreformas van a surtir el efecto deseado con el empalme de los juegos mundialistas y ni quién se entere de la más grande traición a la soberanía nacional. A contrapelo del pueblo brasileño, diríamos que “México sí es para principiantes”. Qué pena.

Un elemento adicional y que no es posible obviar es el papel que ha jugado el gobierno socialista (sic) o por lo menos de izquierda de Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, (en la misma polémica está nuestro Jefe de Gobierno, Miguel Mancera) en el empecinamiento a ultranza de organizar un Mundial de Futbol y, en dos años, los Juegos Olímpicos, que resultan ser de un oropel bastante caro y en total oposición a los nobles ideales de los principios de la izquierda socialista. Rousseff cayó en la trampa capitalista, escuchó el canto de sirenas del gran capital extranjero y mutila las legítimas aspiraciones del pueblo que dice gobernar. Dicho sea de paso, el costo político que va a pagar es tan alto que le impedirá su tan ansiada reelección en octubre próximo. Los abucheos en su contra en el estadio durante la inauguración del Mundial son un signo que apunta en ese sentido.

Lo anterior está en el centro del debate: ¿cómo debe gobernar un partido de izquierda? ¿Cómo debe gobernar alguien que surgió del pueblo y se debe a su pueblo desde siempre? ¿Va a entregar todo su capital político a un balón que rueda en el verde campo ante la mirada atónita de millones de devotos? Dios es redondo, dice Juan Villoro, y él mismo señala que “nos importa el futbol, pero no a cualquier precio”.

Esa es la cuestión: no nos vamos a oponer al disfrute mágico de un espectáculo tan portentoso como el futbol, se vale. Lo que no se vale es que sólo vivamos para ello y so pretexto de aliviar nuestro males existenciales nos entreguemos acríticamente al consumo masivo de un producto cultural que representa el dispositivo simbólico por excelencia del gran aparato enajenante del sistema capitalista. Allí radica nuestra preocupación.

En el noble y legítimo intento de oponernos a la avalancha mundialista y a la imposición del régimen de las reformas estructurales, el Frente por la Comunicación Democrática, Capítulo Querétaro, está convocando a sus representantes en el Congreso de la Unión a rendir cuentas, ahora que comience la discusión sobre las leyes secundarias de la reforma en telecomunicaciones. La cita es el próximo viernes 27 de junio, a las 11:00 hrs., en un espacio por confirmar, pero que, probablemente, sea en la sede del Congreso del Estado.

Allí los vamos a citar. Allí los vamos a esperar. Allí los vamos a confrontar. Y si no asisten, el espacio vacío de sus lugares asignados será la condena postrera de su actuar como legisladores. Y, por lo pronto, que el mundo ruede.

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