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En Chile, jóvenes protestan de manera alegre en busca de un cambio

Por Hilda Mariela Barbosa Suárez

Gases lacrimógenos, chorros de agua, estaciones del metro cerradas, cajeros quemados, locales destruidos, piedras, pintura en las calles y fogatas improvisadas es el escenario que vivieron en Chile estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) que estuvieron de intercambio en Santiago.

“Me ardía mucho la cara y los ojos me lloraban, a mí que me duelen los ojos ya no podía ver. Había un momento en que me quedaba ciega, la cara me ardía muchísimo no podía respirar por el gas, si tú intentas respirar no puedes porque aspiras el gas, te da tos y eso es feo y desesperante a la vez”, relató Cristina Alvarado García, quien cursa el séptimo semestre de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo.

Por su parte, Mariel Ibarra Muñoz aseguró que para ella era muy molesto ir por las calles y tener que tolerar el gas lacrimógeno en el ambiente, además de que al haber “mucho relajo” por parte de los manifestantes le perjudicaba porque si era de noche ya estaban cerrados los cajeros y si no tenía efectivo, se quedaba sin dinero.

“Me hubiera dado miedo si me hubiera tocado la parte violenta de las manifestaciones, el ver que los carabineros hicieran una barrera humana, porque si había manifestación regularmente sabíamos y nos íbamos a la casa. Alguna vez me tocó que el metro estuviera cerrado, pero trataba de irme por otro lado”, reprochó Ibarra Muñoz.

Mariel señaló que ya al final cuando se empezaron a poner “peor” las manifestaciones y en una visita a Valparaíso le tocó ver una en la que hubo bombas lacrimógenas y les picaba la nariz y lloraban los ojos.

“Ya se estaban poniendo más intensas, cosas quemadas, pintura en el suelo. Afuera de algunas escuelas había bancas que estaban aventadas, bloqueando las entradas”, recordó.

Por su parte Ilse Mariana Díaz Ramírez, que en estos momentos se encuentra de intercambio en Chile, manifestó que no ha participado “mucho” en las marchas que se realizan pues si lo hace y la detienen, la reportarían a México.

“No he estado tan cerca de las manifestaciones como me gustaría por aquello de que soy extranjera y como tal, corro el riesgo de que me regresen a México. Hace un mes hubo una manifestación en la esquina de mi casa y salí a tomar fotos y video”, indicó.

Mariana Díaz relató que durante su estancia en Santiago de Chile sólo ha asistido a la marcha que se realizó el día del paro nacional.

Caminó por las principales calles de Santiago y llegó cerca de donde estaban los carabineros, por lo que cuando lanzaron los gases lacrimógenos la afectaron “un poco”.

“No tuve problemas durante la marcha porque estaba permitida por el gobierno y no había carabineros en ese momento. Como fui con cámara, no era tan fácil que me pasara algo malo, siempre se corre el riesgo, pero dentro de todo, fui precavida obviamente la familia y los amigos sí están muy preocupados, pero sólo fui esa vez y me cuidé”.

En una ocasión los manifestantes llegaron a un punto en el que los carabineros no los dejaron pasar hacia su destino en la marcha, por lo que los estudiantes empezaron a hincarse como gesto pacífico y bailaron una coreografía.

“Primero frente a los carabineros, y luego en el sentido opuesto al que llevaba la marcha, para regresar antes de que empezaran las agresiones por parte de las fuerzas armadas”, manifestó Mariana Díaz.

Se percibe un ambiente de alegría

Al hablar del ambiente que se vive durante las marchas tanto Mariel Ibarra como Mariana Díaz lo describieron como un espacio alegre donde hay demostraciones artísticas y culturales, lo que hace que el ánimo se contagie porque la gente va alegre y enérgica, se escuchan las consignas y los cantos.

“Lo que más me gustó fue ver gente que desde sus departamentos apoyaban, no sólo asomándose y golpeando sus cacerolas, sino también bajando desde sus balcones con poleas improvisadas, botellas de agua para que los estudiantes bebieran y se refrescaran”, compartió Mariana.

“Se ve que están bastantes molestos porque es algo que ya lleva tiempo y me alegra ver que estén unidos porque es algo que le falta a México. Hay bastante unión entre los estudiantes, no importa la escuela. Hicieron de todo para que las autoridades les prestaran atención, bailan y cantan en las manifestaciones”, puntualizó Mariel Ibarra.

Imposible participar en movimientos chilenos

Las estudiantes queretanas relataron que desde que decidieron ir a Chile de intercambio, tomaron en consideración la imposibilidad de poder participar en los movimientos chilenos ya que al recoger su visa les hicieron firmar un papel en el que aseguraban que no participarían en ningún movimiento social o político que tuviera que ver con la estabilidad del país, porque corrían el riesgo de que las deportaran.

Cristina Alvarado afirmó que hubo momentos en los que tuvo miedo al estar en medio de las marchas porque si se ponían violentos a ellas las perjudicaban ya que era fácil que los carabineros las detuvieran: si se daban cuenta que habían firmado el papel de no intervención en el movimiento, las regresaban a México.

Mariel Ibarra dijo que otra cosa que les informaron al firmar el papel fue que si bien no podían evitar encontrarse con las marchas, cuando lo hicieran debían regresar a sus casas por lo que ya estaban prevenidas de que su estancia en Chile no iba a ser fácil.

En las manifestaciones hay carabineros vestidos de civil

“He sabido de que en ocasiones hay carabineros vestidos de civil y que van caminando entre los manifestantes. Cuando encuentran a algún encapuchado lo detienen al momento”, relató Mariana Díaz al hablar de las agresiones que han existido entre manifestantes y carabineros.

Al cuestionar a las estudiantes de la FCPS, aseguraron que en el tiempo que estuvieron en Chile no fueron testigos de agresiones “fuertes” de carabineros hacia los estudiantes, lo que supieron respecto a enfrentamientos entre las partes fue por los medios de comunicación, principalmente por la televisión.

Un hecho importante para la estudiante de intercambio en Santiago de Chile fue lo que ocurrió con un estudiante de 16 años, quien murió al ser agredido por un carabinero, y el jefe de la policía de Santiago trató de encubrir la responsabilidad del asesino, por lo que se exigió su renuncia.

Por su parte Cristina Alvarado manifestó que al principio las marchas “no eran tan violentas” por lo que la participación de los carabineros era “prácticamente nula”, sin embargo con el paso del tiempo fueron incrementándose los ataques con agua y gases lacrimógenos hacia los estudiantes.

“Los carabineros siempre están muy presentes cuando hay una marcha, están con los tanques de agua y de gas, entonces si ellos ven que tú haces actos violentos, empiezan a actuar y te avientan agua o el gas, que es como lo más feo”, relató la estudiante de Comunicación y Periodismo.

Disturbios que desvirtúan la causa de los estudiantes

Al hablar de los disturbios que realizan los manifestantes en las calles de Santiago de Chile, las estudiantes hablaron de una división entre los estudiantes, ya que no todos salen a las calles a manifestarse de forma pacífica, lo que hace que la causa de desvirtúe.

“Hay un sector que sí son todos los estudiantes y hay otro que son como más grandes, los que hacen el desorden y muchos en Santiago les echan la culpa como aquí dijéramos a los ‘nacos’, que son los que hacen los disturbios”, expresó Cristina Alvarado.

“El tema de los encapuchados también es un problema porque hay muchas personas que en vez de manifestarse pacíficamente, lo hacen con agresión y vandalismo. Entonces la causa de los estudiantes se desvirtúa”, puntualizó Mariana Díaz.

Ambas estudiantes también relataron que los estudiantes comienzan a ponerse agresivos cuando los carabineros les avientan agua, pero no siempre lo hacen con la finalidad de golpear a los policías sino que les gritan que los están violentando y palabras fuertes; “no sé si los carabineros se ofendan, pero sí les gritan muchas cosas”.

“Hay familias enteras marchando”

Cristina Alvarado describió que las personas mayores también apoyan mucho al movimiento, que en un principio eran sólo estudiantes pero con el paso del tiempo ya iban niños y adultos.

“La población se une a ellos y se están manifestando obreros. La manifestación está siendo liderada por los estudiantes, pero se les están uniendo las demás personas.

“La unión de la sociedad chilena en general es muy importante, y en las marchas se manifiesta en formas muy alegres porque hay familias enteras marchando; e incluso, por las ventanas de los edificios residenciales, se asoman personas para acompañar y hacer presente su apoyo a través de cacerolazos”, manifestó Mariana Díaz.

Mariel Ibarra señaló que en la población hay opiniones encontradas pero la mayoría apoyan a los estudiantes, incluso hay profesores que apoyan el movimiento por medio de las redes sociales, así como los padres de familia están apoyando a sus hijos.

“Conforme iban pasando las manifestaciones, la cantidad de personas que asisten va creciendo, al principio eran alrededor de 80 mil estudiantes pero ya en la última marcha que me tocó ver era alrededor de 120 mil”, confirmó Ibarra Muñoz.

Difícil que se cumplan las peticiones del movimiento

Respecto a si hay avances para la solución de las exigencias de los manifestantes, coincidieron en que dudaban que se vaya a lograr algo durante el gobierno de Piñera porque a lo que han llegado hasta ahora es sólo que escuchen sus propuestas, “creo que el gobierno de Piñera está muy cerrado en ese aspecto y también bastante recriminador”, aseguró Mariel Ibarra

Mariana Díaz afirmó que el hecho de que no se vayan a cumplir por completo las peticiones del movimiento estudiantil se debe a que tanto estudiantes como políticos se están manteniendo muy firmes en la propuesta de cada grupo.

Cristina Alvarado relató que los estudiantes chilenos no han tenido respuesta a sus peticiones, sin embargo muchos perdieron clases (incluso el año y hasta el periodo vacacional) porque tuvieron que seguir yendo.

“Me gustaría que sí se resolviera el problema y que se hiciera una reforma educativa en todo América Latina”, concluyó Ana Cristina Alvarado García.

“Por la educación eres carabinero”

Mariel Ibarra, estudiante de la FCPS, comentó que todas las escuelas están participando en el movimiento. Recordó que cada que iba a la escuela en la que estuvo, pasaba cerca de una preparatoria de mujeres con un buen nivel, ya que acababa de ganar un premio nacional de matemáticas y hasta esa escuela estuvo participando.

“Las chicas habían hecho unos carteles muy interesantes, bien artísticos y también estaban ahí los carabineros. Era como sentir a donde quiera que ibas las peticiones de los estudiantes, había un cartel que me gustaba mucho y decía ‘por la educación eres carabinero’”, expresó.

La primara manifestación fue pro-ecología, no estudiantil

Las manifestaciones que se realizan en Santiago de Chile no iniciaron como petición hacia una mejora en la educación sino para defender la ecología de la Patagonia donde se quería construir una represa y para ello se necesitaba destruir un lago y gran parte de la naturaleza, relataron las estudiantes de la UAQ que estuvieron de intercambio en Chile durante el inicio de los movimientos estudiantiles.

La segunda manifestación fue en la que se comenzó con las exigencias por una educación gratuita y con calidad, las estudiantes narraron que durante las marchas, las exigencias de los estudiantes son “no más lucro a la educación y que Piñera no se venda, que es un ladrón”.

Mariana Díaz comentó que durante el último mes, tiempo que ha estado en Chile, se han agregado exigencias a las manifestaciones, por ejemplo los trabajadores exigen una nueva Constitución en la que se respete sus derechos o por lo menos un nuevo Código de Trabajo, así como la renacionalización del cobre, una reforma tributaria; así como servicios médicos gratuitos.

“La principal queja de los estudiantes consiste en que incluso las universidades públicas son caras y por ello es difícil que las personas con menos recursos económicos puedan acceder a la universidad, ya que para hacerlo tienen que ganar beca, que a la larga se convierte en una deuda estratosférica”, aseveró Díaz Ramírez.

Además, la estudiante mexicana indicó que la discusión a la que se han enfrentado los chilenos es referente a definir si la educación es un “bien de consumo”, como lo define el Presidente Sebastián Piñera, o un derecho de la sociedad, como difunden los líderes del movimiento estudiantil.

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