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“Entrada a exposición es responsabilidad de los padres”

Por Hilda Mariela Barbosa Suárez

Se permite el acceso a niños menores de 13 años a la exposición “El Miedo, mitos y leyendas del imaginario humano”, únicamente si van acompañados de un adulto y se debe a que consideran que los padres son los únicos que tienen derecho a decidir si sus hijos ven o no la exposición, aseguró Angélica Camacho Díaz, encargada de la difusión del evento.

“Es como una forma de darle la responsabilidad a la familia porque nosotros no tenemos la responsabilidad con los niños, tú sabes en dónde está tu hijo y un niño no viene solo, incluso nos ha tocado ver que de pronto llega una mamá con su hijo de unos cinco años y le dice ‘¿quieres pasar?’ y él dice que no y hay niños que se meten muy contentos”, aseguró.

 

Los motivos por los que se eligió una exposición que hablara del miedo y no de otra temática, se debió, comentó Camacho Díaz, a que fue el proyecto que les llamó la atención, también porque hasta ahora no habían traído a Querétaro una exposición parecida. El Centro Educativo y Cultural Manuel Gómez Morín fue el espacio escogido.

Al hablar de los principales aportes que la exposición deja tanto a los niños como a los adultos, notificó que sería el conocimiento, ya que a los niños se les enseña la historia que viene en sus libros de texto, pero no les explican todo.

Dijo también que uno de los motivos por los que las figuras se ven tan reales es por el interés que tienen de crear cosas más materializables, “es como jugar con el imaginario, incluso es educativo porque tu mente puede viajar y puedes estar en Pensilvania con la historia de los vampiros”.

Aseguró que en la actualidad los niños se la pasan viendo en televisión y en Internet caricaturas violentas, por lo que con la exposición se busca que los niños dejen de ver la televisión para que se pongan a imaginar y se interesen en investigar.

Angélica Camacho Díaz, dio a conocer que el objetivo de la exposición, organizada por Fundación UNAM, es recaudar fondos para el estudio del neurodesarrollo (en específico en el caso de niños), por parte del Instituto de Neurobiología de la misma casa de estudios.

Informó que si no se atiende a los niños antes de los nueve meses de edad, los tratamientos no funcionan. Al igual, refirió que los tratamientos que los niños necesitan son gratuitos para ellos, y es de ahí donde surge la intención por establecer la exposición, ya que una parte del boleto se dona para los niños que se atienden en la fundación.

Uno de los motivos por los que la exposición lleva abierta desde septiembre, recalcó, se debe a que su objetivo es “apoyar a la atención de los pequeñitos, se están recaudando fondos, por eso se dejó más tiempo y también se está cobrando la entrada.

“Además esto es educativo porque es una investigación, hay una explicación y se habla de qué era lo que les daba miedo, ‘El Miedo’ es con la exposición que empezamos, si nos funciona, la idea es que tengamos otras exposiciones”, puntualizó.

No es para causar miedo pero…

Al referirse a si la exposición fue establecida con la intención de causar miedo hacia los espectadores, Angélica Camacho informó que no es una casa de sustos, sin embargo ya han ocurrido “cosas extrañas” que los han sorprendido y ese tipo de reacciones no las esperaban.

“No es una casa de sustos, es una exposición que juega un poquito en tu mente, que te dice qué tanto soportas ver todo eso, porque puede haber a quien le dio pesadillas”, justificó.

La encargada de difusión de “El Miedo, mitos y leyendas del imaginario humano” relató que hasta ahora se han enfrentado a dos sucesos que no esperaban que ocurrieran dentro de la exposición.

“Un día unas personas le dicen a una chica que ponga la mano en la cara de una vampira a la que le está cayendo una gota de sangre de la boca, la niña pone la mano abajo para suponer que la sangre le cae en la mano y la niña traía en la mano un escapulario; toman la foto y en ella no aparece la mano, aparece todo pero no sale su mano como si le hubieran cortado de la muñeca en adelante. Luego en la parte donde hay unas como tumbitas, se oye como si jalaran cadenas”, relató.

“Nosotros no te obligamos a entrar porque pagas un boleto”

Angélica Camacho Díaz puntualizó que al 98 por ciento de las personas que ven la exposición les parece muy interesante lo que observan pero “no voy a negar que hay alguno que otro que se queja, no ha faltado una señora enojada, pero es como la libertad de expresión misma y nosotros no te obligamos a entrar porque pagas un boleto, cuando vas a pagar puedes decidir no entrar”.

Expresó también que el presidente de la Fundación UNAM es Enrique Burgos García, mientras que Sonia Juárez es la directora ejecutiva.

El proyecto proveniente de la máxima casa de estudios del país tiene poco tiempo de haberse establecido en Querétaro, ya que, apuntó la encargada de difusión, hasta antes de eso solamente existía en el Distrito Federal.

 

“Si no le parece la exposición, que proponga algo”

Al cuestionar a Angélica Camacho respecto a las acciones que Claudia Díaz Molina, directora invitada para este número de Tribuna de Querétaro, ha realizado como parte de dar a conocer a los encargados de la exposición que ésta no es adecuada para que niños la vean, la encargada de difusión respondió que no sabe nada al respecto, sin embargo la invitó a que si tiene alguna propuesta para recaudar fondo, se los haga saber.

Además alegó que entiende que Claudia Díaz como psicóloga aporte una opinión pero “yo no creo que ella quiera pagar 50 mil pesos para ayudar a esos niños que se atienden, se paga un boleto de entrada y se les dice en la entrada, por eso están los papeles en la entrada, se les dice, si no quieren pasar no pasan, aquí es de voluntad propia, es como lo quieran tomar”.

Igualmente dijo que “le pediría a la psicóloga que me diga en qué hemos dañado a los niños, quiero una muestra porque si para ella es grave, es más grave lo que está pasando en las noticias con los muertos, con el niño que acaban de matar con la bicicleta”.

La encargada de difusión de la exposición hizo hincapié en que el entrar o no ver la exposición era un acto de libertad del que quiera pasar, “si a la psicóloga le molesta muchísimo, que proponga algo para que los niños reciban ayuda, estamos abiertos a que nos digan cómo, no hemos cerrado las puertas a nadie, y si ella tiene una propuesta que nos diga cómo le hacemos, nosotros estamos pensando en ayudar”.

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