Feminismo: Política debe reconocer roles de la mujer, no revictimizarla

La posición progresista respecto al feminismo en México es “creíble, por más que falte mucho por hacer dentro [del país]”, consideró Mónica Salomón, doctora en Ciencia Política y de la Administración durante el foro Género y Feminismo en la política exterior de México, organizado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).
En la charla virtual, resaltó que para un país siempre será más sencillo defender una postura ante organismos internacionales; México ha expresado su apoyo a los derechos de las mujeres y la erradicación de la violencia ante dichas instancias, un factor que Salomón consideró puede terminar por impactar de manera positiva en la política interna para atacar los feminicidios y garantizar derechos reproductivos.
En este sentido, agregó que todo proyecto, sea parte de una política interna o externa, debe reconocer los demás roles de la mujer y no “victimizarla”. La catedrática de la Universidad Federal de Santa Catarina, Brasil, observó que las políticas exteriores son “sensibles a los papeles, estereotipos y jerarquías de género”, lo cual las encamina a actuar contra las discriminaciones y violencias en los diferentes contextos de la sociedad.
La también académica de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Barcelona, destacó que los Estados no son “nunca indiferentes al género” debido a que todos participan en los organismos donde se discuten las normas de género, pese a mantener posturas polarizadas. “Es imposible hacer un proyecto de cooperación e ignorar el género”.
Por su parte, Esther Ponce Adame, fundadora del Centro de Gestión y Cooperación Internacional para el Desarrollo indicó que la pandemia ha ayudado a problematizar estas cuestiones, puesto que ha evidenciado las desigualdades de género en México: “en el ámbito local, las mujeres fueron de las más afectadas respecto a habitabilidad”. La internacionalista hizo, además, un llamado a la necesidad de una política de vivienda con perspectiva de inclusión y de género: «es una oportunidad”, reconoció, pues “se fortalece el tema feminista y ambientalista, a nivel de agendas locales y globales”.



