Gilles Deleuze y el antropoceno

A partir de las contribuciones del filósofo francés Gilles Deleuze, uno de los más influyentes del siglo XX, se desarrolló la discusión de este seminario dedicado al antropoceno; entendido cómo está nueva etapa geológica caracterizada por el impacto del hombre sobre la tierra. Para hablar sobre sus consecuencias en la sociedad contemporánea y la necesidad de considerar otras alternativas en la forma de entender y coexistir con el entorno que nos rodea, se reunieron en la Facultad de Filosofía de la UAQ Sigifredo Esquivel Marín, investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas; Yuleni Navarrete Flores, coordinadora de la Licenciatura en Desarrollo Humano para la Sustentabilidad; así como la coordinadora de la Maestría en Filosofía Contemporánea Aplicada, Ángela Karina Ávila Hernández.
Para Esquivel Marín –coordinador del libro Pensar con Deleuze. Derivas entre arte, filosofía y cultura–, el propósito del análisis sobre el antropoceno radica en establecer “un punto de diálogo creador y transformador” con el público, de manera que se logre favorecer el intercambio de ideas y también “posibilitar otra forma de interacción con nosotros y con los otros”, haciendo referencia a la relevancia de no solamente reconsiderar las relaciones entre seres humanos, sino que es igualmente necesario dirigir la mirada al cómo éstos cohabitan con la naturaleza.
Esquivel fue puntual al hablar sobre la crisis civilizatoria del sistema capitalista y las consecuencias que ha generado a nivel ambiental, intelectual, social y cultural como puntos de partida de la problematización del antropoceno, en donde concuerda con la crítica de autores como Deleuze y Félix Guattari hacia la lógica occidental utilitarista y antropocentrista, así como sus implicaciones en la conformación de saberes que promueven “la dominación, colonización, capitalización y destrucción de la vida humana”. Ante aquella situación en la que el planeta se encuentra cercano a la catástrofe, remarcó la necesidad de generar y poner en práctica, tanto a nivel individual como colectivo, éticas y políticas ecológicas destinadas a transformar la relación entre los humanos y la naturaleza, de modo que se procure el bienestar de ambas partes.
Por su parte, Ávila Hernández señaló el rol fundamental de la Universidad en los cuestionamientos al orden establecido, mencionando que “es en estos espacios académicos donde se pueden configurar nuevas posibilidades de interacción”, lo cual se contrapone a la visión pesimista del pensamiento capitalista sobre el futuro.
Por último, Navarrete Flores puso el énfasis en el carácter multidimensional del tópico, aclarando que el impacto del antropoceno “va más allá del ámbito economicista”. De hecho, atraviesa por varias esferas de las realidades sociales, lo que queda manifiesto en su postura sobre la “importancia de entender el vínculo entre el ser humano y la naturaleza como parte de un pensamiento filosófico” y “llevar a la praxis las teorías alternativas, no dejarlas en letra muerta”, concluyó la coordinadora de la licenciatura que justo se centra en poner en práctica posibles resoluciones de esta crisis medio-ambiental que tiene en vilo al planeta.
Divulgación, Facultad de Filosofía, UAQ.


