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Infraestructura de transporte y desarrollo

Transporte reduce desigualdad social y crecimiento de las actividades productivas

Saúl Obregón Biosca / Facultad de Ingeniería. UAQ.         Gerardo Ríos Quezada / Instituto Mexicano del Transporte

La literatura especializada señala numerosos estudios que han analizado y demostrado cómo la infraestructura del transporte interviene directamente en el desarrollo de las actividades económicas de cierta región, al menos así lo manifiesta la evidencia descrita por distintas investigaciones. Por dar un ejemplo, Obregón-Biosca en el 2010 demuestra que las infraestructuras del transporte viario (es decir, el conjunto de vías para la movilidad que existen en un territorio) son elementos clave para la transformación territorial y socioeconómica de un país al comparar el impacto inducido en el desarrollo socioeconómico de las zonas de estudio y su relación con la modernización de dos ejes carreteros.

 

El desarrollo del transporte genera beneficios

Si bien, las carreteras se consideran factores que permiten el desarrollo económico y social del territorio, su relación es causa-efecto pues hacen posible el desarrollo, aunque no lo provocan directamente. Aunque no provocaran por sí mismas la transformación territorial, inducen a la generación de cambios en los patrones de distribución de la población, además de que apoyan las actividades productivas. El desarrollo del transporte genera beneficios de eficacia, efectos de transferencia y de relocalización de actividades (Forkenbrock y Foster, 1990; Berechman, 1995). Por su parte, los cambios en la accesibilidad influyen en el crecimiento del empleo y en el comportamiento de los desplazamientos por trabajo. Dicho cambio de accesibilidad en un área dada, incrementa el empleo, lo que causa un futuro económico positivo para la región

Por otro lado, Berechman (1994) indica que la infraestructura del transporte refleja el crecimiento económico urbano pues permite reducir las barreras comerciales e induce ciudades más competitivas. Otros resultados empíricos demuestran que las regiones que se han visto mayormente favorecidas por una fuerte inversión en la infraestructura del transporte presentan un mayor desarrollo económico respecto a las que no (Holl 2004; Alañón, 2006; Obregón et al., 2014). En este sentido, Hanson (1986) relaciona los sistemas de transporte y las dinámicas urbanas. Hace una reflexión alrededor de la elección de la localización residencial y de los lugares de trabajo, que vincula a tres elementos: la topología y la calidad de la vivienda; las características del vecindario y el nivel de accesibilidad. Desde una perspectiva social, Robert Cervero (1999) analizó la accesibilidad a las áreas urbanas mediante las oportunidades de vivienda y trabajo en el área de San Francisco, en relación con la red de transporte. Una de las principales conclusiones a las que llegó este autor es que hay una desigualdad social en relación con la accesibilidad laboral; pues observó que centros laborables de alto nivel son los que tienen un mejor acceso. Menciona que existe una creciente separación de oportunidades laborales y localizaciones residenciales en el proceso de suburbanización norteamericano, que ha perjudicado de manera notable a los estratos sociales más bajos.

El aumento de empleo inducido por inversiones en transporte es resultado de la interacción de dos factores principales:

-El primero es el efecto sobre la voluntad de un trabajador viable de entrar en el mercado de trabajo y viajar al sitio del empleo específico, una vez que los costos del viaje han disminuido.

-El segundo se relaciona con la demanda de los empleadores y el nivel de acceso a una mano de obra especializada. Berechman y Paaswell (2001) analizan el efecto del cambio de accesibilidad sobre el empleo, conjeturan que mejorando este aspecto en un área dada (resultado de la inversión de una infraestructura de transporte), esta aumentará su participación en las actividades productivas, dependiendo de factores como las características socioeconómicas y de ubicación.

Así, se examina el efecto de la mejora de accesibilidad en inversiones de transporte (usando un modelo de ecuaciones simultáneas) y exploran empíricamente el efecto de los cambios de accesibilidad en el suministro de trabajo en el área sur del Bronx (en Nueva York), un sitio de bajo nivel económico. Esta área ha recibido inversión para mejorar su sistema de transporte: el proyecto Centro del Bronx. Al examinar el factor de la voluntad de un trabajador viable de entrar en el mercado de trabajo y viajar al sitio del empleo específico (después de que los costos del viaje disminuyeron), la investigación demostró el efecto positivo que tiene la reducción del costo de transporte sobre la participación en el mercado de trabajo, y concluyen que el efecto será más profundo en las áreas con población de bajos ingresos, pues para esta población los gastos de participación en el mercado de trabajo (incluido el transporte) constituyen una verdadera barrera para entrar en el mercado.

Así pues, el transporte y por consecuencia la infraestructura que permite la movilidad de personas y mercancías son componentes importantes e indispensables en la economía de las regiones dado que ofrecen el medio para generar los vínculos elementales entre las los mercados y las actividades productivas, entre las personas y el mundo (Rodrigue et al; 2006). De la misma manera McCann y Shefer (2004) indican que la infraestructura del transporte modifica la estructura económica regional al afectar la circulación de bienes y personas dentro de una región, además mencionan que la inversión en dicha infraestructura presenta una relación estrecha en las relaciones entre una región y el mundo exterior.

Implicaciones para Querétaro

Dado lo anterior, para que la ciudad de Querétaro mantenga el crecimiento de las actividades productivas y éstas puedan obtener los beneficios de eficacia al reducir las limitantes territoriales y temporales entre las actividades económicas internas y externas a la región, es imprescindible que las inversiones para la infraestructura del transporte presenten un incremento constante. Fujita y Thisse (1996), conceptualizan el equilibrio espacial como un escenario en que ninguna empresa se verá estimulada a cambiar su localización, ya que, si una empresa se presentase en una situación de desventaja, implicaría buscar un emplazamiento distinto que le permita obtener mayores beneficios. Dicho en otras palabras, la mejora de la infraestructura funge como el medio por el cual se logra integrar el mercado, permitiendo conexiones sobre las áreas de menor actividad económica lo cual estimula el crecimiento de las actividades productivas (Holl, 2004), es decir, se establece que el fortalecimiento en la infraestructura del transporte desencadena una atracción para las inversiones de las actividades económicas, afirmando que la mejora de en la infraestructura vial induce efectos positivos en desarrollo de la ciudad.

Así, el transporte se convierte en un elemento que permite reducir la desigualdad social al mejorar el acceso al mercado laboral, logra impulsar el aumento del empleo en zonas con población de bajos ingresos, derivado de la reducción en el tiempo empleado para realizar los desplazamientos hacia los lugares de trabajo. Para lograr el incremento de participación y reorganización del empleo es necesario que dichas inversiones para el transporte incrementen la accesibilidad dentro y fuera de la ciudad. Lo expuesto permite establecer una correlación clara entre las redes viarias y las oportunidades para el avance económico y social. Así pues, la conclusión común es que el transporte es uno de los mayores abastecedores de bienestar social y económico para una determinada región.

 

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