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¿LA GUARDIA MUNICIPALDE QUERÉTARO MATÓ A ‘TOÑO’?

Por: Agustín Escobar Ledesma

 

PARA DESTACAR: De acuerdo al acta de defunción, José Antonio falleció a las cinco de la mañana del 26 de mayo de 2016, unas horas después de haber desaparecido y haber sido detenido, al parecer por la Guardia Municipal, que lo llevó al Juzgado Cívico de la delegación Epigmenio González.

María De la Cruz clama justicia y respuestas ante la muerte de su hijo

Desde el miércoles 25 de mayo en que saliera de su casa por la noche, José Antonio Meraz Solano estuvo en calidad de desaparecido durante veintitrés días, hasta el viernes 17 de junio, en que la Fiscalía General del Estado de Querétaro, avisara a sus familiares que el cuerpo del adolescente de dieciséis años de edad, se encontraba en el Servicio Médico Forense, habiendo fallecido tan solo unas horas después de haber desaparecido. Así lo denuncia la señora María de la Cruz Solano Montes, madre del joven, quien sospecha que integrantes de la Guardia Municipal de Querétaro lo asesinaron a golpes y después tiraron el cuerpo en la carretera federal 57, cerca del motel Venus.

La desaparición y deceso del adolescente queretano, en un caso transversalizado por la pobreza, la delincuencia y la injusticia que privan en la ciudad de Querétaro. José Antonio Meraz Solano, fue uno de los numerosos hijos de la pobreza de nuestra entidad; nacido en 2000, cumplió 16 años de edad el 19 de marzo pasado, tenía la primaria incompleta y vivía en una vecindad ubicada en el Centro Histórico de Querétaro.

 

La Alameda

De acuerdo María de la Cruz, madre del adolescente, dos días antes de que ‘Toño’ desapareciera, el martes 24 de mayo, él, Sergio León alias ‘El Zuko’ y el yerno de la señora Alicia, de nombre Armando, a quien apodan El Chivato, le ordenaron a su hijo que fuera a comprar droga con los tianguistas de la Alameda Hidalgo, que unas semanas después fueron desalojados por la fuerza pública, ahí adquirió 5 mil pesos de cocaína a un sujeto identificado como ‘El Rana’ y a Los Michoacanos.

José Antonio Meraz Solano y Rocío Romero Valdez, ambos de dieciséis años de edad, eran pareja y trabajaban en la tienda de Audífonos Audio Tucán, situada a un costado de la Alameda Hidalgo, sin embargo, la dueña del negocio, identificada como Alicia, corrió a Rocío porque estaba embarazada y ésta la demandó por despido injustificado, situación que la disgustó, razón por la cual también corrió a José Antonio, pareja sentimental de la adolescente preñada.

 

Cronología

El miércoles 25 de mayo, el día que salió de su casa, José Antonio Meraz Solano, todavía trabajó en la tienda Audio Tucán y por la noche, él y Sergio León, que es conocido como El Zuko, hijo de la señora Alicia, dueña de la tienda, salieron a robar a un negocio situado en la Plaza de la Computación de la avenida Zaragoza y desde entonces José Antonio desapareció porque al parecer fue detenido por la Guardia Municipal y remitido a los juzgados cívicos de la delegación Epigmenio González.

El jueves 26 de mayo, a las cinco de la tarde, la compañera de José Antonio Meraz Solano, Rocío Romero Valdez, acudió a la Agencia III del Ministerio Público para denunciar la desaparición de José Antonio Meraz, lo que dio origen a la averiguación previa IIIA/1075/2016.

Ese mismo jueves 26 de mayo la familia de José Antonio habló a Locatel y ahí le informaron que estaba detenido en el Juzgado Cívico de la Delegación Epigmenio González, por lo que María de la Cruz, fue por su hijo, sin embargo, le dijeron que no estaba ahí, que una mujer que se identificó como madre del adolecente, de quien las autoridades no tenían el nombre y de la que solamente les proporcionaron un número de celular, supuestamente, se lo había llevado horas antes.

 

Desaparición y muerte

De acuerdo al acta de defunción que obra en nuestro poder, José Antonio falleció a las cinco de la mañana del jueves 26 de mayo de 2016, unas horas después de haber desaparecido y haber sido detenido, al parecer por la Guardia Municipal, que lo llevó al Juzgado Cívico de la delegación Epigmenio González. En el documento se asienta, politraumatizado, como causa de la defunción y encontrado en la carretera 57, kilómetro 209 más 840, cerca del motel Venus.

Ante la denuncia de la desaparición de José Antonio Meraz, las autoridades correspondientes no emitieron la alerta Amber, debido a que el agente del Ministerio Público, en el oficio 11869.01, fechado el 28 de mayo de 2016, dirigido a la directora de Servicios Periciales de la Fiscalía General de Justicia, señala que se trata de “extravío o desaparición de persona mayor de edad”, cuando en realidad tenía dieciséis años al momento de su desaparición y ulterior fallecimiento.

De acuerdo a la madre del adolescente, quien sostiene que la Guardia Municipal fue la que asesinó a su hijo y pide que el presidente municipal de Querétaro, Marcos Aguilar Vega, le deje ver las imágenes de las cámaras de seguridad del 25 y 26 de mayo, para que le permitan conocer la verdad de lo ocurrido.

 

Sobrevivencia en el asfalto

María de la Cruz, para sobrevivir, vende en la calle refrescos, dulces, chocolates y cigarros, sentada en una silla de ruedas, debido a que es minusválida desde el 17 de diciembre de 2008, en que fuera atropellada por el autobús urbano número 354, cuyo propietario, Miguel Ángel Patiño Aboytes, expresidente municipal de Corregidora, nunca le ha pagado un centavo por la situación en la que quedó postrada y ahora por su posición, está llagada de su cuerpo, debe de usar pañales y sondas.

María de la Cruz se las ingenia para atender a los clientes que se acercan por un cigarro que prenden en el mismo lugar con un encendedor que reposa sobre una cajita de chicles, les cobra, les da cambio y se retiran satisfechos, echando bocanadas de humo que se confunde con el smog de los autobuses que circulan en las calles.

Antes que los comerciantes de la Alameda Hidalgo fueran desalojados, María de la Cruz se acercó a ese lugar para vender chicles, sin embargo los dirigentes le condicionaron su estancia, le cobraban 35 pesos diarios por vender ahí, además tenía que participar en marchas y plantones; como no podía participar por estar en silla de ruedas, tenía que pagar una multa de 250 pesos y, cuando las marchas eran en Ciudad de México, tenía que pagar 500 pesos del autobús más 250 pesos más por la falta. Ante esa situación, María de la Cruz optó por buscar la vida en otro lugar.

Sentada en un banco de plástico, a un lado de María de la Cruz se encuentra su madre, quien ayuda a despachar la mercancía que descansa sobre una tabla de un metro cuadrado y ésta encima de un bote que sirve de soporte para que los productos no queden a ras de suelo; a un lado, una tina con hielo es el recipiente que alberga y enfría a las bebidas gaseosas.

 

Las cruces

La vida de María de la Cruz es complicada, tal como su nombre lo indica, porque, aparte de cargar con la pena de su hijo asesinado y estar crucificada en una silla de ruedas, tiene otros clavos en su vida que la martirizan, tal y como le ocurre con otro de sus vástagos, de veinticinco años de edad, quien ,desde que tenía cuatro meses de nacido está discapacitado, debido a que en la Clínica 13 del Instituto Mexicano del Seguro Social, “por error” se les pasó la anestesia cuando lo iban a operar, quedando minusválido desde entonces.

Prácticamente desde que naciera Eric Rodríguez Solano, la Casa Hogar San Pablo ha sido su lugar de residencia y, a pesar de que en el Instituto Mexicano del Seguro Social le truncaron su vida, nunca hubo un responsable que pagara por “el error”.

Otra pena que carga María de la Cruz es el deceso de su esposo Martín Meraz Luna, quien, después de abandonarla con sus hijos durante doce años, tiempo en el que se fue a trabajar a Estados Unidos, sin que nunca le mandara un dólar, en 2013 regresó enfermo de cáncer, solo para morir unos meses después.

Rocío Romero Valdez tiene 16 años de edad, con un embarazo de siete meses, sin embargo su estado no obsta para ayudar a vender chicles y refrescos a María de la Cruz; el ser que lleva en las entrañas todavía no nace y ya quedó huérfano, puesto que su padre, José Antonio Meraz Solano falleció el 26 de mayo pasado.

La demanda más sentida de María de la Cruz es que se haga justicia en el caso de su hijo José Antonio, quien, desde su perspectiva, fue golpeado por integrantes de la Guardia Municipal de Querétaro y encontrado muerto en la carretera federal 57, cerca del Motel Venus.

Lo cierto es que hasta el momento nadie sabe a ciencia cierta qué le pasó a José Antonio Meraz Solano, no se sabe si realmente fue asesinado a golpes por la Guardia Municipal de Querétaro y, al parecer, las autoridades ministeriales no han investigado a Sergio León, también identificado como ‘El Zuko’, quien fue la última persona que lo vio con vida aquel miércoles 25 de mayo.

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