DestacadasInformación

La lucha pendiente por la ley trans en Querétaro

El lunes 10 de noviembre, el auditorio de la Universidad Autónoma de Querétaro se convirtió en el punto de encuentro para exigir un derecho básico: el reconocimiento legal de la identidad trans y no binaria. El Foro Universitario «Ley de Identidades Trans y No Binarias» sirvió para recordarle al Estado que esta legislación ha estado «congelada» por casi cuatro legislaturas, una espera que la comunidad ya no está dispuesta a tolerar.

La iniciativa clave en el Congreso local busca reformar el Código Civil para que las personas trans y no binarias puedan cambiar sus documentos oficiales, como acta de nacimiento y CURP, con un trámite administrativo simple ante el Registro Civil.

Este cambio es fundamental, porque elimina la necesidad de pasar por juicios o evaluaciones médicas y psicológicas, acabando con la visión de que la identidad trans es una patología. Se trata de reconocer la voluntad libre de la persona sobre su identidad. Como señalan los activistas, el reconocimiento de la identidad no es un favor, sino un derecho humano fundamental que actúa como una llave para acceder plenamente a otros derechos como salud y educación.

Jennifer Blanco: El Activismo Nace del Amor

Una de las participantes del foro fue Jennifer Blanco, madre de un adolescente trans de 17 años. Su hijo se nombró persona trans hace unos cinco o seis años, y a partir de ese momento, el miedo la impulsó al activismo. Jennifer forma parte de la dirección de la Asociación por las Infancias Transgénero, una organización que apoya a familias y está en la primera línea de la lucha legal.

Jennifer explicó que el trabajo de su asociación se centra en tres áreas cruciales para las infancias y adolescencias trans.

La primera es la incidencia legal, buscando que la ley de identidad se apruebe sin restricciones de edad; la segunda es la educación, para que las escuelas dejen de ser un lugar de riesgo donde la falta de una normativa específica hace que la protección dependa del criterio o los prejuicios del personal docente y directivo; y la tercera es la salud y apoyo emocional, promoviendo que los acompañamientos psicológicos se brinden bajo un enfoque afirmativo y combatiendo la desinformación de terapeutas que sugieren que la identidad trans es sólo una etapa o una confusión.

La activista explicó que la sociedad tiene una gran responsabilidad, especialmente ante la difusión de discursos de odio en medios y universidades. Por eso, su mensaje final para las familias que recién comienzan este camino es que, “No dejemos que el miedo nos paralice”. La clave está en hacer comunidad y acercarse a la información para cambiar la narrativa de que las vidas trans son inherentemente trágicas.

La exigencia de activistas es clara, el congreso debe votar y aprobar la Ley de Identidad de Género para dejar de ser uno de los pocos estados que aún niega este derecho fundamental y garantizar una vida digna para la comunidad trans y no binaria.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba