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“La religión es algo que no tiene ninguna importancia”: Masón

“El único diablo es la violencia que genera el fanatismo”, señaló Eloy Rueda, masón queretano

Por: David Eduardo Martínez Pérez

Sobre la calle Francisco Fagoaga, en uno de esos rincones que se quedaron atrapados en el siglo antepasado, hay una casa que no tiene nada de extraordinario, al menos por fuera.

Una vez adentro la situación es muy diferente. A mano derecha hay un escritorio lleno de libros que van desde la Biblia hasta tomos sobre derecho romano pasando por diversas ramas de la divulgación científica.

Detrás se ubica un hombre maduro y muy bien peinado, con el pecho resguardado por un chaleco gris desteñido. Un hombre que trabaja bajo la vigilancia constante de sus nietos que lo miran desde un portarretratos empotrado en la pared.

En el muro opuesto vive su otro centinela, un ojo que lo observa todo dentro de un triángulo amarillo.

Sobre el ojo está el águila republicana y debajo unas letras doradas anuncian a la “Resp. Log. Simb. No. 17 Hipócrates de Cos”.

Sucede que el anciano inofensivo, ese sujeto que se oculta en su santuario de papel, fue gran maestre de la mencionada logia masónica durante toda la década de los ochenta.

Su nombre es Felipe Eloy Rueda Sánchez y ha sido masón desde hace 40 años, por ahora tiene el grado 30 que es el de “filósofo”.

Sus libros funcionan como muros que lo protegen del fanatismo y la ignorancia de un pueblo que ve en sus canas y sus diminutos ojos negros las facciones de un monstruo que “come niños” y “viola monjas”.

Él rechaza las acusaciones tajantemente. No quiere que lo vean como un Frankenstein atrincherado en una calle casi imaginaria. Tampoco quiere un papel de víctima. De hecho, las acusaciones le hacen gracia.

“Yo mismo les he dicho que sí como niño, pero niño envuelto, mi ex esposa lo preparaba muy bueno”, dice mientras unas risas aprovechan para huir entre sus labios.

También lo acusaban de hacer pactos con el diablo y conspirar para la destrucción de la Iglesia católica. A esas acusaciones responde con palabras hilarantes.

“Sí. Yo les digo que desayuno con Jesús, como con el diablo, y en la noche me voy de parranda con los dos, (risas) no, la verdad es que no creo en el diablo, el único diablo es la violencia que genera el fanatismo”.

“Benito Juárez también fue masón”

Cuando está cerca la fecha del 21 de marzo, es inevitable que Benito Juárez salga a colación. La sola mención del zapoteco basta para que Rueda Sánchez sonría y muestre sus dientes amarillentos.

Luego mira fijamente hacia la bandera de su logia, probablemente piense en el águila.

“Sí, Benito Juárez también fue masón, pero no lo conmemoramos por eso sino por sus aportes para la construcción de un Estado liberal donde la tolerancia sea el pilar fundamental.

“Pero fíjate que aquí hay una cosa. El hermano Juárez era masón pero no del mismo rito que nosotros. Aquí seguimos el único rito escocés antiguo y aceptado, él pertenecía a otro rito que es el rito nacional mexicano, fruto de la integración entre dos ritos importantes que son el yorkino y el mismo rito escocés”, explicó.

Eloy Rueda se pronuncia contra la creencia que sostiene que quien era liberal debía ser necesariamente masón. Pone como ejemplo a los liberales queretanos, de quienes sostiene, no puede corroborar si pertenencia a la masonería.

“Aunque hay logias con sus nombres, ellos no eran masones. Antes del siglo XX la masonería estaba muy acotada al DF y si acaso a Veracruz. Aquí a Querétaro no llegó formalmente sino hasta los años cuarenta de la mano del coronel Juan José Gástelum Salcido, quien fundó una logia militar en el ex convento de Capuchinas. De hecho lo reconstruyó porque estaba casi en ruinas.

“Los civiles ya se fueron incorporando con el tiempo, sobre todo con la creación de logias como la Cerro de las Campanas, la Lázaro Cárdenas y la Ezequiel Montes. Uno de esos civiles fundó la escuela militarizada donde yo estudié, ahí estuve muy a gusto, se inculcaba mucho el patriotismo.”

¿Confrontación Iglesia-masonería?

Cada vez más emocionado, Felipe Rueda retoma el tema de Benito Juárez, comenta que en una ocasión escuchó a un sacerdote mencionar el caso de una mujer que soñó que el zapoteco se precipitaba al infierno para transformarse en combustible de Luzbel.

De aquí pasa a la relación entre Iglesia y masonería. Insiste en que es la Iglesia la que se imagina una confrontación entre ambas instituciones.

“Sí, es la Iglesia católica, aunque no es la única. Para nosotros la religión es algo que no tiene ninguna importancia, no perseguimos a ninguna. Entre nuestras filas hay católicos, protestantes y no creyentes, como yo. Son ellos los que inician las agresiones publicando burlas y circulan rumores”, puntualizó.

Recuerda que no fue fácil para los masones instalarse en una ciudad que estuvo a punto de linchar al ex Rector Hugo Gutiérrez Vega “por comunista” y a varios pastores protestantes por ser “emisarios de Satanás”.

A quienes se reunían en el actual Museo de la Ciudad para celebrar tenidas masónicas se les acusaba de adorar a Baphomet y realizar sacrificios humanos.

Rueda los considera poco menos que absurdos, sostiene que hasta suena ridículo que alguien considere posible un culto actual para un dios que tiene más de tres mil años.

También piensa que hay que evitar generalizaciones y que incluso en el clero queretano se han dado casos de curas que no son fanáticos y que buscan conducir a su grey a un pensamiento independiente.

No quiere que la gente lo ubique como un furibundo anticreyente. De hecho, acude sin problemas a misa del catolicismo cuando alguno de sus sobrinos hace la Primera Comunión o se casa. Lo mismo acude al templo protestante de su esposa que es evangélica.

“No me molesta ir a ceremonias religiosas. Personalmente no creo en dogma y no me hace gracia que a uno lo bauticen sin preguntarle, pero si hay una misa, voy a misa y si hay reunión en el templo evangélico, voy y no pasa nada.”

Aunque asume posturas escépticas en materia religiosa, no tiene problemas en validar la existencia del “espíritu”.

Sus años en la logia lo han convencido de que el hombre vuelve a “la luz” cuando fallece con independencia de sus actos en la tierra y de que el cuerpo es un símbolo de la identidad.

Sobre la simbología masónica es tajante, no tiene nada que ver con lo que aparece en thrillers y películas de suspenso, tampoco hay secretos cósmicos ni alephs guardados en las escaleras. La verdad es mucho más sencilla: Los símbolos sirven para generar preguntas y a partir de ahí, conocimiento.

“El símbolo es importante en la masonería porque despierta nuestra curiosidad y eso lleva al conocimiento por medio de la meditación (…) es importante señalar que nuestra meditación no es la de los monjes que hacen flor de loto y ponen su mente en blanco, la mente no se puede poner en blanco. La meditación implica pensamiento.”

Finalmente señala los objetivos de la masonería: generar libertad de conciencia para que cada individuo construya su propio conocimiento y desarrolle herramientas propias para interpretar la realidad, la auténtica realidad, ésa a la que ellos llaman “la luz”

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