La violencia alcanza a Querétaro: narcoterrorismo y la guerra entre cárteles desdibujan la paz estatal

El ataque en el bar “Los Cantaritos” el pasado sábado, que dejó un saldo de 10 personas fallecidas, ha sacudido a Querétaro, un estado que durante años presumió de ser un bastión de paz en México. Este hecho, sumado al triple homicidio en Centro Sur, el asesinato de una mujer en la colonia Desarrollo San Pablo y el homicidio nocturno del dueño de un restaurante, evidencian un panorama alarmante: la violencia del crimen organizado ha echado raíces en la entidad.
La guerra por Querétaro: lucha de cárteles delictivos
En entrevista con Tribuna de Querétaro, David Saucedo, asesor en temas de seguridad, atribuye la escalada de violencia a la guerra entre cárteles que operan en gran parte del país. “El ataque en ‘Los Cantaritos’ no solo buscaba eliminar a un líder criminal, sino también enviar un mensaje de terror tanto a la población civil como a sus rivales, marcando territorio”, señaló.
Según Saucedo, el cártel originario de Guanajuato es conocido por perpetrar actos de narcoterrorismo de alto impacto mediático, como masacres, para generar temor y consolidar su control sobre zonas estratégicas. Querétaro, un estado que hasta hace poco era visto como ajeno a la violencia del narcotráfico, se ha convertido en un escenario más de esta guerra por la plaza.
Violencia focalizada o tendencia creciente
A pesar de las declaraciones oficiales que califican estos eventos como “hechos aislados”. El especialista en seguridad pública enfatizó que la narrativa de un Querétaro blindado contra el crimen organizado ya no es sostenible. “Desde hace tiempo, células de estos cárteles han echado raíces en el estado, estableciendo redes de distribución de droga, bodegas y alianzas con autoridades locales”, afirmó.
El asesor advirtió que Querétaro podría seguir el camino de Guanajuato, un estado vecino marcado por el narcotráfico y la violencia extrema. La llegada del cártel jalisciense ha fracturado los acuerdos de no agresión entre grupos criminales locales, desatando una lucha que ha empezado a cobrar víctimas inocentes.
¿Fallas en la estrategia de seguridad?
La respuesta de las autoridades ha sido insuficiente, según Saucedo. Las estrategias actuales, basadas en patrullajes y presencia policial, no han logrado contener el problema. “Lo que se necesita es la captura de líderes criminales, la desarticulación de estructuras y decomisos de droga”, comentó.
Saucedo también destacó que las instituciones de seguridad y justicia en Querétaro carecen de los recursos necesarios para enfrentar el desafío. “Es imperativo duplicar el presupuesto en seguridad y reforzar tanto el estado de fuerza policial como la procuración de justicia. Sin estos cambios, los eventos de violencia continuarán.”
De igual manera, reiteró que, al no estar a la altura del reto que conlleva la situación que está viviendo el estado, es necesario remover de su cargo al actual fiscal de Querétaro, así como a los líderes policiales que estén involucrados en estos ámbitos.
El narcoterrorismo en Querétaro
El concepto de narcoterrorismo, utilizado para describir el ataque en “Los Cantaritos,” refleja una táctica deliberada para infundir miedo y someter a la población. “A Santa Rosa de Lima le interesa aparecer en las primeras planas, generar terror y demostrar que tienen el control de ciertas zonas”, explicó el asesor.
El problema, según Saucedo, no radica únicamente en la violencia entre criminales. La población civil comienza a verse afectada de manera directa, lo que demuestra que la violencia ya no está confinada al ámbito del crimen organizado, esto después de que en el último ataque fueron privados de su vida al doble de personas inocentes.
El fin de la paz queretana
Querétaro, un estado que durante años fue visto como un modelo de tranquilidad, enfrenta una realidad inquietante: la paz no se debía a la fortaleza institucional, sino a acuerdos tácitos entre grupos criminales. La irrupción del cártel jalisciense ha roto este equilibrio, desatando una lucha por el control de la plaza que amenaza con replicar la crisis de seguridad de Guanajuato.
Las próximas semanas serán cruciales para determinar si las autoridades estatales tomarán medidas contundentes para frenar esta tendencia. Sin embargo, mientras prevalezca la negación de la magnitud del problema, Querétaro parece estar encaminado hacia un futuro incierto, marcado por la violencia y el miedo.



