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LATITUD LA VICTORIA Y LA ALAMEDA

Por: Agustín Escobar Ledesma

La historia del condominio que liga la Alameda, María Asunción Aramburuzabala y un nuevo proyecto de ciudad

PARA DESTACAR: Latitud La Victoria contará con un aproximado de 600 departamentos, dos edificios de oficinas y dos hoteles: un feudo para quienes puedan pagar por lo menos dos millones de pesos por un departamento de una recámara.

Por la emisión de partículas altamente contaminantes y nocivas para la salud, generadas por una planta de concreto instalada en Latitud La Victoria, a tan solo 20 metros del patio de una escuela de educación básica y por no contar con el permiso para operar de la Secretaría de Desarrollo Social, el 21 de octubre de 2015 la empresa Holcim Apasco, fue denunciada ante la Delegación Querétaro de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) de acuerdo al expediente PFPA/28.7/2C.28.4.1/00025-15.

Sin embargo, dos meses antes en una nota aparecida en el periódico ‘El Financiero’, el 24 de agosto de 2015 el entonces secretario de Desarrollo Sustentable del estado, Marcelo López Sánchez, declaró que la empresa mexicana Abilia Inteligencia Inmobiliaria, había cumplido con los permisos ambientales y legales para dar inicio a sus servicios en Latitud La Victoria.

Diseñada por el despacho de arquitectos, Gómez Vázquez International, Latitud La Victoria, comenzó a construirse en mayo de 2014 y ocupará 8.6 hectáreas de terreno, resultado de la fusión de tres diferentes espacios que contará con un aproximado de 600 departamentos divididos en seis torres, dos edificios de oficinas con una extensión de 11 mil metros cuadrados, dos hoteles de tres y cuatro estrellas y el centro comercial Punto La Victoria que comprenderá 100 mil metros cuadrados de construcción. Un feudo para quienes puedan pagar por lo menos dos millones de pesos por un departamento de una recámara.

El capital de Mariasún

De acuerdo a una nota de ‘El Economista’, publicada el 24 de agosto de 2014, señalaba que Abilia invertiría más de 500 millones de dólares en Latitud La Victoria y enfatizaba que era el primer proyecto que la empresaria María Asunción Aramburuzabala Larregui, desarrollaría en Querétaro. Ahora sabemos que el segundo en esta ciudad será Punta El Campanario.

En el portal de internet de Forbes, Aramburuzabala Larregui, quien también es identificada como Mariasún, se señala que es conocida por sus inversiones en grandes corporativos como Televisa (en años anteriores) y en Grupo Modelo, así como en el negocio de los bienes raíces. La influyente empresaria, en dos décadas, ha acumulado un vasto portafolio de propiedades en distintos lugares del país, entre los que se encuentra Querétaro.

El sello de Mariasún es Abilia, operado a través de Tresalia Capital, firma de capital privado fundada hace 15 años con incursiones de los campos de la tecnología, las telecomunicaciones y la salud; en sus proyectos inmobiliarios siempre se queda con una participación mayoritaria, incluso en los que los propietarios de los terrenos se suman a la inversión.

El profeta del capitalismo en Querétaro

Latitud La Victoria está en construcción a un costado del auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, en lo que fueran los terrenos de la Embotelladora La Victoria, que operó durante 37 años y perteneció al Grupo Fomento Queretano de la familia Ruiz (concesionarios de Coca-Cola desde 1945) así como en el predio en el que estuviera una agencia automotriz de la familia Hernández, situados en la avenida Constituyentes números 40 y 42 respectivamente.

De acuerdo al Registro Público de la Propiedad y el Comercio de Querétaro, los predios actualmente pertenecen al fideicomiso “De México, Sociedad Anónima, IGF Banamex división fiduciaria” y el correspondiente a Embotelladora La Victoria, propiedad de Roberto Ruiz Obregón, el 20 de mayo de 1996 lo otorgó en donación en diferentes porcentajes a sus hijos e hijas, aunque el usufructo vitalicio se lo reservó.

El otro lado de la moneda

La mayoría de los alrededor de 800 trabajadores que laboran en Latitud La Victoria provienen de Chiapas, Tabasco, Guerrero, Puebla, Hidalgo, Estado de México, así como de colonias, barrios y municipios de Querétaro. Son chalanes, albañiles, azulejeros, carpinteros, mosaiqueros, electricistas, herreros y soldadores que laboran en las grandes alturas de los edificios en construcción; todos llevan sobrepuestos chalecos de colores fosforescentes y cascos que les cubren la cabeza.

Cuando el reloj marca la una de la tarde, los cerca de 800 obreros de la construcción, abandonan sus herramientas de trabajo para dirigirse presurosos a los puestos de alimentos que están en los alrededores de la obra; deben de apretar el paso porque solo cuentan con una hora de ingesta para sus alimentos, que les repongan las energías perdidas por las extenuantes jornadas de 8 de la mañana a las 6 de la tarde.

Los sudorosos obreros se forman para comprar tacos o guisos que les sirven en recipientes de unicel, acompañados de media docena de tortillas; comen rápidamente y a algunos de ellos todavía les quedan disponibles veinte minutos, tiempo que aprovechan para cruzar al camellón de la avenida Constituyentes y tenderse bajo la sombra de algún árbol con sus raídos overoles, sus desgastados y sucios zapatos y, sobre todo, con sus semblantes de seres derrotados, que con su trabajo sostienen a los poderosos sobre sus espaldas para que vivan en departamentos de lujo que ellos mismos construyen con sus callosas manos.

Los obreros de la construcción son eventuales, cuyos sueldos varían de acuerdo a las actividades que realizan y van de los mil 200 a los 2 mil semanales; salvo su adscripción al IMSS, prácticamente laboran sin ninguna prestación y una de sus quejas constantes es que el sueldo solo les alcanza para los alimentos, los pasajes y el pago de renta. Preguntarles por reparto de utilidades les parece una broma de mal gusto.

Más irregularidades

En el proyecto inmobiliario Latitud La Victoria participan seis empresas bajo el esquema del ‘outsorcing’, que han sido omisas en las medidas de seguridad, para la protección a los trabajadores, razón por la cual han sufrido accidentes, principalmente caídas, debidas a la falta de arneses, carencia de indicadores en las orillas de la obra y la carencia de malla perimetral. Ante esta situación la Unidad Municipal de Protección Civil de Querétaro, clausuró la construcción el viernes 29 de julio.

Los sellos de clausura solo duraron el fin de semana, cuando en Latitud La Victoria, prácticamente no existen actividades, debido a que los sábados los trabajadores salen a la una de la tarde y los domingos nadie labora; la multa impuesta a las empresas por la falta de seguridad para los más de 800 trabajadores, fue de 500 salarios mínimos, lo que equivale a 21 mil 520 pesos, cantidad muy alejada del proyecto de inversión de más de 500 millones de dólares.

El impacto

Al estar ubicada Latitud La Victoria a unos metros del auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, el flujo vehicular se incrementará. Basta y sobra acudir a una noche de concierto a este lugar para darse cuenta de la cantidad de vehículos que se aglomeran en la avenida Constituyente y las calles aledañas.

Por otra parte habrá que tener en cuenta que en la zona metropolitana de Querétaro se concentran más de 440 mil vehículos, lo que se refleja en congestionamientos y la presión que han tenido las autoridades para ampliar las opciones de movilidad. De 2012 a 2013 el parque vehicular en esta área registró un promedio de crecimiento del siete por ciento, de acuerdo a las declaraciones a la prensa de José Pío X Salgado, quien fuera secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del estado durante la administración de José Calzada Rovirosa.

Por su parte, Romy Rojas Garrido, secretaria de Desarrollo Urbano y Obras Públicas de la actual administración estatal ha señalado ante los medios que el crecimiento del aforo vehicular en Querétaro ha sido del 23 por ciento en los últimos cuatro años y que de seguir con esta tendencia, no habrá vialidades para desahogar la asfixia que existe en la zona metropolitana.

En entrevista con el doctor en urbanismo, Emiliano Duering, coordinador de la licenciatura en Estudios Socioterritoriales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro, la edificación de Latitud La Victoria, señala que no solo es un problema urbano sino arquitectónico, económico, social y cultural: “Si lo vemos desde una perspectiva urbana inicialmente me parece que es correcto tender hacia la diversificación a construir nuevos corredores urbanos, ahora, arquitectónicamente, me parece que hay algunas cuestiones por revisar, una de ellas es cuál es la vida pública que pretendemos en las principales avenidas de la ciudad; este conjunto, lo que vemos, se está replegando de la banqueta, el tema no va a suceder en la ciudad, va a suceder al interior del conjunto”.

Emiliano Duering, también es maestro en urbanismo por la Universidad Federal de Río de Janeiro, señaló que habrá que hacer una apuesta por espacios de usos mixtos verticales como el de Latitud La Victoria: “Está bien, hay un proyecto de ciudad al interior, pero la pregunta es: ¿nosotros (los ciudadanos) no tenemos un proyecto de ciudad y esto no pertenece a la ciudad?, ¿podemos hacer cada uno lo que se nos antoje en nuestro lote porque cumplimos con la ley, porque cumplimos con un nuevo discurso?, esa es la pregunta, creo que aquí lo importante es lo que va a suceder en la banqueta y al otro lado de las bardas que haga este edificio; al interior van a suceder cosas maravillosas seguramente, esperemos que les vaya muy bien, pero el tema es ¿y qué pasa con el resto de la ciudad?”.

Para Duering, si no se resuelve antes de manera integral, el sistema colectivo de transporte, difícilmente se tendrá éxito en conjuntos como el de Latitud La Victoria, porque pronto se van a saturar las avenidas.

Además, los lugares cerrados no hacen ciudad, hace fracciones de ciudad, que excluyen, aíslan y sustentan la violencia urbana actual: “Nos vamos aislando cada vez más unos de los otros y nos vamos llenando de miedos, parece que necesitamos más bardas, más electrificados, más perros, más guardias armados, para poder subsistir en la ciudad; se vuelve un conjunto de bunkers, algunos motorizados otros no. Salimos de un conjunto cerrado, en un coche blindado y entramos a otro centro comercial blindado y cerrado; se va perdiendo cada vez más el contacto cotidiano”.

 

La Victoria en la Alameda

Desde 2014, en que iniciara el proyecto de la microciudad, Latitud La Victoria, a un costado del auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, el blog Abilia MX, señalaba como uno de los atractivos dirigido a los posibles compradores, que el sitio estaría ubicado en la avenida Constituyentes, cerca del parque ornamental de la Alameda Hidalgo, con énfasis que este lugar se caracterizaba como punto de reunión de todos los queretanos.

‘El Financiero’ publicó el 18 de diciembre de 2014 una nota en la que Pablo Guzzo, director de comercialización y mercadotecnia de Abilia, aseveraba que con el proyecto de la microciudad, cambiarían la fisonomía de Querétaro, porque la gente quería recuperar el centro. Abilia es la desarrolladora que invirtió más de 500 millones de dólares en Latitud La Victoria.

Coincidentemente, a principios de 2016, el gobernador Francisco Domínguez Servién y el presidente municipal de Querétaro, Marcos Aguilar Vega, incorporaron a sus discursos la necesidad de recuperar los espacios públicos de la ciudad de Querétaro, uno de ellos la Alameda Hidalgo, con énfasis en que dicho lugar es el punto de reunión de todos los queretanos, al mismo tiempo que se emprendió un linchamiento mediático de los comerciantes ubicados en ese espacio, con señalamientos que el lugar era un nido de delincuentes.

Después, el 15 de junio, por unanimidad al interior del Cabildo de Querétaro, fue aprobada la creación del Consejo Consultivo Ciudadano de la Alameda Hidalgo, el cual estaría conformado por dos regidores del PAN, dos del PRI, el alcalde capitalino y cinco ciudadanos, de entre los cuales se elegiría al presidente del organismo.

Un poco después, el 17 de junio, acusado de motín agravado, por supuestamente haber ordenado la quema de algunas patrullas, agentes de la Fiscalía General del Estado de Querétaro, detuvieron a Pablo Héctor González Loyola Pérez, dirigente de la Unidad Cívica Felipe Carrillo Puerto (UCFCP), para ser puesto a disposición de una autoridad judicial, tal y como lo declarara Juan Martín Granados Torres, secretario de Gobierno del estado.

Al parecer Aguilar Vega y Domínguez Servién no consideraron, o bien, no les importó la alianza electoral que el PAN y el PRD han mantenido a nivel nacional y local, porque ambos panistas no dudaron en utilizar la ley en contra de González Loyola Pérez, quien fuera regidor, diputado y dirigente del PRD en Querétaro.

Dos días después de haber sido detenido el líder de la UCFCP, el 19 de junio, a las tres de la mañana, policías estatales y municipales, desalojaron a los 358 comerciantes instalados en la Alameda Hidalgo quienes durante dos décadas usufructuaron este espacio público en su beneficio.

Finalmente, después de permanecer algunos días encarcelado, Pablo Héctor González Loyola Pérez fue liberado; en tanto que Abilia Inteligencia Inmobiliaria, el gobernador Francisco Domínguez y el presidente municipal Marcos Aguilar, recuperaron la Alameda Hidalgo, bajo el pretexto que es el punto de reunión de todos los queretanos. Quienes perdieron prácticamente todo, fueron los 358 comerciantes que, durante dos décadas usufructuaron éste espacio público. (Con información de Marco Lara).

 

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