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Luis Ugalde Monroy, una vida dedicada al cooperativismo

Emiliano Planas

A sus casi 96 años, Luis Ugalde Monroy, promotor incansable del cooperativismo local, recibió un reconocimiento a su labor por parte de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), en el marco del foro Cooperativismo tridimensional realizado en la Facultad de Contaduría y Administración, este 25 de agosto.

Durante el evento, don Luis, como es conocido entre sus allegados, para ejemplificar el valor del cooperativismo rescató una cita del sacerdote Ignacio María Loyola, quien es el primer promotor del ahorro popular en Querétaro, la cual dice: “Si hoy os hemos congregado en este lugar es para sacar de vuestra debilidad individual, vuestra irresistible fuerza colectiva”.

Ugalde Monroy enfatizó que, al ser enmarcado jurídicamente en el sistema bancario, se propició que el cooperativismo olvidara que uno de sus fines últimos es garantizar la autonomía de sus socios más allá del ámbito financiero. Recordó que, durante 40 años (1951- 1991) a las cajas populares les fue negado el reconocimiento legal por oponerse a pertenecer a un partido político.

En los años veinte del siglo pasado se crearon cajas de ahorro en los sindicatos, pero no eran cooperativas, ni de crédito, por lo que el mérito es exclusivo de las cajas populares, que abrieron la posibilidad del crédito a toda la población, precisa el promotor de la creación de varias cajas, como la Florencio Rosas, Gonzalo Vega, Inmaculada e incluso la Libertad, cuyo origen es una cooperativa.

“Yo la conozco desde el momento en que nació”, destaca en entrevista con este semanario y recuerda que la Caja Libertad fue impulsada por locatarios del mercado Escobedo, cuando todavía se encontraba sobre plaza Constitución: “el Padre Luis Ayala sembró la idea entre ellos… se prorrogó [el proyecto] y duraron dos años o cosa así y nunca se decidían. Hubo una mujer, Lupita, que dijo: ‘si a ustedes les faltan pantalones, aquí están mis primeros 15 meses [de aporte]’. Y así empezó la Caja Libertad con un grupo de trabajadores y lo primero que hicieron ya como Caja Popular fue rentar un camión de los mismos socios para traer mercancía de México”.

Del mismo modo, remarca que se deben entender los valores de las cajas populares y que instituciones como la Universidad Autónoma de Querétaro tienen el reto de fomentar la unión como “su valor principal” y dejar de vernos de manera individual para avanzar de manera colectiva.

Tribuna de Querétaro (TQ). Se nos ha dicho que el ser humano es egoísta, ¿cómo puede subsistir el cooperativismo en este contexto tradicionalmente llamado neoliberal?

Luis Ugalde Monroy (LUM). No solamente es egoísta, es egoísta cuando así se le deforma. El ser humano por naturaleza es sociable, y esto lo enseñan muy bien en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y Psicología. Ahorita hablando de la Universidad, hay varias carreras que estudian al ser humano desde diferentes puntos de vista, pero al ser humano como una persona que necesita comunicarse con los demás para poder ayudarse, y si no se ayudan el mismo se cae. Del mismo modo, por malformación mental podemos ser egoístas, y sí hay cierto egoísmo, pero no es tanto el egoísmo, sino es la natural identidad de la persona para poder construir algo.

TQ. ¿El cooperativismo puede expandirse a otras áreas de la vida en pandemia? ¿Nos ayudamos cuando estamos en situaciones críticas?

LUM. Sin duda es cuando se nota más. Para formar cultura hay que empezar con todo el proceso. Lo que pasa con el cooperativismo es que éste también se ha corrompido, en lugar de hacer realmente cooperativa, hace de la cooperativa una institución para adquirir bienes y olvida que el principal bien es él mismo, que la persona sea capaz de ser autónoma, y el ser autónomo supone toda una cultura que le ayude a ser él mismo, y con lo cual se va generando un conjunto de circunstancias que hacen que la persona avance, y hacer a los demás avancen igual.

TQ. Hay proyectos como Caja Libertad que dejaron de ser cooperativas y fueron luego para privados. ¿Qué le diría a quiénes son socios de alguna cooperativa para evitar esto?

LUM. No es sólo con saber la historia, sino que tomen la cultura y que tengan una profunda convicción de valores. Para que no los tuerzan, no deben de venderse, y para ello, necesitan el valor de lo humano. Esa es la única forma, de otra manera se corrompen, porque al fin de cuentas, lo vacío tiene que llenarse de algo, y si no se tiene el valor de lo humano, entra el dinero.

TQ. Hoy lo reconocen por toda su trayectoria, ¿visualizaba usted este momento cuando inició el impuso del cooperativismo? LUM. Pues realmente no me interesaba, obviamente uno piensa: esto va a ser grande, esto va a servir. Pero la verdad es en lo que menos pensábamos los iniciadores y yo. No nos interesaban los reconocimientos, lo que queríamos era que se hiciera algo. Lo que nos impulsa es el amor, no el reconocimiento, más bien el amor al prójimo, y ahí es donde entran los valores cristianos.

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