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México vive “crisis de expectativas”: Juan Villoro

“(La alternancia) no provocó ningún cambio verdadero y nos trajo dos de los peores gobiernos que hemos tenido en la historia”

Foto: Gabriela Lorena Roldán

Por: David Eduardo Martínez Pérez / Víctor López Jaramillo

Para el escritor Juan Villoro, el México contemporáneo se halla en una “crisis de expectativas”. El intelectual considera que hay una diferencia fuerte entre lo que vivieron las generaciones del 68 y del “halconazo” con respecto a la generación actual: La utopía se descompuso.

 

Traído a Querétaro como parte de los trabajos del área de Lectura y Redacción de la Escuela de Bachilleres “Salvador Allende” plantel norte a cargo de Karina Paola García Mérida, Villoro conversó con Tribuna de Querétaro sobre lo que ha llevado a México a ser lo que es en este momento.

El escritor, que se ha caracterizado por la elaboración de crónicas y novelas donde se disecciona de manera crítica la realidad nacional, atribuyó a varias causas la situación en la que nos encontramos desde que se dio la alternancia en el año 2000.

Una alternancia que, de acuerdo con sus propias palabras: “No provocó ningún cambio verdadero y nos trajo dos de los peores gobiernos que hemos tenido en la historia”.

Foto: Gabriela Lorena RoldánDe la utopía a la realidad

¿Dónde se descompuso la utopía? ¿En qué punto cambió el horizonte que vislumbraban los luchadores sociales por un sexenio con más de cien mil muertos? Para Villoro la respuesta es complicada.

Nacido en 1956, Juan Villoro vivió de cerca los acontecimientos en torno al movimiento estudiantil.

“Yo vengo después de la generación del 68. Uno de los líderes de ese movimiento, Eduardo Valle, dijo que los verdaderos herederos del 68 no eran los protagonistas encarcelados, sino los que venían después: los hermanos menores, los que tenían entre 12 y 14 años y habían visto las manifestaciones desde las banquetas”, recordó.

“Eran tiempos de cambios”, indicó Villoro.

“Había una expectativa de que en el futuro habría un gran cambio. Corrían en paralelo dos formas de transformación de la realidad cuando yo estaba en la preparatoria: por un lado hubo una renovación cultural con nuevos métodos de enseñanza como el colegio CCH, universidades como la UAM”.

Incluso su literatura contiene referencias a esos tiempos que le tocó vivir:

“Hay un cuento que se llama La época anaranjada de Alejandro, algunos pintores suelen tener épocas como la azul de Picasso. Este personaje define su época anaranjada en un sentido ideológico, es su preparación para llegar a una época roja, de activa militancia política.

“Es un personaje que quiere llegar a la tumba de Marx en el cementerio de Highgate en Londres. Este personaje, típico de mi generación, se considera como alguien que llegó un poco tarde a los acontecimientos, porque lo que había causado esta efervescencia era la generación del 68”, relató.

El cronista señaló que el futuro era visto con entusiasmo entre los miembros de su generación y se lamentó por el hecho de que este futuro anhelado jamás se manifestara en forma de realidad.

“Había un idealismo del porvenir, un idealismo que terminó con un cambio que fue para mal, esto queda evidenciado cuando vemos que las elecciones las gana alguien con una oferta de pasado, alguien que propone regresar al control ejercido por el PRI”, consideró.

La alternancia, un “performance

Políticamente, Villoro negó que la transición haya implicado una pérdida de poder para el PRI y aseguró que el inicio del gobierno de Fox supuso una alternancia meramente virtual.

“La alternancia fue prácticamente como un performance. El sexenio de Fox fue un sexenio donde un personaje prácticamente renunció a gobernar, no pudo con el paquete y quedó como la reina de Inglaterra, en mera figura decorativa. Se prometía lo utópico y se fue pactando”.

También responsabilizó al PRI por haber “absorbido las energías de cambio” e impedir cambios reales en los sistemas educativos, los mercados de trabajo y los partidos políticos.

Consideró que aunque ya no se dan sucesos como el de la elección del 76 cuando López Portillo fue el único candidato a la Presidencia, no ha habido mejoras en ese sentido porque, aún con más candidatos, éstos terminan “siendo malas opciones”.

El literato rechazó que el PRI representado por Enrique Peña Nieto implique un retorno a lo que se vivía en los setenta, “es peor” dijo, “mucho peor”.

“Peña Nieto no es un retorno a Echeverría sino a Salinas de Gortari, no hay que olvidar que está educado por el grupo Atlacomulco”, advirtió.

Este grupo procedente del municipio del Estado de México se ha convertido en una fuerza decisiva en el PRI, con exponentes como Isidro Fabela, Carlos Hank González, Arturo Montiel y el reciente Presidente electo. Son un grupo de familias que se ha repartido el poder principalmente en esa entidad.

De esta forma Villoro negó que el PRI de Peña Nieto contenga alguna base social que le permita entrar en contacto con las clases populares.

“Habrá que ver qué tanta cercanía puede tener con el pueblo alguien que se desplazó en seis aviones privados a lo largo de su campaña”, enfatizó.

Remarcó que será un PRI “mucho más tecnócrata” porque el PRI del pueblo ya “se ha extinguido”.

Sobre la izquierda política, advirtió que López Obrador “era el candidato menos malo” y que, “pese a que es un activista social con contribuciones innegables, se mostró como un caudillo muy arbitrario que no conoce la autocrítica”.

Indicó que la separación entre el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y los partidos políticos “se produce en un momento justo para que el PRD revise sus cuadros y busque la forma de construir un nuevo candidato, ya sea Ebrard, Mancera o el que sea”.

“Necesaria una transformación cultural”

Incluso cuando manifestó que la situación es ‘crítica’, el novelista dio varias soluciones para recuperar un poco la esperanza en una transformación efectiva de la realidad.

Indicó que lo primero que tendría que hacerse es encontrar un acomodo para los siete millones de ‘ninis’, tanto en el mercado de trabajo, como en el mercado cultural.

Aseguró que resulta preocupante que México tenga niveles tan bajos de consumo cultural, cuando es un país que alcanza los 120 millones de habitantes.

“Es inadmisible que los periódicos mexicanos se consideren grandes si llegan a los 100 mil ejemplares, eso en un país de 120 millones resulta irrisorio. ¿Qué van a hacer los periodistas del futuro sin plataformas para expresarse?”, cuestionó.

Remarcó la necesidad de generar mecanismos para que el mercado de trabajo se adapte a las necesidades de los jóvenes y para que éstos puedan obtener un acceso fácil a la cultura y a la educación.Gabriela Lorena Roldán

“La única manera de que los jóvenes se inserten en la sociedad está en un perfeccionamiento del tejido social para que haya nuevas necesidades profesionales, culturales, con nuevos públicos que absorban productos distintos”, señaló.

“Todo eso implica un desarrollo económico, pero también un desarrollo cultural. No nos damos cuenta de eso. El único combate verdadero a la mayoría de los problemas que tenemos es un combate educativo y cultural. No hay un diseño claro de las necesidades de la sociedad en relación con las expectativas para los jóvenes”, destacó.

También se mostró crítico con la forma en la que se ha conducido la educación, tanto pública como privada, en donde se transforma la impartición de conocimientos en un medio lucrativo.

“La educación es un botín sindical o un negocio privado. En Puebla hay una cantidad tremenda de universidades y varias de ellas son propiedad del ex rector de una universidad pública: la BUAP. Es un negocio que ofrece licenciaturas patito sin facultarlos para insertarse en un mercado laboral”, afirmó.

De igual forma criticó a Elba Esther Gordillo, al indicar que: “Un país donde una lideresa sindical como Gordillo es un factor decisivo, es un país con una educación surrealista.”

“Falta el equivalente de Molotov

En su libro de crónica Tiempo transcurrido, Villoro enumera un hecho político, un acontecimiento cultural y una canción representativa en cada año que va de 1968 al terremoto de 1985.

Al ser interrogado sobre el soundtrack y el acontecimiento político que representarían al periodo posterior a la transición, el escritor respondió lo siguiente:

“El hecho político sería la restauración del PRI, el regreso del dinosaurio, del antihéroe por voluntad popular. Se eligió un partido antidemocrático que rompió récords de fraudes, de coacciones, de cosas como ‘la operación tamal’… estos expertos en triquiñuelas son ahora elegidos democráticamente, ése es el gran hecho”, indicó.

“El soundtrack no se me ocurre porque nos está faltando el equivalente a Molotov en el 94 o al rock en los setenta, nos falta el equivalente a esa indignación visceral que representó un grupo cuyo nombre es de un coctel explosivo”, aclaró.

Villoro negó que la llamada Generación Zoé esté a la altura de generar una expresión musical contestataria al mismo nivel que las que generaron bandas como Molotov, Café Tacuba o Panteón Rococó.

Sin embargo, no negó que sea posible lograr el rescate de esa utopía que, en muchos sentidos, fue sustituida por una realidad de la que ahora buscamos salir de algún modo.

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