Movilidad en expansión: el reto de garantizar seguridad vial en San Juan del Río

La movilidad urbana y la seguridad vial en municipios en crecimiento como San Juan del Río representan desafíos importantes. Claudio Sarmiento, especialista en movilidad urbana y miembro de La Coalición Ciudadana por la Movilidad Sostenible de Querétaro (QM21), enfatiza que el término «incidentes viales» no es el adecuado, ya que estos sucesos no ocurren por casualidad, sino por fallas estructurales y humanas.
Sarmiento explicó que existe una correlación directa entre el crecimiento de una ciudad y el aumento de siniestros viales. Aseguró que, en municipios en expansión, como San Juan del Río, la falta de planeación en el uso de suelo genera una dependencia excesiva del automóvil que incentiva el uso de altas velocidades, lo que incrementa el riesgo de siniestros.
“El factor principal de los siniestros viales es la falta de planeación en los centros urbanos. Si no se contempla una estrategia de usos de suelo que facilite los viajes cortos, se incentivan desplazamientos largos, lo que conlleva una mayor utilización del automóvil y, por ende, una mayor probabilidad de siniestros viales”, señaló el especialista.
Elementos clave para una vialidad segura
Para garantizar una movilidad segura, Sarmiento destacó la importancia de tres condiciones y etapas fundamentales: prevención, tratamiento y atención. Para esto, subrayó la necesidad de cambiar normativas y regular el desarrollo urbano para asegurar que las nuevas construcciones consideren destinos cortos y condiciones de seguridad vial adecuadas.
Asimismo, mencionó que la infraestructura debe priorizar a los grupos más vulnerables, como peatones y ciclistas. «Es esencial contar con banquetas adecuadas, accesibilidad universal, espacios para paradas de transporte público y carriles exclusivos para autobuses y bicicletas, antes de pensar en infraestructura para automóviles», indicó.
El especialista mencionó que, en el caso de Querétaro, se ha tardado en armonizar sus leyes con la normativa nacional de movilidad y seguridad vial. Por lo que destacó la importancia de actualizar y hacer obligatorio el cumplimiento de estas regulaciones en nuevos desarrollos urbanos y obras de rehabilitación.
Para lograr una cultura de movilidad sostenible, se enfatizó que las campañas de concientización no son suficientes si no van acompañadas de acciones tangibles. «Debemos ser más estrictos con la emisión de licencias de conducir, la capacitación de conductores y la atención de las autoridades de tránsito. Cambiar las calles para priorizar la seguridad puede ser impopular, pero necesario».
Además, aseguró que, para fomentar una cultura de respeto al peatón y a la movilidad sostenible, es imprescindible modificar primero los reglamentos, destinar recursos y ejecutar infraestructura que priorice la integridad de las personas sobre la rapidez del tránsito vehicular.
Urbanismo táctico y reestructuración del tráfico
El urbanismo táctico es otra estrategia clave en la prevención de siniestros viales. Sarmiento destacó que este método permite simular cambios en la vialidad y evaluar su impacto en la seguridad antes de implementarlos de forma permanente. «Es fundamental involucrar a la ciudadanía en este proceso y recopilar datos de ciencia ciudadana para tomar decisiones informadas sobre la reconfiguración del tráfico».
El especialista también señaló que las autoridades municipales deben justificar la inclusión de medidas de seguridad vial en los nuevos proyectos urbanos y garantizar su correcta aplicación.
Movilidad alternativa y normativas
En cuanto a los scooters eléctricos, que cada vez son más vistos en la capital queretana, Sarmiento consideró que representan una opción viable para reducir siniestros, siempre y cuando se garantice su uso seguro y se integren en la infraestructura urbana. «Los scooters ocupan un nicho importante, pero requieren regulaciones claras para evitar riesgos».
El entrevistado destacó que, más que considerarlo una victoria, es importante cuestionarse qué otras zonas de la ciudad podrían contar con scooters pero no lo hacen, debido a las condiciones de las vialidades y al nivel de inseguridad que podrían generar. Señaló que, más allá de una oportunidad para los usuarios, esta situación representa una oportunidad para el gobierno y las secretarías de obras públicas, tanto locales como estatales, para mejorar las condiciones de las vías.
Finalmente, se abordó el impacto del transporte público en la seguridad vial. Explicó que su problemática no se reduce solo a la adquisición de nuevas unidades o la creación de paradas, sino que involucra una serie de factores que influyen en la movilidad de la población. «Si las personas que ya tienen acceso a un automóvil no consideran viable el transporte público, no solo perpetuamos la inseguridad vial, sino que reforzamos la dependencia del auto particular».
Para cerrar la conversación, Sarmiento enfatizó que la clave para mejorar la movilidad es cambiar la perspectiva sobre la priorización en la rapidez de los traslados, por encima de la integridad humana e invitó a la ciudadanía a exigir a las autoridades condiciones dignas para una movilidad igualitaria: «No son velocidades, son vidas», destacó.



