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“No me quitan el sueño las amenazas”: Defensor de migrantes

Por: Mar Robledo

El riesgo es cotidiano para el que trabaja en la protección de los migrantes, consideró Carlos Bartolo Solís

“Como defensor de los derechos humanos de los migrantes, uno siempre está en riesgo y en años anteriores hemos sufrido amenazas”, dijo Carlos Bartolo Solís, representante de la casa del migrante “La Misericordia”, en Chiapas, al interrogarlo sobre los peligros de su labor.

Recordó que junto a varios compañeros, ha tenido que recurrir a los mecanismos de protección para los activistas en defensa de los derechos humanos ante el acoso autoridades gubernamentales, así como de grupos delincuenciales.

De visita en Querétaro como ponente en la conferencia “Migración en tránsito por México: rostro de una crisis humanitaria internacional”, realizado en la Universidad Marista, Carlos Bartolo Solís compartió sus experiencias al estar cerca de cientos de migrantes centroamericanos en Chiapas.

-¿Por qué decide ayudar a los migrantes?

Son personas que vienen caminando, a veces han perdido ya el sentido de personas, porque ya  han sufrido una serie de violaciones a sus derechos como también han sufrido robos, extorsiones. Entonces lo que se trata es de levantarle el ánimo y que la casa sea un oasis, para que puedan descansar.

-¿Y qué les ofrecen en la casa del migrante?

Se les da hospedaje tres días, alimentación y cuando se tiene, ropa o calzado. También se les invita a que denuncien si han sido víctimas de algún delito y se les acompaña al Ministerio Público. Cuando son víctimas de delitos graves, dice la Ley de Migración que pueden acceder a una visa humanitaria, entonces también los acompañamos para el trámite de la visa humanitaria.

-Mencionaba las amenazas y recientemente vivió un caso donde una persona lo amenazó vía Facebook ¿Sigue amenazándolo?, ¿cuál fue el trato por parte de las autoridades?, ¿le han proporcionado seguridad?

Al principio sí tuve seguridad, traía escolta, pero también era incómodo para mí. Este caso en concreto, de Antonio Medina, lo que sabemos es que el año pasado, al parecer, fue asesinado. Creo que traía gente y se opuso a que fueran asaltados los migrantes que traía, entonces lo asesinaron un grupo de asaltantes. Al menos a mí, no me quitan el sueño las amenazas. Tienes que hacer tu vida normal y continuar con el trabajo.

-¿Conocen las cifras de las personas que buscan el denominado “sueño americano”?

No podemos decir una cifra exacta, porque mientras en los gobiernos centroamericanos no haya desarrollo y el nivel de violencia estructural crezca, va a seguir incrementando el éxodo. Y no podemos decir que es el anhelado “sueño americano”, porque yo tengo contacto con un migrante de El Salvador y me dice: “yo me arrepiento de haber venido a Estados Unidos, porque tienes que trabajar para que puedas tener algunas condiciones, pero lamentablemente no tienes descanso”. Entonces sacrificas familia, país; sacrificas todo, pero a final de cuentas como personas no se encuentran satisfechos, algunos.

-¿Cuáles son los principales motivos por los que la gente deja su país?

Primero, es la situación de la economía; segundo, es por reunificación familiar; tercero, es por la violencia que se vive. Los jóvenes no quieren ser reclutados para las pandillas y por qué no decirlo, también el fenómeno ambiental es uno de los puntos que hace que abandonen sus lugares de origen.

-¿Cuando llega una persona a la casa del migrante, la exhortan a que sigan con su viaje o les dicen que es mejor quedarse?

En esa situación respetamos la decisión de ellos. Por lo regular no los exhortamos a que abandonen. Si en sus países no le ofrecen las condiciones de vida digna, entonces tampoco lo puedes desalentar y decirle “tu país está mejor”.

-¿Y cómo califica la atención gubernamental en estos temas: migración, derechos humanos, seguridad?

Nuestro gobierno siempre se ha caracterizado por el doble discurso: por un lado dice que está buscando políticas públicas en beneficio de los migrantes… tenemos un cúmulo de leyes, pero en la práctica no se están llevando a cabo, se firman tratados internacionales y en la práctica no se están llevando a cabo.

-¿Qué visión tiene sobre el apoyo de la sociedad hacia los migrantes?

Yo creo que el trabajo con la sociedad en general tendría que ser siempre de sensibilizar, porque hay una parte de la población que sí apoya a los migrantes cuando van pasando, pero hay otros que se aprovechan de los migrantes. Tendríamos que buscar el cambio con la gente que pase y se necesita más ayuda en las casas, donde funcionamos, ahora sí que, “por la misericordia de Dios”. No recibimos ningún apoyo del Gobierno federal, que debería asumir su responsabilidad. De hecho, en el plan de la Frontera Sur, se dijo que iba a apoyar a los migrantes, pero nada más quedó en el papel, entonces, es lo que te digo, una cosa es el discurso y otra la práctica.

-¿Qué podemos esperar del fenómeno migratorio?

El país está convulsionado, estamos viviendo una crisis de derechos humanos en todos los aspectos y en la cuestión de los migrantes sigue siendo igual o peor. Es preocupante, porque el Estado mexicano no ha garantizado un Estado de derecho y sobre todo, un lugar donde se respeten y se vele por los derechos humanos.

Casos de desapariciones forzadas, que incluso ha tenido que ver con algunas autoridades del país o con el Ejército o la policía. Entonces, es preocupante esta realidad y seguimos contando desaparecidos. Es lamentable la situación que vive el país y en parte, el Gobierno tiene mucho que ver en esta crisis humanitaria, no solo con los migrantes, sino con todos los que vivimos en el país.

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