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Pescadores de peces, pescadores de hombres…

Aquel 3 de septiembre el aire estaba cargado de una lluvia ligera y de un constante viento. Era un día perfecto para ir de pesca.

El XV torneo de pesca deportiva en Huimilpan había comenzado un día antes; ahora el cierre y la fase más emocionante de la competencia tenían lugar en el centro ecoturístico San Pedro, un lugar alejado de la capital pero también del tiempo y el espacio.

El viaje hasta el lugar fue largo y tedioso. Con una llanta de refacción en el vehículo, la velocidad máxima estaba limitada a los 80 kilómetros por hora y el trayecto se convirtió así en uno de casi más de dos horas y media.

Domingo Fonseca, habitante de la localidad de San Pedro, es también el presidente de la cooperativa de pescadores y organizadores del evento. Con más de 16 años en el torneo, y unos cuatro más pescando, él es uno de los más veteranos, aunque hoy en día se dedica más a organizar y administrar el evento que a participar en él. Sus mismas obligaciones lo forzaron a regresar al trabajo y dejarnos a nuestra suerte, pero fui bien recibido por toda la comunidad de competidores en el lugar.

Un señor inmediatamente y me ofreció “canelita”, bebida cuya receta es agua hirviendo, azúcar, canela, y por lo que me comentaron, también alcohol. La canelita de aquel día no contenía “piquete” pero igual fue bien recibida y apreciada.

De igual manera, se me acercó un joven que se presentó como Manuel y me convidó carne asada, al mismo tiempo que contestaba preguntas respecto al torneo. Con el olor a carbón y de las salsas que marinaban la carne en el aire, Manuel explicó que existen tres categorías: infantil, femenil y varonil.

Las tres siguen las mismas reglas, excepto que la infantil permite registrar pescados de un mínimo 200 gramos, mientras que las otras dos solo lo hacen de 250 en adelante. Los competidores tienen dos días para pescar cuantos ejemplares de mojarra y carpa puedan, que cumplan con esos requisitos, siendo al final, ganador el que tenga los cinco ejemplares con el peso en conjunto más grande.

En el lugar se sentía un ambiente no tanto de competencia sino de convivencia: una vez que arrojaban sus cañas, los pescadores se dedicaban a realizar otras actividades en lo que algún pez picaba el anzuelo. Algunos simplemente se sentaban y conversaban con quien podría haber sido la persona que les aventajaba por puntos, otros más leían, pero curiosamente la gran mayoría simplemente se sentaba y miraba hacia el infinito…o el otro lado del lago, como sea que no lo quiera ver. Eso fue algo que ningún pescador me puedo explicar.

El cómo al lanzar la carnada y esperar a que algo pique ofrece un espacio de tiempo en donde no tienes nada de que preocuparte más que de tu sedal. Y que eso es de lo que más se disfruta de pescar, después claro, de la emoción de atrapar algo.

Sergio, de la ciudad de Querétaro, va frecuentemente a pescar a la presa y nos explicó que uno se enamora de la actividad en el preciso momento en que algo jala de ese sedal que sostienes entre tus dedos. Que una vez que logras pescar algo, eso se convierte en una adicción y en un eterno reto de querer superar el tamaño del pescado anterior. Fue así como el mismo “pico” en el sano vicio de la pesca, y como muchos de sus amigos también lo han hecho.

Sergio nos compartió las artes, técnicas, trucos y básicos de la pesca; qué carnada atrae a qué tipo de pez , cómo se debe lanzar el anzuelo, cómo “jugar” con el pez que muerda y cómo hacer responsablemente la pesca del tipo “captura y libera”, en la que como su nombre dice, se captura al espécimen, se le mide, se pesa, y se regresa al agua; todo esto por medio de anzuelos especiales no tan agresivos para la boca del pez.

Aunque desafortunadamente no fue posible sostener y lanzar una caña de pescar, la convivencia y la oportunidad de ver cómo se relaciona la gente que practica esta disciplina, dejó en claro el trasfondo y quizás la parte más importante de toda esta actividad: reunirse en familia o con los amigos, despejarse del estrés del mundo moderno, y entrar más en contacto con la naturaleza y uno mismo.

El torneo en sí, no se podría llevar a cabo sin el apoyo de la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), y atrae a pescadores de todo el mundo, según platicó Domingo Fonseca: “Han venido de Portugal, Alemania, Estados Unidos, Canadá, Japón…” tan sólo el proveedor de equipo de pesca es originario del primer país de esta lista.

Con la misma hospitalidad que me recibieron, me despidieron. La ceremonia de clausura y premiación tuvo lugar; fue sucedida por la comilona del XV aniversario con que se lleva a cabo este torneo y antes de subir al auto para regresar a Querétaro, fui alcanzado por Domingo Fonseca.

Con un apretón de manos nos despedimos y le agradecí por permitirme entrar a dar una breve mirada a este mundo de la pesca competitiva y recreacional, para poder platicar acerca de él al resto de la gente en la capital y con suerte, hacer que más gente “pique” en su anzuelo.

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