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Soy Aída y Soy Mazahua

Aída aprendió a bordar desde los 5 años. Con ascendencia chichimeca, de origen Mazahua, del Estado de México; hoy es activista, madre, ama de casa, enfermera egresada sin título por la UAEM pero, sobre todo es comerciante y artesana indígena. “Yo jugaba a bordar porque mi mamá se sentaba a hacer su artesanía y yo estaba al lado de ella. Entonces, me aburría de jugar los juguetes o la muñequita y era así de: «A ver, vente. Ponte a esto”.  A los ocho años, prácticamente yo ya me hacía varios artículos pequeños con el bordado. Yo ya sabía bordar; bastillar a los ocho años y posteriormente hasta los 12 años, ya salgo a vender mi artesanía” -recordó.

También fue y sigue siendo, víctima del desplazamiento y hostigamiento por parte de la Dirección de Inspección de Comercio y Espectáculos del Municipio de Querétaro que se acata al “Plan Orden” de Felipe Fernando Macías Olvera, presidente municipal: “Yo llego aquí en Querétaro hace seis años y empiezo a ejercer la venta de mi artesanía. Yo en dado momento tuve esa inquietud de adentrarme en lo formal y pues se me negó. Dado a que me niegan lo formal, pues tengo que ser informal. Y yo creo que debemos de delimitar esta parte de comercio, porque comercio sí, pero —¿a qué te refieres con comercio? — Al final del día, yo creo que nosotros somos un tema muy particular y no nos pueden generalizar en comercio. Nosotros traemos cultura, arte, cosa que otros sectores de comercio, realmente carecen de ello. Al final del día, a mí me niegan esto y pues ni modo, a andar en las calles, a caminar.” -reprochó.

Aída también relató la cercanía que llegó a tener con diversas administraciones gubernamentales y en donde sí vio apoyo al comercio artesanal, a pesar de los actos discriminatorios: “Yo he andado en puntos turísticos, en expos, en ferias, en diferentes lugares, difundiendo mi cultura, promocionando y ejerciendo la venta de mi artesanía, porque realmente es la manera de cómo nosotros, los indígenas sobrevivimos, haciendo nuestro arte y llevándolo a promocionar a diferentes puntos de la República. Yo, en cada lugar, en cada feria que llego, es ir al municipio a tocar puerta. Y nunca se me había negado esta posibilidad. Al final del día, yo nunca me he negado a no cubrir con esa parte de lo que es con el SAT. En ningún momento me he negado. Siempre había tenido esa facilidad de acercarme con gobierno y llego aquí a Querétaro y me niegan esa parte (…) He estado en Cuernavaca, diferentes puntos turísticos de Cuernavaca; he andado en Zacatecas, varias partecitas ahí; he andado aquí en Guadalajara; todo lo que es Estado de México, yo soy de allá y he recorrido diferentes lugares turísticos de mi estado, he andado en Morelia, muchas partes de Michoacán, mariposa monarca, toda esa parte. Sí hay esa parte del gobierno en discriminación, porque éramos muy señalados hace ya tantos años, con esas connotaciones, esas etiquetas de «india», «indígena», en un tono despectivo. Pero al final del día pues eso te resbala y dices tú, «no importa. Aquí somos iguales.”

Afrontando el e–Commerce y la manufacturación asiática

Para Aida, más que sobrevivir del comercio; la técnica de hilvanado que hace con sus manos es darle vida a su memoria y su cultura, un bordado único de los Mazahua: “Cada cliente que llega dice —»Qué bonito bordado». —Sí. Soy Mazahua del Estado de México y esto es lo que yo trabajo, esto es lo que yo sé hacer con mis manos. Nosotros seguimos difundiendo desde este punto, nuestra cultura, nuestro arte y más que comercio, es el amor a lo que hacemos. Yo creo que de querer ser 100 por ciento comercio, pues ya me hubiera asociado o le estuviera pidiendo al gobierno que me ponga un local, que ejerza el giro del que sea. Pero al final del día no es lo que yo quiero. Yo quiero seguir difundiendo mi cultura y mi arte porque me he dado cuenta de que hay muchos productos que ya no son mexicanos y que nos está, de una u otra manera, ya perjudicando a nuestra economía mexicana. Y nuestra artesanía de pueblos originarios, todavía está en resistencia a morir, a no ser copiado, a que lo haga una máquina y venderlo a un costo muy barato, porque al final del día, eso impacta. Es esa parte también, por la que levantamos la voz, para para pedirle al gobierno que intervenga y que nos dé nuestro reconocimiento de lo que hacemos, porque pues no podemos seguir permitiendo que otros vengan y nos roben nuestra patente, y nos roben nuestros diseños y, se los lleven a otro país; y ya cuando nos lo manden, ya viene estampado. La verdad, todo lo que es chino, nos está acabando con todo, con todo. Y eso empobrece a nuestro México. —¿Por qué? —Porque es estarlo saqueando, es estarlo dejándolo como sin fondos a nuestro México (…) Una cosa que viene ya sin hacerlo a mano, ya no trae cultura. Alguien me proponía: «Oye, ¿por qué no probamos Amazon?» En Amazon, si yo tuviera esa visión de ser rica, a lo mejor hubiera escogido otra cosa, a lo mejor me hubiera ido de ilegal, a lo mejor me hubiera dedicado a otra cosa. A mí no se me hizo rentable Amazon porque ahí se pierde la cultura, la conexión; esa transmisión que hay cuando yo vendo directamente a mi cliente” –defendió.

Rumbo al 8M

El Comité Organizativo de Mujeres #8M de Querétaro, anunció el pasado 20 de enero que no solo se llevará a cabo la séptima marcha consecutiva feminista en Querétaro el próximo 8 de marzo, sino que serán las 17 artesanas indígenas que aún no han logrado un acuerdo con el presidente municipal, Felipe Fernando, quiénes encabezarán el recorrido: “Yo creo que es algo histórico porque no es tan fácil levantar la voz. Para ello tienes que ser realmente una mujer libre; libre de pensamientos, ser autónoma hacia tu persona y tener tus convicciones muy establecidas o muy puntuales, para poder hacer eso; levantar la voz. Pocas mujeres se atreven a hacerlo por diferentes factores, ya sean sociales, ya sean personales. Pero al final del día, yo creo que es algo histórico, es decir: «¡Ya basta! Ya basta de estar invisible, ya basta de agachar la cabeza.» Levantar la voz para nosotras es decirle al gobierno: «Tengo derechos y no vas a pisotear mis derechos.» Nosotros estamos buscando el pan de cada día aquí afuera, en nuestra lucha, en nuestra resistencia para poder llevar un pan a nuestro hijo. Porque somos mujeres, mujeres luchonas, mujeres que siempre lo hemos dado todo por la familia. Y no es un delito. No estamos delinquiendo, no estamos robando” -sostuvo Aída.

Una vez más, el papel de los organismos civiles

Feminismo Para Todas Mx; un colectivo que estableció un Observatorio Feminista Contra la Violencia a la Mujer en el andador Madero, después de la agresión por parte de la administración municipal de Macías Olvera el pasado 25 octubre de 2024; ha acompañado a Aída y las demás artesanas, en su resistencia al desplazamiento del comercio ambulante en el primer cuadro del Centro Histórico. No obstante, el hostigamiento persistió el 5 de diciembre del 2024, cuando aún en presencia del observatorio feminista, autoridades de Dirección de Inspección de Comercio y Espectáculos del Municipio de Querétaro, hurtaron en bolsas negras, mercancías de las comerciantes y fue hasta el día siguiente, que, tras protestar en Av. Zaragoza junto con otros colectivos feministas, lograron que les devolvieran la mercancía tomada. Hasta el día en que se realizó esta entrevista, es decir el viernes 31 de enero, el acoso continuó por parte de las autoridades municipales; esta vez, sin uniforme ni placa de identidad. Tribuna de Querétaro logró interceptar a dos individuos; el primer señor vestido de anteojos, camisa y chaleco verdes, se identificó con el nombre de “Carlos Rueda” y afirmó pertenecer a la Dirección General de Gobierno: “ellas metieron un escrito a municipio y nada más dijimos que se les va a dar contestación. Es todo” -respondió ante el cuestionamiento. Sin embargo, el segundo individuo que lo acompañaba y que también se dirigió a las artesanas, se negó a identificarse y rechazó ser funcionario público: “estoy caminando, ¿me podrías dar espacio?” -repudió el sujeto al ser cuestionado.

Tras una visita el 22 de enero a la Facultad de Química de la UAQ, Felipe Fernando aclaró para Tribuna de Querétaro que: “El diálogo es permanente con todos los grupos de comercio; ha sido desde el primer día de la administración y estamos en eso. Estamos en un trabajo en conjunto y simplemente aquí es respetar el derecho que todo mundo tiene de ganarse la vida dignamente, de manera formal, de manera regulada y seguimos en ese diálogo”.

La pasión de Aída va más allá de conservar sus costumbres, pues una misión por conocer más acerca de sus orígenes, la ha mantenido en Querétaro. Pese a la violencia psicológica que enfrentan por parte del Municipio, ellas prefieren rentar un sitio para vivir aquí y no regresar a sus estados de origen. “Al final del día, ya estás en un lugar en el cual ya no puedes retroceder y pues si aquí en Querétaro, la situación económica no es tan buena, pues allá mucho menos. No hay fuentes de trabajo y, por lo tanto, no hay para ir y venir, día a día. Decidimos quedarnos aquí puesto a que aquí hay mucha gente, extranjera y nacional, que visitan Querétaro por su historia, por todo lo que tiene, y también buscamos eso; que también, nosotros nos hagamos notar, ser visibles. Dentro de todo el desarrollo que llega a Querétaro; también nosotros ser parte y conformar. Ofrecemos arte (…) Siempre he sido bien recibida en otros lugares. Entonces, a lo mejor me preguntarás – ¿qué haces aquí? -Vengo en busca de mis raíces. He estado buscando historia, he estado indagando, metiéndome un poquito en esta parte de buscar de dónde vengo, porque no hay tanta historia en mi municipio. Dentro de eso quería otras versiones. Yo desconocía de dónde veníamos los Mazahuas, porque pues hay de autores a autores -reviró.

Aída ofreció un taller de bordado Mazahua el sábado pasado, sin costo alguno, aun incluyendo los materiales y un día antes a esta entrevista, es decir el jueves 30 de enero, su compañera Rosa, de Santiago Mexquititlán, también ofreció un taller participativo abierto al público, dónde enseñó a elaborar muñecas que hace desde hace 15 años y vende actualmente, en el Andador Madero.

Aída reiteró que ella y sus compañeras artesanas, seguirán estando ahí hasta conseguir un trato digno y que el gobierno les garantice el desarrollo de su cultura:

“Vamos a permanecer hasta que también el gobierno acepte nuestra petición, porque no estamos pidiendo algo que no esté fuera de la ley. Estamos pidiendo un proyecto sostenible y rentable. Que yo sepa que de ahí voy a poder sobrevivir y voy a poder seguir difundiendo mi cultura, mi arte. No es otra cosa, no pedimos millones, no pedimos casotas, no pedimos algo que no diga la ley.”

Eduardo Coeto

Comunicación Estratégica y Periodismo de Investigación. Reportero de Tribuna de Querétaro. Soy demasiado queretano para algunos y demasiado chilango para otros. Un breve paso por la Facultad de Ingeniería me hizo amar la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ. Me gusta la arquitectura, la música, la política, el fotoperiodismo y platicar con mis amigos. Escribo para la historia del futuro. Mi pluma siempre es crítica.

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